¿El Asma, Limita Hacer Ejercicios?

(Samuel Zeller/Unsplash)

Existen creencias sobre ciertas enfermedades que restringen a las personas a realizar actividades físicas. En el caso del asma, te contamos qué cosas son verdades y cuáles podrían ser un mito. Revisa la historia de Ana Clara Di Biase (72) y de Diego Romero (16), quienes declaran que no es un impedimento ser deportista y asmático a la vez.

«Tengo 72 años y toda mi vida he practicado algún deporte. Ahora me dedico a la natación y el yoga. Pasé por la bicicleta y también practiqué mucha gimnasia. Hace 20 años que me diagnosticaron asma crónica. Y no ha sido un impedimento para mantenerme activa».

Para conseguir el equilibrio y la concentración durante una sesión de yoga, se deben contemplar tres factores importantes: la inmovilidad, la relajación en cada postura y la duración de la respiración. Ana Clara di Biase (72), ha logrado mantener bajo control este diagnóstico que la ha acompañado por veinte años con estos ejercicios guiados.  «A veces, en plena sesión de yoga, cuando realizo alguna asana —ejercicios específicos  que conectan el cuerpo con la mente— siento que el pecho se me contrae. La clave que aprendí con el tiempo, es mantener el control sobre mi cuerpo y a no sobreexigirme», explica.

El asma es una enfermedad caracterizada por inflamación crónica de la vía aérea que provoca hiperreactividad bronquial. Esto puede provocar tres grandes alteraciones: la contrición de la vía aérea o broncocontricción; edema de la vía aérea —inflamación de las paredes del bronquio—; e hipersecreción, que corresponde al aumento de la producción de secreciones  bronquiales. Este tipo de alteraciones son las que provocan la disminución del aire que pasa por las vías aéreas, generando dificultad para respirar.

Daniel Arellano, kinesiólogo y docente especialista en respiratorio y cuidados intensivos, nos indica que si el afectado es capaz de controlar los factores de riesgo y mantiene una constancia en el tratamiento, se puede hacer una vida completamente normal a la par de actividades físicas. Probablemente, Ana Clara entendió perfectamente que el autocontrol sobre su cuerpo es lo más esencial para evitar las crisis.  «Incluso existen atletas de alto rendimiento que son asmáticos.  Lo más importante en este tipo de patologías es evitar factores desencadenantes de ellas, como por ejemplo toparse con aire frío», dice el especialista.

De hecho, explica que cuando una persona realiza un trabajo físico extremo comienza a respirar por la boca, provocando que el aire se caliente. Al humedecerse, éste pasa por la nariz. Este sencillo acto basta para provocar una hiperreactividad bronquial al respirar aire frío, o por la exposición a alérgenos y contaminantes ambientales.

Daniel, actualmente trabaja en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile y dicta clases de trastornos respiratorios en la Universidad San Sebastián. Nos comenta que los síntomas se caracterizan por disnea (sensación de ahogo), silbido al pecho (sibilancias) y dificultad respiratoria, porque aumenta la resistencia a la entrada del aire al respirar.

«Tengo asma crónica. La verdad, es que dificulta un poco el día a día en el entrenamiento. Tengo 16 años y soy nadador. Siempre que me fuerzo a hacer ejercicio, se me cierra el pecho y se dificulta la capacidad de respirar». Esta es la declaración de Diego Romero Cáceres, quien lleva 6 años practicando natación en el Club Deportivo de la Universidad Católica.

(Chuttersnap/Unsplash)

La natación es uno de los deportes recomendados para los asmáticos. (Chuttersnap/Unsplash)

Desde que nació que tiene este problema. Trata de no sobreexigirse y de respirar bien siempre. Cuando le viene una crisis, siente que su pecho se contrae y automáticamente le cuesta respirar. «El dolor es agudo y  me duele bastante. Ahí es cuando me detengo en la práctica, pero la verdad es que sé que puedo continuar», relata.

Con una mentalidad altamente competitiva, cree que el dolor y el cansancio son mucho más mentales. Para prevenir las crisis, Diego, se medica con salbutamol. Por su parte, Arellano, indica que generalmente el tratamiento implica uso de corticoides inhalatorios para manejar la inflamación, o el uso de broncodilatadores cuando aparecen los primeros síntomas. También asegura que esta enfermedad puede aparecer a temprana edad y que podría estar relacionada a ciertos cuadros alérgicos.

Por otra parte, Ana optó por el uso de productos más naturales. «Aprendí a prevenir con cremas de tomillo con esencia de menta o Eucasol que contiene un poco de eucalipto». Estas soluciones aromáticas mantienen el pecho despejado con la función de purificar los bronquios de manera refrescante y placentera. «Siempre estoy atenta a mi cuerpo para saber qué necesita. De hecho, hay veces en las que he tenido que tomar remedios para enfrentar una crisis», comenta.

Para el manejo de estos cuadros de hiperreactividad bronquial se pueden usar medicamentos inhaladoslos: broncodilatadores —que pueden favorecer a la dilatación de la vía aérea— y los anticolinérgicos —que inhiben la bronco-constricción­—, conocidos como anticolinérgicos. Según Daniel, para los casos más graves de obstrucción se pueden usar corticoides orales o endovenosos.

Para Diego se ha vuelto esencial identificar en qué momento podrían volver las crisis en pleno entrenamiento. Practica todos los días y pertenece a la categoría juvenil de Universidad Católica. El deportistas asegura, que pese a su enfermedad y los síntomas que esta contrae, nunca se ha expuesto a una crisis asmática severa. «Más bien, soy del pensamiento que todo se controla con la mente, siempre me focalizo en la competencia y el asma no es un impedimento para el alto rendimiento». Por otra parte, Ana Clara indicó que pese al asma, se siente ágil y emocionalmente tranquila. «Es totalmente recomendable poder practicar un deporte para aprender a convivir con esta patología», concluye.

El asma puede tener diferentes grados de expresión. Lo principal en el manejo es la prevención debiéndose evitar los factores desencadenantes como el frío, el polen u otros alérgenos. Arellano, explica que los beneficios del ejercicio en caso de padecer asma, son múltiples. Incluso se puede disminuir la frecuencia y gravedad de las crisis, pero también gatillar el cuadro si no se controlan los factores de riesgo. Por ejemplo, no se debe realizar actividad física los días de preemergencia o exponerse a practicar deporte en zonas muy frías o con presencia de alérgenos como el plátano oriental.


Para derribar este tipo de mitos, que limitan a una persona a realizar actividad física o llevar una vida sana padeciendo asma, Daniel Arellano, nos ofrece una serie de recomendaciones para tener en cuenta:

1. Si se está iniciando en la actividad física: Comience con ejercicios suaves y controle la respiración.

2. Nunca se sobreesfuerce. Esté pendiente de cómo su cuerpo se desenvuelve durante el ejercicio.

3. Controle los factores de riesgo: Evite los días fríos, e identifique los lugares en donde haya presencia de alérgenos o contaminantes ambientales.

4.  Sea responsable con el tratamiento médico y farmacológico. Siga cuidadosamente las indicaciones del médico. Incluso si no tiene síntomas.

5. Practique ejercicios como la natación u otros deportes de baja o moderada intensidad. Estos son los más indicados.


Esta entrevista apareció en la edición de Outside Chile, noviembre/diciembre 2017

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