Un pueblo, un río y un amor

Tino Specht. Fotos: Nomade Media / Eric Parker

Esta es la historia de Tino Specht, un kayakista estadounidense de 27 años que decidió dejar su país y su familia, viajar por el mundo remando ríos y establecer su vida en San Alfonso del Maipo. Un poblado en el campo, a 50 kilómetros de la capital chilena, con un río que califica como el mejor del mundo para practicar kayak: el Maipo. Aquí comparte su vida y sus pensamientos.

Yo pensé que iba a morir. Estaba seguro. Estaba así como: somos muy huevones.

Recuerda Tino Spetch acerca de un accidente que sufrió en México, en el Estado de Veracruz, hace alrededor de cinco años.

Junto a cinco amigos, Tino remaba el río Jalacingo, grado cinco, en busca de una cascada (la dificultad de los ríos está en la escala del uno al seis). Pero, ¡oh sorpresa! la cascada que buscaban no apareció. Otra cascada se presentó ante sus ojos:

-Estábamos siguiendo a alguien que pareciera que lo sabía y pasamos la esquina y era como un shoot, así, sin lugar pa’ parar… ¡Y una cascada de 33 metros! Y la corrimos todos, y era como un hoyo negro con piedras abajo.

Uno tras el otro corrieron la cascada sin saber qué había abajo: troncos, piedras…

-Salí del labio de la cascada y veía a dos personas cayendo al frente mío.

Llegó abajo sin chocar contra nadie ni nada. Estaba bien, sin ningún tipo de fractura. Algunos se lesionaron el cuello o brazo.

-A mí no me pasó nada. Así, con un ángel guardián cuidándome. Pero igual fue como: aprende de esto o no aprendes y mueres, you know.

Al llegar al pozo, bajo la cascada, su remo se rompió en tres. Estaba en su kayak, dado vuelta, bajo el agua, y realizó el giro con las manos, sin su remo. El giro es el movimiento que permite al kayakista volver a la posición correcta cuando se encuentra sumergido bajo el agua.

-Yo tenía como un palito en mi mano y giré con las manos, vi la cascada así como: ¡wow! ¡Eso fucking, no puedo creer!

Luego el agua lo arrastró hacia un canal que llevaba a otra cascada.

-Y pensé: ¡ah ya, esta es como de 300 metros!

En realidad solo era de tres, pero igual la caída le sacó fuera de su kayak.

-Me sacó así, juiu… Imposible haber quedado adentro.

Sin su remo, sin su kayak, solo con su salvavidas y una cuerda, cayó por una tercera cascada de unos cuatro metros. Una vez en el pozo de agua formado debajo de la cascada,  nadó hacia un costado del río para evitar caer por una cuarta cascada. Ahí estaba, junto a tres de sus amigos, todos sin sus kayaks, en un pozo. Luego llegaron los dos que faltaban: Daniel Rondón y Aniol Serrasolses, ambos en sus kayaks.

Ahora el problema era salir de ahí, para no seguir cayendo en cascadas desconocidas. Trataron de escalar la pared de piedra que bordeaba el pozo.

-Pero era como  imposible de escalarlo, especialmente para kayakistas. Porque no sabemos escalar. Y era como resbaloso, con agua la pared, y con algas. No tenía ni fisuras ni nada para agarrar. Entonces, después de intentar escalar los que no estábamos rotos, nos dimos cuenta que alguien tenía que correr la próxima cascada para sacar a todos los demás.

Aniol corrió en su kayak  la última cascada.

-Era feísima. Era como de seis metros. Algo así, pero no sabiendo qué viene… podría haber un palo caído, lo que sea, una piedra y romper la espalda, romper todo…

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Fotos: Nomade Media / Eric Parker

De hecho, Aniol se lastimó la mano. Se cortó con una piedra el costado de su mano. Un tajo que cruzaba su muñeca. Salió del kayak y subió por un camino a la pared que bordeaba el pozo donde nadaba el resto. Les lanzó la cuerda. Tino escaló el muro y, de uno en uno, sacaron a los demás.

