Disco Sopa o cómo comer la basura de otros

Foto: facebook Disco Sopa Chile

A esta fiesta, muchos estómagos siempre llegan algo temerosos. Pero al cabo de unas horas, los prejuicios son desplazados por la delicia que entregan los platos más coloridos y sabrosos que la gente haya probado y ¡gratis! Se trata de Disco Sopa, el movimiento ciudadano que deja atrás la estética de los alimentos para demostrar que, aunque lucen feos, estos no tienen por qué dejar de ser nutritivos.

En medio de la música en vivo de bandas locales y emergentes, a esta cocina comunitaria muchas veces le sobran manos porque todos los que llegan quieren ayudar. De esta manera, quien lo desee puede unirse a cocinar los alimentos que Disco Sopa se encarga de recolectar. Aquí, frutas y verduras ya cortadas y rigurosamente lavadas llenan enormes bandejas que se van vaciando para llegar a los platos que el chef de la misma organización tiene pensando armar. Si no fuera así, estos alimentos habrían ido directo a la basura. Sin embargo y sin excepción, todos ellos fueron rescatados de La Vega Central, de la Feria Lo Valledor y de otras ferias locales.

«A las personas les encantan las fiestas de Disco Sopa. Algunos quedan sorprendidos porque no sabían que se podía cocinar la hoja de la betarraga, por ejemplo. Hay otra gente que nos confiesa que tenía mucho prejuicio de comer estos platos porque, como sabían que las habíamos recogido del suelo, no sabían que esperar. Creo que es en esos momentos, cuando las personas toman consciencia de lo que significa el tremendo desperdicio de alimentos», dice Tomás González, quien a sus 28 años se unió a Disco Sopa, una iniciativa que nació en Alemania en 2012 y que llegó a nuestro país hace ya tres años.

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de los alimentos que se producen al año en el mundo se pierde, lo que equivale a 1.300 millones de toneladas que aún se podrían comer. De esta cantidad, el mayor número de desperdicios ocurre por parte de empresas productoras, supermercados, restoranes y también dentro del hogar.

«Falta mucha educación al respecto y eso es lo que tratamos de hacer con Disco Sopa finalmente: visualizar el problema y hacer que la gente cuestione sus hábitos de consumo y alimentación para que reaccionen y se den cuenta de que en verdad la estamos embarrando», explica Tomás.

Foto: facebook Disco Sopa Chile

Foto: facebook Disco Sopa Chile

Las pérdidas de alimentos suceden principalmente durante los procesos de  producción, pos-cosecha, almacenamiento y transporte. «Es así como los productores están perdiendo un montón de recursos, tiempo y plata en cosechar y en producir comida que finalmente no va a llegar a la mesa de nadie», dice Tomás.

Pero desde 2010, en Chile existe Red de Alimentos, una organización que cuenta con una bodega ubicada en San Bernardo donde día a día entran y salen cajas de lácteos, frutas y verduras que se reparten a 119 fundaciones (entre las que destaca el Ejército de Salvación) y que pasan una vez por semana a retirarlos.  Antes de esta fecha, no existía ningún banco de alimentos en Chile y las empresas no tenían más opción que deshacerse de la comida próxima a vencer o que estuviera estéticamente fea para vender. Para donarla, la ley les exigía cumplir con criterios de mantención que significaban altos gastos, que por supuesto, no estaban dispuestas a pagar. Es por esto que en octubre de 2009, se creó finalmente una acreditación para que las empresas pudieran entregar alimentos cuya comercialización es inviable.

Hoy a las empresas le cuesta cero pesos donar, sin embargo, lo que hacen con los alimentos es su decisión y no hay un mecanismo legal que lo regule. En la actualidad son más de 500 las empresas las que trabajan con alimentos en Chile, pero solo 50 de ellas realiza donaciones. Entre ellas Walmart, Nestlé, Soprole, Unilever y Cencosud.

