Friluftsliv: pilar de los países más felices del mundo

(Phil Coffman/Unsplash)

El término en su esencia se acuña al concepto de vivir en contacto con la naturaleza, sin embargo sus alcances tienen un valor filosófico que aplican a un modo de vida.

De acuerdo al Informe Mundial de Felicidad 2017 que elaboró la ONU, Noruega es el país más feliz del mundo. El 2016 lo fue Dinamarca, que en el último ranking fue segundo. Pero hay un denominador común en estas estadísticas: dentro de los diez primeros de la lista, se encuentran todos los países nórdicos, es decir, los mencionados, más Islandia (3°), Finlandia (5°) y Suecia (10°).

Los valores fundamentales en esta medición están dados por índices de libertad, generosidad, salud, ingresos y buena gobernanza. Erna Solberg, primera ministra de Noruega, dio parte de las explicaciones del porqué de este logro. «Aun encabezando la estadística, seguiremos priorizando los cuidados de la salud mental».

Vida al aire libre

Lo que afirma Solberg justifica la consolidación de democracias sólidas de los países nórdicos, teniendo su esencia  en el esfuerzo por establecer políticas que privilegien el bienestar mental y espiritual.

En Noruega existe un término que forma parte intrínseca no solo de la cultura de ese país, sino que de toda Escandinavia. Se llama friluftsliv y significa básicamente «vida al aire libre». Este concepto desde hace décadas ha sido muy propio del norte de Europa, sin embargo, una de las grandes razones del éxito de estos países en los índices de felicidad, ha estado en extender este pensamiento a políticas gubernamentales que lograran explotar ese sentimiento por el que las personas sentían aprecio.

El friluftsliv se asocia al modo de vida en el espacio exterior, en donde se pueda estrechar la relación con la geografía, resaltando la importancia que esto tiene para la salud física y espiritual. Por ello, son usuales actividades como correr en el bosque a la hora de almuerzo, ir al trabajo en bicicleta (o bien en esquí cuando nieva) o reunirse con amigos a la orilla del lago.

Es una práctica que se ha respetado tanto entre los habitantes —y que por cierto ha dado resultados— que empresas privadas están incentivando a sus empleados a pasar más tiempo al aire libre en horas de trabajo. Compañías finlandesas inclusive pagan bonificaciones a quienes vayan al trabajo caminando, corriendo o en bicicleta. La empresa noruega Graphiq, por ejemplo, ha realizado pruebas piloto de reuniones al aire libre. «Cuando sales de la oficina inmediatamente logras una perspectiva diferente de las cosas», dice Jacob Palmers, cofundador de esta agencia de diseño.

El friluftsliv es el propio derecho que se dan las personas por seguir disfrutando de una parte inherente de su cultura y que mediante ese auto respeto ha logrado con hechos concretos trasformar una filosofía de vida en una región alegre.

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