Abandonaron sus kayaks, atravesaron un campo de bananas y llegaron a un camino para intentar que algún auto los llevara.

-Fue de cueva que salimos vivos. Cueva así de otro nivel. Buen aprendizaje. Te hace valorar la vida mucho y también como te da… un amigo después me dijo: debes sentir como que tienes una segunda oportunidad. Y para mí eso fue como un clic y dije: «Ya, ahora voy a tomar una dirección. Como ser más claro con lo que quería hacer y la dirección que quería tomar en la vida. Y tomar con convicción las decisiones».

Su historia con el kayak comienza a la edad de 13 años. Sin saber el giro,  remó por primera vez uno de estos botes con una kayakista amiga de su madre, campeona estadounidense de kayak en down river, Jill Runion, quien le llevó a un río cercano a su  casa, grado dos, en Massachusetts.

Pero ese no ha sido su  único  acercamiento con la muerte, en esta actividad llena de peligros previstos e imprevistos. Ocurrió en Perú. Hace unos tres años, con un amigo remaban un río clase cinco. Alrededor de 300 metros arriba del río trabajadores construían un camino.

-(Trabajadores) empezaron a hacer un camino arriba. Y explotaron el cañón arriba, y empezaron a caer piedras del tamaño de refrigeradores. Hacia el río, a nosotros. Entonces nos escondimos en una cueva, e iban cayendo así como meteoritos, y explotando cuando pegaban en el agua. Pensamos que podíamos morir ahí también, y como paró un segundo y había una neblina de polvo arriba del río, y se había formado un rápido totalmente nuevo al frente de nosotros, dijimos… escuchamos máquinas moviendo y cosas así y estábamos en esta cueva, y eran como a 300 metros más arriba los trabajadores. No tenían idea que estábamos ahí y pensamos: si nos quedamos en la cueva capaz que explotan arriba de nosotros justo y nos enterramos para siempre acá, en esta cueva, o corremos el rápido, que no sabemos qué viene y es totalmente nuevo, hecho hace cinco minutos el rápido, podría haber un sifón o algo, y nosotros al final dijimos: ya, seguro mejor el agua blanca que quedar enterrados en una cueva muriendo de hambre, cachai. Entonces nos tiramos y era un rápido así: fucked up.

¿Clase cinco?

-Sí. Yo creo que lo hubiéramos caminado si no fuera por la necesidad de correrlo.

O sea, en otra circunstancia habrías caminado con tu kayak fuera del río hasta pasar el rápido…

-Sí, al toque. Pero como teníamos piedras cayendo desde arriba, había que correrlo.

Desde EE.UU. a Chile. Desde Massachusetts a la Región Metropolitana. Desde Charlemint a San Alfonso, Cajón del Maipo. Tino Spetch, 27 años, es un kayakista y fotógrafo estadounidense que ahora tiene una empresa de producción de videos: Nomade. Un hombre que ha recorrido el mundo en busca de ríos y que decidió establecerse en un pueblo encajonado entre las montañas, a 50 kilómetros de la capital de Chile.

-Fui como descubriendo el Cajón del Maipo de a poco. Porque estaba acá (San Alfonso) y había muy buen río, y pega, y lindas mujeres, y todo. Y súper buenos amigos. Entonces siempre iba volviendo acá, y volviendo, y de repente un año fuimos al Yeso y dije: ¡wow, qué es esto, cómo no lo hemos remado antes!  Entonces íbamos a ir más y más pa’ arriba y empezamos a remar el Volcán y el Yeso y el Maipo, todos los días, y ahí me volví loco, así. Como no lo podía creer. Es así de bueno.

¿Cómo llegó a San Alfonso? Coincidencias de la vida. El mismo año de  la aventura en México, que casi le cuesta la vida, fue a Pucón, a remar. Ahí, en casa del kayakista David Hughes, se encontró con Pangal Andrade, kayakista también,  chileno, conocido por su exitosa participación en un reality televisivo. El chileno estaba con su padre construyendo un quincho.

