Foto: Felipe Arias

Descubrir qué tan lejos técnicamente y físicamente se puede llegar, es uno de los principales motores del Tricking: un completo deporte que integra las artes marciales y la gimnasia artística, además de otras disciplinas, a través de innovadoras y sorprendentes rutinas plagadas de saltos mortales, patadas y movimientos aeróbicos.

Surgido a principios de los  años 60 en Estados Unidos, a raíz de la decisión de  una decena de practicantes de artes marciales  de dar rienda suelta a la creación, el entretenimiento y la interpretación, al incluir música, acrobacias y elementos no tradicionales en sus performances.

Pero no fue sino hasta los años 90 cuando esta práctica —que aún no tenía nombre— se comenzó a hacer conocida, tras la decisión de la NASKA (North American Sport Karate Association) de incluir dentro de sus torneos «formas musicales/extremas», categoría que le permitía a los deportistas tener libertad de acción y movimiento.

Con la realización de distintos torneos, y sobre todo con el poder de la redes sociales, el tricking fue masificándose hasta convertirse en lo que es hoy, un deporte practicado en naciones de los cuatro continentes, el que cuenta con una serie de torneos internacionales. Entre las cuales se encuentra Chile, donde se ha formado una creciente comunidad de más de 250 trickers de todos los rincones del país.

Si hay un referente nacional de esta multidisciplinaria práctica, ese es Dennis Franco Alvarado (22 años), estudiante de Pedagogía en Educación Media, mención Educación Física, de la Universidad de los Lagos. Él se inició en este deporte mezclando patadas de las artes marciales y mortales de otras disciplinas, y quien el año pasado fue el único representante latinoamericano en el Adrenaline Championship, mundial de la especialidad disputado en Estados Unidos.

De acuerdo a Dennis, los beneficios fisiológicos de esta práctica «son en general los mismos que la gran mayoría de ejercicios anaeróbicos que utilizan su cuerpo, en este caso, concentrado en las piernas, pero lo que lo diferencia de los demás son las adaptaciones neuromusculares gracias a la inmensa variedad de movimientos que uno puede realizar. Además de trabajar la resistencia anaeróbica y la potencia con la flexibilidad en paralelo».

La calle es el lugar de entrenamiento para el tricking (Felipe Arias)

La calle es el lugar de entrenamiento para el tricking (Felipe Arias)

En cuanto al entrenamiento, el oriundo de Puerto Varas revela que se preocupa de «entrenar las cualidades físicas que demanda el tricking y el wushu, desarrollando ejercicios de pesos corporal y  trabajos de pesas, además de trabajar en la potencia de sus trucos y patadas,  y en los detalles técnicos de cada ejercicio». Siendo la calle su principal centro de preparación, aunque considera que un gimnasio es el mejor sitio para poder hacerlo.

Otro referente importante, y uno de los más experimentados, es Camilo Prieto (23 años), maipucino que divide sus tiempos entre la gastronomía y el tricking, y quien a diferencia de Dennis, posee un estilo que estaría dentro de los que es el power moves y el original combo, es decir, más orientado a movimientos acrobáticos y transiciones  provenientes del breakdance.

Camilo confidencia que en sus comienzos,  sus rutinas prácticamente se basaban en combinaciones de giros y dobles giros. Sin embargo; «ahora he incorporado más movimientos y variaciones a mi estilo, ocupo mucho los reversos, puedo ocupar más transiciones y jugar con distintos aterrizajes que le dan cierta dificultad a mi forma de combinar: Hasta el día de hoy sigo sin ocupar mucho el kicking (pateos) en mi tricking, porque nunca he hecho artes marciales, y se me hace un poco más difícil su ejecución», asegura.

Según Camilo, «cada practicante ve cómo prepara su cuerpo, yo hago un poco de calistenia, preparación física en la casa y salgo a trotar, la mayoría de quienes practican esta disciplina no tienen maestros ni entrenadores y tampoco somos entendidos en el deporte como algún preparador físico o un profesor de educación física, así que buscamos nuestras propias formas alternativas de entrenarnos y prepararnos para exigirnos».

Tanto Camilo como Dennis concuerdan en que en las batallas- nombre con que se denominan a los enfrentamientos entre trickers-, en las que se evalúan principalmente los mortales, giros y patadas, las decisiones de los jueces dependen exclusivamente del criterio de cada uno, y también dependerá del reglamento de cada torneo, pues en algunas se puntúa el número de pasadas, mientras en otras se califica el total.

Ambos también coinciden en que en nuestro país se está posicionando dentro de los mejores de Sudamérica, con grandes exponentes que darán que hablar en el futuro próximo. Pero que nada de esto ocurrirá si esta actividad no recibe el apoyo gubernamental que le permita profesionalizarse, tal como ocurre en los países que hoy son potencias, como Estados Unidos y Alemania.

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