Antártida Indómita

Foto: Exequiel Lira

Junto a dos expertos kayakistas y compañeros hechos a mano para la ocasión, el emprendedor y aventurero nacional Exequiel Lira (29) logró en enero de este año aportar con su propio grano de arena a la exploración del continente blanco, la Antártida. Tras once días remando en uno de los medios más hostiles del planeta, el creador de la aplicación de deportes outdoors SUDA conversó con Outside para contarnos acerca de aquella experiencia y reafirmar su compromiso más importante: acercar a la gente a la naturaleza y el deporte.

Y tú ¿Qué venís a hacer?

Vengo a remar en kayak

¡La dura! Ah, se van a matar

Exequiel está embarcado desde hace tres días en el Buque AP 41 Aquiles de la Armada junto a un contingente de turistas, marinos y científicos que zarpó desde Punta Arenas el pasado veinte de enero. La expedición está recién comenzando, pero las dudas comenzaron a hacerse persistentes cuando escuchó los comentarios que le hacía  la gente que estaba a su alrededor. Después de todo, el objetivo que tenían planteado junto al chileno Cristián Donoso (41) y el español Roger Rovira (39) era hablar de palabras mayores, y a medida que pasaban los días, más disparatadas parecían sus intenciones. Las Islas Shetland, en medio del temeroso paso Drake, el estrecho divisorio entre Chile y continente antártico,  eran las que el equipo pretendía unir a través de la propulsión a remo.

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Foto: Exequiel Lira

«El archipiélago se encuentra a noventa kilómetros de la península antártica […] es un lugar muy complicado para remar, donde se han hecho expediciones anteriormente que han fracasado, una de ellas fue hecha por Nigel Dennis,  que es el dueño de la marca más prestigiosa de kayak a nivel mundial (Nigel Dennis Kayaks). Este compadre fue el año dos mil y trató de hacer algo muy similar a lo que nosotros hicimos, y fracasó. Y por qué pasa esto, porque en toda esta zona convergen los mares, las corrientes, los vientos y el mar de Drake es muy bravo […] un día remamos con olas de cinco metros, te agarra una de esas y te bota altiro, era complicado. Por eso las islas Shetland, este archipiélago es muchísimo más complicado de remar que la península (antártica)».

La motivación inicial vino de mano de la experiencia dilatada de Cristian Donoso —partner de Exequiel en SUDA—  como kayakista, quién ya había realizado travesías en Alaska y Patagonia y quién contaba con más de 1500 kilómetros navegados como respaldo para plantear la idea.

«Donoso dijo: ‘He hecho tres expediciones anteriormente en la península y siempre he estado mirando las Shetland, nunca se ha hecho algo de largo aliento en esta zona, y por lo tanto, podríamos ser los primeros’. Yo le dije que no tenía ningún problema».

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Foto: Exequiel Lira

Los ánimos de exploración estaban, y el equipo humano tenía que estar a la altura del desafío propuesto. Donoso tenía un as bajo la manga que no se podía dejar pasar.

«Cristián me dijo que le gustaría incluir a un amigo español, con quien había realizado expediciones anteriormente, que se llama Roger Rovira, que es una máquina, el compadre es instructor de kayak y rema más que camina, y el compadre es el más experto lejos en términos de kayak por lo tanto me dijo que creía que era bueno que él fuera».

El equipo estuvo trabajando un año entero en sacar la expedición adelante, una idea que al principio parecía un imposible dada la maraña burocrática a la que debían anteponerse: «Estuvimos tramitado todo el año con la Directemar, para ver el tema de seguridad, con el Ministerio de Relaciones Exteriores, haciendo montones de papeleos acerca del impacto medioambiental que nuestra expedición iba a tener, millones de cosas […] Donoso me confesó que pensó que no iba a resultar […] nos dieron el visto bueno en octubre, y en apenas dos meses conseguimos todo. Nos terminó auspiciando Kokatat a nivel internacional y Prijon. En Chile nos apoyó Patagonia y el Main Sponsor fue SUDA».

Pero una vez que estaban allí, la cosa no pintó bien para Exequiel. «Antes de llegar paramos en una bahía supuestamente por dos horas, unos peruanos desembarcaban en una base, y dentro de esas dos horas cambió el viento, cambió el tiempo, cambió todo, bajo una neblina, llegaron unos hielos que taparon la bahía completa. Cuento corto, estuvimos dos días completos ahí […] ‘Aquí nos estamos metiendo en un lugar igual complicado’».