-Y (Pangal) vio mi kayak y dijo: oh yo también soy kayakista del Cajón del Maipo y no tenemos kayaks así, bla bla bla… Y le regalé mi kayak. No sé por qué, pero es muy… like he convinced me,  Pangal. Entonces le regalé mi kayak y me dijo: ¡Oh ya, buena onda, ven al Maipo para conocerlo por lo menos! Y yo: ya seguro.

Pero Tino no tenía plan o interés alguno de visitar en el Cajón del Maipo al nuevo propietario de su kayak. Sin embargo:

-En mitad del verano, en Pucón, estaba muy chato, con todos carreteando, nadie quería remar, entonces vine al Maipo.

En San Alfonso del Maipo conoció a Lorenzo Andrade, hermano menor de Pangal, de quien se hizo muy buen amigo. Tino comenzó a trabajar en los veranos en el centro turístico de la familia de Pangal y Lorenzo, Cascada de las Ánimas, como kayak de seguridad en las bajadas de rafting. Y durante sus períodos de estancia en Chile, vivía con la familia de sus nuevos amigos chilenos.

-Como le regalé ese kayak al Pangal, la gordita (mamá del chileno) me dijo: «ya, te puedes quedar en mi casa». Y me terminé llevando súper bien con la Gordita y con el Sergio (los padres de los chilenos). Ellos son como mis papás en Chile. Si necesito consejos o estoy como, no sé. Todos tienen momentos que igual es como rico tener gente mayor en que confías para hablar y todo. Cosas así.

Su historia con el kayak comienza a la edad de 13 años. Sin saber el giro,  remó por primera vez uno de estos botes con una kayakista amiga de su madre, campeona estadounidense de kayak en down river, Jill Runion, quien le llevó a un río cercano a su  casa, grado dos, en Massachusetts.

-El río donde vivo es como casi plano. Como agua moviéndose, con piedras, pero sin rápidos. Me metí al río con ella y pegué una nadada más o menos y me asusté, y después no remé por como dos años. Me fui contra una piedra y sentí el poder de la corriente, como apretarme contra la piedra y no estaba acostumbrado, entonces fue súper fuerte.

Tiempo después, un vecino le mostró un video de kayakistas que practicaban trucos en las olas, en un río.

-Vi y dije: eso quiero hacer, eso sí que es bacán.

Y lo hizo.

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Fotos: Nomade Media / Eric Parker

-Entonces, le pedí un kayak a mis papás y creo que encontraron uno por 50 dólares, o algo así, me lo regalaron para navidad y de ahí partí y ni miré pa’ atrás.

Como la mayoría de los chicos de su edad, Tino asistía al colegio. Era un colegio público que tenía un programa de deportes al aire libre, como kayak, bicicleta de montaña y esquí randonee. Los alumnos tenían la opción de elegir uno de esos deportes en vez de los tradicionales béisbol o fútbol.

-Lo que pasa en los colegios, en los Estados Unidos por lo menos, es que los niños pasan por el colegio, juegan los deportes y  les gusta, y son activos, y eso es súper bueno, pero salen del colegio y nunca más juegan deporte en su vida. Entonces la idea era introducir a los niños a deportes que son para la vida. Deportes que iban a seguir haciendo por el resto de su vida.

En su etapa escolar compitió por primera vez en un campeonato de kayak y sacó buenos resultados en un Mundial de freestyle.

-Competí en adulto, pero estaba menor. Pero me fue súper bien. Salí como décimo en los grandes y hubiera salido segundo en los jóvenes, o algo así. Y nunca había competido antes, entonces estaban todos así como: ¡oh!

Su colegio decidió apoyarle económicamente para que asistiera por medio año a la escuela de kayak Huge Experiences. Es un tipo de escuela que recorre con sus alumnos distintos países, en búsqueda de los mejores ríos para que ellos aprendan a remar, y al mismo tiempo, les enseñan las asignaturas tradicionales, como matemáticas, inglés, historia, etcétera. Una escuela de este tipo cuesta hoy unos 33.500 dólares el año.

-Dijeron: ya esta es la oportunidad de la vida para este cabro. Entonces pusieron harta plata para mí. Y también mis papás, fue como un esfuerzo comunal, sí de comunidad.