«En chile vivimos una cultura del derroche. Estamos súper adiestrados a que  todas las cosas, ya sea comida, ropa, personas etc., entran por la vista según los cánones de belleza. No se enseña o no se deja apreciar lo que va más allá y eso mismo pasa con la comida. Al final dejamos un poco de lado la fruta que es un poco más fea solamente por razones estéticas, y finalmente, el que decide es el mercado. Los consumidores compran lo que quieren comprar, pero también compran lo que se vende», explica Tomás.

El 1 de julio de 2015 comenzó a regir una nueva ley para Francia y sus supermercados. Con esta iniciativa, las empresas de alimentos hoy deben firmar contratos que las obligan a donar la comida a organizaciones dedicadas a la alimentación animal o a la fabricación de abonos agrícolas. Además, la norma es acompañada por un programa educativo dirigido a escuelas y negocios con el fin de crear una cultura en contra del desperdicio.

Foto: facebook Disco Sopa Chile

Foto: facebook Disco Sopa Chile

En nuestro país,  y de acuerdo a la encuesta CASEN del 2011, uno de cada siete chilenos pasa hambre o come en forma deficiente. Al mismo tiempo, se generan 1,62 millones de toneladas de basura de residuos de alimentos cada año. Por esta razón, y siguiendo el modelo de Francia, los senadores Manuel José Ossandón y Guido Girardi presentaron en 2015 un proyecto que busca modificar el Código Sanitario para que los supermercados de más de 100 metros cuadrados tengan la obligación de donar los alimentos mal rotulados, con defectos de empaque o próximos a vencer, a organizaciones de caridad o destinar su uso como alimentación animal o compost agrícola y así prohibir la destrucción de alimentos. Sin embargo, la iniciativa aún permanece en pausa.

«En Disco Sopa estamos trabajando con otras organizaciones para crear una fundación que nos ayude a llevar esta presión legislativa a las autoridades. Su nombre es Retroralimenta y esperamos que dentro de un mes esté todo formalizado. De esta manera, crearemos una fuerza más formal que nos lleve a sentarnos en la mesa con las autoridades», cuenta Tomás.

 En Disco Sopa reconocen que falta una legislación seria al respecto. Mientras tanto, todo lo que ellos pueden hacer es impartir fiestas con frutas y verduras golpeadas y manchadas. En este sentido, la organización cree que las fiestas sirven para lograr una mejor conexión con la causa: «En vez de hacer una marcha se hace una comida donde se conversa con las personas. Además, pensamos que en la cocina siempre uno conecta mejor y en medio de este evento conversamos uno a uno con la gente para vincularlos de forma cercana al problema. En esta fiesta también damos charlas y talleres de comida para ir complementando nuestro discurso», argumenta el joven activista.

Foto: facebook Disco Sopa Chile

Foto: facebook Disco Sopa Chile

Comenzaron con dos fiestas Disco Sopa al año y hoy organizan más de siete. Mientras esperan por una ley que regule el desperdicio de alimentos en Chile, este movimiento crece cada vez más. Entre sus logros, se encuentra la alianza entre el mercado de Lo Valledor y Fundación las Rosas, la que ellos mismos ayudaron a forjar. Hoy, este mercado recupera los alimentos que no se venden y la misma fundación es la encargada de pasarlos a buscar.

Mientras se espera por una ley que se comprometa con regular el desperdicio de alimentos en Chile, ¿qué podemos hacer nosotros?

«De partida, la idea es que seamos conscientes sobre lo que consumimos. Segundo, que lo que yo boto y donde lo boto también importa, porque una cosa es botar la comida a un basurero que genera metano y otra es hacer compost con esa comida. Entonces, con eso estoy utilizando mis desechos en algo positivo. Lo que debería hacerse en Chile es una campaña a nivel nacional para educar al respecto. Deberían haber mínimo diez bancos de alimentos para que todo esto funcionara y no solamente en Santiago, sino que estén bien distribuido en todo el país. Al final es todo un sistema. Es un cambio súper grande y estamos conscientes de que se va a demorar mucho, pero por mientras, lo mínimo que podemos hacer es partir por casa», concluye Tomás.

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