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Foto: Exequiel Lira

«El problema que tienes en el kayak es que hay tramos en los que te la tenís que jugar. Tienes el meteo y las condiciones meteorológicas de cómo viene y sabes que en un rato vienen vientos fuertes de tal dirección, pero me voy a demorar una hora y media en llegar al otro lado, y no puedo parar entremedio, me la juego o no […] pero una vez que llegamos a la base y pasamos un día completo armando el equipo, me tranquilicé con todo. Cuando al día siguiente entramos al agua y empezamos a remar, dije: ‘Esto es lo mío’».

Lo que encontraron entre las gélidas aguas a un grado de temperatura y vientos de ochenta kilómetros por hora los dejó atónitos. Un lugar en que el paso del hombre ha sido esporádico.

«Los animales que vemos alrededor nuestro, en el continente, en la zona central, en gran parte de los lugares a donde vamos, los animales han evolucionado con el hombre y le tienen susto. Allá no ocurre eso, el hombre llegó hace ciento y tantos años y obviamente no ha tenido mucha penetración la raza humana. El animal allá es muy curioso. Se te acerca todo el rato. Un día estábamos durmiendo y una foca se trató de meter dentro de la carpa […] al día siguiente estuvo ahí todo el día y teníamos que pasarla por el lado. Increíble. Los pingüinos para qué decir, se te acercan todo el rato a mirarte y tienen una personalidad muy humana, cómo te miran, se pegan, caminan enteros destartalados».

Aventura en el Siglo XXI

Después de las peripecias vividas en un ambiente donde el margen de error es estrecho, cabe hacerse la pregunta ¿Para qué? Ya todo está mapeado. Está Google Earth. La exploración como forma de vida ya no existe, está obsoleta porque no hay necesidad de aquellas peripecias. Pero para Exequiel la cosa no es tan así:

«El hecho de decir que no queda nada por descubrir es mentirse a uno mismo de alguna manera, y de matar los sueños. Tu puedes ir a Papudo, un balneario lleno de gente y donde se hacen muchas actividades deportivas alrededor, pero uno siempre puede inventar algo. A mí lo que me pasó con el kayak es que toda la vida había navegado entremedio de Papudo y Cachagua en velero, y me subí a un kayak y me empecé a acercar mucho más a la roca y empecé a descubrir cuevas, empecé a descubrir fiordos, pozas, cosas que nunca en mi vida había visto. Entonces sí, hay cosas que se han hecho anteriormente, pero para uno igual son nuevas, y uno siempre le puede encontrar una variante a las cosas. Hay mucho por hacer y mucho por descubrir. Yo de alguna manera antes pensaba así […] me doy cuenta que hay infinitas cosas que no se han hecho. Y eso es un llamado muy importante a la gente a que se motive».

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Foto: Exequiel Lira

A través de SUDA, aplicación para celulares que cuenta con varios miles de de descargas tanto en la App Store de Apple y en Android, Exequiel ha venido desarrollando la idea de acercar a la gente al deporte al aire libre por medio de una interfaz que solucione algunos de los problemas más acuciosos a la hora de que la gente efectivamente salga a recrearse:

«En SUDA sentimos que el deporte es un aporte a la comunidad y no se está aprovechando al máximo. No se está haciendo por la falta de información. Es ahí donde apuntamos con SUDA. Hoy pasa que la gente se mete a los foros, revisa veinte páginas para encontrar la línea que está buscando, hay que preguntar en WhatsApp, pero es medio subjetivo porque está sesgado por la opinión de la persona, te metes a ver páginas de expertos o marcas y resulta engorroso. En SUDA hay personas comunes y corrientes como nosotros que están subiendo actividades, es impresionante. Hay algunas en Santiago, y otras en unos lugares increíbles, lugares que yo por lo menos no conocía […] hoy la aplicación es capaz de agregar valor».

Entre los fiordos y témpanos de los lugares más remotos del planeta, y desarrollando cada vez una herramienta más fuerte para acercar a la gente a estos lugares, Exequiel está sacándole partido a una veta que pareciese muchas veces olvidada o un imposible. No está tan loco después de todo.


Esta experiencia apareció en la edición de Outside Chile, septiembre/octubre 2017

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