Además de practicar kayakismo, Tino jugaba fútbol y tenía una beca para estudiar en la universidad estatal de Massachussets,  U Mass, la cual estaba en primer lugar en la primera división de fútbol universitario.

Yo lo encontré entretenido y todo y lo jugué y estaba bueno para los deportes. Jugaba fútbol, iba a ir a la universidad para eso. Tenía beca y todo, pero fui a conocer los equipos y era puro jokes. Así, pasaban agrediendo, agarrando minas o hablando de fútbol.

Cada vez estaba más claro que eso no era lo suyo. Lo suyo le esperaba en los rápidos de los ríos del mundo. No sabía qué estudiar, pero quería asistir a la universidad porque era el camino aceptado por la mayoría.

-Siempre en el colegio te dicen: si no vas a la universidad no vas a ser exitoso. Entonces si eres niño es, como: ¡fuck, quiero ser exitoso!

Sin embargo, decidió seguir sus instintos y no ir a la universidad. Y sus papás le apoyaron.

-Sabían que no era para mí. Mi mamá, de hecho, me decía como: mira, de repente no es el camino para todos ir a la universidad, entonces tienes que… te aceptamos lo que quieras hacer.

Pero le exigieron que hiciese algo. Si se quedaba en la casa tenía que ayudar a pagar las cuentas.

-Me dijeron: a pagar el arriendo o anda a hacer algo. Entonces me fui.

Viajó por un año junto a la escuela de kayak Huge Experiences como asistente de entrenador.

-Me fui con ellos y después me fui de viaje, y conocí a unos fotógrafos, y me empecé a enamorar de eso.

De niño aprendió a utilizar la cámara analógica de su mamá. Y luego, a los 15, tuvo su primera cámara digital. Desde ese entonces tomó fotos y grabó vídeos.

-(Mis padres) son muy creedores de uno tener un mentor en la vida, o varios. Entonces yo creo que su esperanza para mí era encontrar un buen mentor y aprender de él su arte, cachai. Entonces para mí fue fotografía, con varios fotógrafos muy buenos.

David Hughes, el dueño de la escuela de kayak Huge Experiences, le ofreció ser entrenador de kayak y profesor de fotografía. Y entonces viajó con la escuela durante cinco años por China, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, México, Uganda, Chile y Argentina. Tenían 18 alumnos de entre 15 y 18 años, por período escolar. Entre sus alumnos, unos 15 o 20 fueron escogidos para los equipos nacionales de kayak, y dos fueron campeones mundiales: Jason Craig y Katie Kowalski.

-They were like next level kids, like, at some points, like with Jason Craig, tuve que quedarme a una orilla y grabarlo y revisar el video con él, porque los trucos que estaba haciendo no los podía hacer yo. Entonces el trabajo de entrenador era como empujarlo a él, como desde atrás. Para que siga mejorando, era como una enseñanza grande para mí, como entrenarlo sin ser tan seco como él. Era bacán.

En China remó, con la escuela de kayak,  el río Yangtze, el más grande de Asia, hoy sede del proyecto hidroeléctrico más grande del mundo. Con un grupo de amigos, todos de 18 y 19 años, volvieron y remaron por última vez el río antes de que fuera represado. Grabaron un documental: Facing East. NBC lo compró y lo transmitió en EE.UU. El documental fue el ganador en 2010 del International Reel Paddling Festival.

Entonces se les ocurrió una idea.

-Ahí nos empezó a interesar correr ríos que iban a morir. Y ahí tuvimos la idea y el amor de correr ríos que estaban en riesgo de ser represados, y grabarlos, y documentarlos antes de que desaparecieran. Entonces íbamos a hacer eso en todas partes, en EE.UU., en muchos países lo hicimos.

Documentaron alrededor de 50 ríos. Algunos de los vídeos ya salieron a la luz, mientras el resto del tesoro lo guarda en su closet, mientras decide qué hacer con él.

-El closet está lleno de discos de grabaciones de estos ríos que ya no existen.

La amistad con Lorenzo y Pangal creció, y continúa hasta ahora. Lorenzo también fue contratado por la escuela para entrenar a los alumnos y enseñarles español. Desde entonces la rutina de Tino y Lorenzo era la escuela y sus viajes durante las épocas de clases, y Chile en las vacaciones, en San Alfonso del Maipo, como guías de rafting y kayakistas de apoyo en la empresa de la familia Astorga: Cascada de las Ánimas.

En uno de sus viajes con la escuela, en Uganda, se cuestionó acerca de su futuro: ¿trabajar como entrenador y profesor de por vida? ¿Ser guía de rafting y kayakista de apoyo para empresas de rafting? Ninguna de esas opciones le satisfacía. Es por esto que creó la empresa de edición y producción de video, Nomade. Dejó de trabajar para la escuela de kayak y se estableció en San Alfonso del Maipo.

-Yo le propuse al Lorenzo (la empresa) y lo empezamos en Chile a full. Empezamos el negocio y eso significaba que nos quedáramos en el Cajón del Maipo con oficina y todo, y así íbamos viajando a la pega y volver a editar acá. Porque aquí está el Maipo que es de los mejores del mundo para kayakear. El Yeso, El Volcán, los dos son de nivel mundial en calidad.

Según Tino, la mezcla de condiciones que se dan en el Maipo, lo convierten en el mejor río para practicar kayak, en el mundo. Hay secciones del río clase cinco, mientras otras son de menor dificultad, por lo que puede remar en solitario. El río permite la práctica de «slalom», así como también de «distancia».

-Comparado con otros lugares que he estado, es imposible entrenar tanto como acá en el Maipo. Y cumplir con las cosas normales de un día, como: vengamos a la oficina en la mañana, trabajamos y después se puede ir al río, remar 12 kilómetros de agua blanca, difícil, y volver a la oficina si es necesario, o no sé. Entonces, he visto casi… no, no he visto ningún lugar mejor para ser kayakista. Y además está casi siempre soleado, tu equipo está seco todos los días.

Su aventura empresarial empezó de muy buena manera. De entrada les contrataron Adidas y Redbull.

-Al toque nos salieron dos pegas gigantes, así: ¡gigantes! Y ahí con esas pegas compramos todo (los equipos) y no estábamos endeudados, nada. Y ahora lo demás ha sido ganancia y súper buen negocio.

Su base, desde hace cuatro años, es San Alfonso del Maipo. La mayor parte del año vive ahí, en casa de Lorenzo y Pangal. Viaja al extranjero a remar y  grabar videos, y vuelve a editar.

Cascada de las Ánimas es un centro turístico, a la orilla del río, dedicado a los deportes de aventura y a la naturaleza. El río separa al centro turístico de  la comunidad de la familia Astorga. Para llegar a la casa de Pangal y  Lorenzo hay que cruzar un puente colgante sobre el Maipo y caminar, cerro arriba, durante 15 minutos, donde los autos no llegan.

La mayoría de kayakistas del mundo necesita contratar transporte que los deje en una parte de un río y los retire de otra. Pero en este caso, Tino y sus amigos terminan de remar a la orilla de su casa, lo cual es una ventaja adicional. Sólo requieren que alguien los deposite río arriba, en el Volcán o el Yeso (afluentes del Maipo).

-Yo vengo de un río clase dos. Entonces, siempre pensaba: si sólo tuviera un río bueno afuera de la casa, sería lo mejor. Y ahora éste, literalmente uno termina en la casa el día, ¿te fijai? Todos mis amigos que son kayakistas tienen que trabajar mucho para remar. Hasta los que viven en pueblos con ríos buenos, igual tienen que manejar a los ríos, hacer shuttle, tener a alguien que les maneje.

Tino dice que se enamoró de San Alfonso y del río, pero también encontró a quien es su actual pareja.

-Me enamoré de la Sarita, entonces todo un paraíso en un lugar. Me quedé acá, nos va súper bien con la empresa. Es posible quedarse y trabajar, y remar todos los días.

Sara González es prima de Lorenzo. Le conoció en uno de los veranos, en el Cajón. Una razón más para quedarse en Chile.

Tino no oculta su visión ecologista. Y entonces era inevitable hablar del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo, cuya construcción es altamente resistida por buena parte de la población del Cajón del Maipo.

-Se va a entubar toda el agua potable de Santiago, cachai. Una cosa logística y estratégicamente muy bueno para alguien de poder del país. De controlar la fuente de agua a la capital. Entonces podrían empezar a venderla, pueden hacer lo que sea cuando ya tienen todo controlado con el agua. Entonces, además de eso, por eso también lo encuentro peligroso el proyecto. Porque tienen a la gente más poderosa del país que van de una a ser encargados del agua de la capital del país. Entonces es como fuck, como la persona que no quieres que sea encargada del agua potable de la gente, cachai. No sé. Es un tema profundo en Chile.

Tino ya tiene en mente la disyuntiva que deberá enfrentar si este proyecto termina de construirse. Le ronda en su cabeza la posibilidad de trasladarse a vivir en el sur de Chile.

-Yo me iría al sur, personalmente, pero como la Sara tiene tanta conexión acá, y cómo es la familia y cómo funciona acá, creo que sería difícil. Tendríamos que remar un río sin agua nomás. O empezar a hacer bici. Pero no sé…

En China remó, con la escuela de kayak,  el río Yangtze, el más grande de Asia, hoy sede del proyecto hidroeléctrico más grande del mundo. Con un grupo de amigos, todos de 18 y 19 años, volvieron y remaron por última vez el río antes de que fuera represado. Grabaron un documental: Facing East.

El proyecto hidroeléctrico  pretende entubar el 90% del agua de los ríos Volcán, Colorado y Yeso (afluentes del Maipo) en un túnel de 67 kilómetros de largo, por seis a ocho metros de diámetro, para generar 530 MW de energía, según la empresa contratista del proyecto. Pero quienes se le oponen niegan que sea posible generar más de 190MW, por estudios que han realizado con datos sobre el caudal de agua de los ríos que reposan en la Dirección General de Aguas. Además afirman que el 80% de esa energía se utilizará para la minera Los Pelambres del grupo Luksic, uno de los principales inversionistas del proyecto. Tino tiene su punto de vista al respecto:

-El Maipo es la mejor calidad de vida que he visto en cualquiera de los países. Me da miedo igual,  porque es una inversión grande, para un extranjero, venir y empezar a vivir en otro lugar. Como una inversión personal, no de plata, sino también de como no veo a mi familia, no veo a nadie, entonces estoy con una rabia profunda con lo del Alto Maipo, y todo eso porque es un sacrificio grande venir acá, personal y también para el río que lo cagan.

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Fotos: Nomade Media / Eric Parker

Le indigna pensar en que la hidroeléctrica pueda destruir la vida que tiene en el Cajón del Maipo.

-El país tiene que decir no. Y ya está comprobado que es malo para…; que hay otra forma de generar energía y también comprobado que los proyectos hidroeléctricos cagan el río. Y no sólo el río, la comunidad y el valle, la naturaleza alrededor también. Entonces en los Estados Unidos están sacando todas las hidroeléctricas. Literalmente explotándolas, sacándolas del río. Me angustia un poco. Y cuando digo un poco me da una rabia terrible. Quiero fucking matar a todos (bromea). Es como remar el río con rabia. Como remar la cosa que te da más felicidad, ya no te da.

En 2014 compitió en el campeonato internacional de kayak Grand Prix en Canadá, que se realiza  cada dos años,  con los mejores 25 kayakistas del momento, quienes son invitados a participar en seis competencias que miden distintas habilidades. Tino logró el quinto lugar y considera que el Grand Prix es el campeonato internacional más prestigioso.

-El kayakista que lo gana tiene que ser el más completo en todo. Entonces tiene que saber todas las técnicas para cada tipo de kayak y también compiten en cosas que te pueden matar fácilmente. Mucho más difícil y peligroso.

El Grand Prix se realiza en primavera, en época de deshielos.

-Se está derritiendo la nieve, entonces hay hielos flotando en el agua, los ríos están crecidos así, remamos ríos que son literalmente mil veces más grandes que el Maipo. Es como un mar de agua así. Y si nadas, si te separas de tu kayak, que es como tu flotador, mala onda.

El campeón fue Dean Jackson.

-Es como el mejor del mundo. Sí, lejos. Seco.

Si saliste quinto en una competencia con los mejores 25 del mundo, ¿se podría decir que estás al nivel de los kayakistas profesionales?

-Estamos en el mismo nivel, pero no seguimos la misma vida. Por eso es como tan bueno el Maipo, porque estos cabros lo único que hacen es viajar el mundo entrenando todo el año. No hacen nada más. No trabajan, nada. Su pega es remar. Pero esa no es la realidad para nosotros. Nosotros trabajamos mucho en el día. Tenemos que viajar y trabajar. Tenemos una pega como de verdad. Aparte del kayak. Yo no tengo auspicios en el kayak casi.

-Pero tienes auspiciadores que te apoyan con equipo…

-Sí, me pasan equipos y todo, pero no me pagan para nada. No recibo plata pa’ remar. Entonces el estilo de vida que tengo es muy diferente que los profesionales.

-¿Tienes más mérito que los kayakistas profesionales?

-No, porque es un estilo de vida diferente también.

-¿Crees que podrías  haber tenido ese estilo de vida con auspicios, viajar?

-Seguro, pero lo que pasa con los auspicios es que no sé si les da lo mismo, pero los deportistas que los auspicios los usan y después que no son buenos, los botan. Como un pedazo de carne, cachai. Entonces no acepto eso para mí. Yo tengo un valor que vale la pena más: hacer estas cosas más que producir videítos para un auspicio que me pase una chaqueta seca o un remo, cachai. Entonces no encuentro, no sé… hay algunos auspicios que realmente ponen un esfuerzo y apoyan al deportista para que sea mejor y le dan las herramientas para que sea mejor. Pero la mayoría, el 99%, les dan una cosita para que pongan su logo en el video, en su kayak o lo que sea, y ya, será. Entonces prefiero seguir esta línea, hacer proyectos interesantes, ganar buena plata y gastarla en equipo y no ser como insultado por auspicios… regalándome a algo que vale 100 dólares para arriesgar mi vida. Me da rabia igual. Así es la industria nomás. Yo he visto amigos hacer cosas loquísimas para auspicios. Es como: capaz mueras. No te olvides que capaz mueras.

-Supongo que algunos ven esa manera como la forma para vivir del kayak, con auspicios…

-Sí, totalmente. Y tienen que seguir si ya están metidos. No tienen otra oportunidad. Por eso digo que los auspicios hay momentos que son útiles. Por ejemplo, el Level six, yo los considero súper buenos amigos. Me dan ropa y todo gratis y me encanta la ropa, me encanta usarla, pero también me auspiciaron cuando tenía 15 y no tenían por qué hacerlo porque yo no era muy bueno. Entonces son amigos. Entonces me gustaría apoyarlos, me gustaría ver que sean exitosos. Lo mismo con los remos Werner y los cascos Shred, son todos auspicios que he tenido desde los mínimo 17 años. Entonces han sido 10 años apoyándome y también pasando, viajando con los dueños y cosas así, entonces no es como que no quiero ser auspiciado, sino también quiero ver que sean exitosos y recomiendo ese equipo porque ha sido súper bueno para mí. Ese tipo de auspicios lo entiendo más que sacrificar todo para…

Cuando partió remando quería ganar competencias y demostrar de lo que era capaz. Ahora solo quiere remar. Utilizar la habilidad que tiene para explorar los distintos ríos que hay en el mundo.

-Ahora estamos más viejos, más inteligentes, más tranquilos. Nothing to prove you know, just go and enjoy the river. You don’t have to run anything you don’t want to (…) Yo creo que la mayoría de los kayakistas pasan por esa época y después se dan cuenta que todo el trabajo que pusieron no era para mostrar que son buenos, sino para disfrutar de los diferentes ríos del mundo. Entonces algunos viven para la competencia, yo no.

Esta historia aparece en la edición de Outside Chile, marzo-abril 2016

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