Advertencias y Reflexiones Sobre el Cuidado de la Casa Común

(Camilo Muñoz)

El encargo que ha entregado el Papa a la población en relación con su Encíclica Laudato Si deja responsabilidades enormes y muy necesarias en el desarrollo de estrategias para combatir el cambio climático. La encíclica habla específicamente de una «revolución cultural» para generar un cambio en la conducta del ser humano, teniendo sumamente presente lo imperante que es comenzar a tener una actitud inmediata para proteger el planeta.

El documento fue divulgado en junio de 2015 y la autoridad papal se ha esmerado en difundir ese mensaje a cada lugar que va.

La encíclica se basa en cinco pilares fundamentales que sustentan la convicción de la tarea principal.

El cambio climático es producto de la intervención humana: si bien reconoce que las mutaciones que sufre el planeta tienen causas naturales, el principal actor en el presente es el humano. En ese sentido, hace una crítica directa al consumismo irracional de la sociedad y a la dependencia preocupante en el uso de la tecnología. «La tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes —sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas— necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora».

El calentamiento global existe: el Papa no dudó en afirmar que hay un «consenso científico sólido» que permite corroborar de que el fenómeno es real. Para ello, insistió en que se deben tomar medidas para detenerlo o de lo contrario se producirá, entre otras cosas, la extinción de plantas y animales producto de la reducción del agua potable y la agricultura.

Obligación de instituciones internacionales sólidas: la colaboración a nivel gubernamental debe primar por sobre las medidas unilaterales de países individuales. El consenso es clave, y en ese pensamiento se necesitan crear instituciones eficientes y organizadas que tengan la rigidez de sancionar a quienes no cumplan los acuerdos. Más allá de eso, la máxima autoridad de la Iglesia Católica enfatizó que las regulaciones no serán suficientes; este pide ampliar el horizonte y apuntar a un cambio de perspectiva ética global para cuidar la naturaleza. Señaló a los pueblos como prioridad para su conservación.

La tarea pendiente de los países ricos: las naciones con mayor capital económico tienen una «deuda ecológica» con los países pobres, ya que estos son víctimas directas de la ansiedad productiva y consumista, algo que considera como «estructuralmente perverso».

Compromiso de líderes políticos y sacrificio individual: el Papa llamó a las personas a utilizar la tecnología y sus influencias de forma positiva para presionar a los líderes políticos, los cuales «parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático». Y llamó nuevamente a tener vigor en generar cambios personales en los hábitos cotidianos, como «el uso del transporte público, compartir viajes en auto, plantar árboles y apagar luces innecesarias».

Lo que se Espera para Chile

El motivo de la encíclica llega como un texto revolucionario, pero sin dudas necesario frente a la gravedad de la situación climática actual.

Con respecto a cómo se debe adoptar la visita del Papa y el mensaje que trajo consigo desde la encíclica, Matías Asún, Director de Greenpeace Chile, cree que es consecuente que las personalidades que se mostraron a favor de su venida, recojan su comunicado y lleven a cabo medidas que eviten el progreso de proyectos dañinos.

«Sería útil que personalidades de la reputación y el impacto que tienen los líderes de la Iglesia Católica fueran más explícitos con respecto a este tema también. En las palabras todo suena muy bien, pero luego en la voluntad falta una intención real de concretar estos desafíos».

Matías llama a concientizar sobre el cambio de perspectiva que debemos tener para con nosotros mismos. «Se debe entender el valor de la naturaleza para la preservación de nuestra especie. El mismo proceso constituyente ha entendido que el cuidado del medio ambiente, del aire, agua y la disponibilidad de recursos naturales es fundamental para que en Chile tengamos una mejor calidad de vida».

«Yo tengo la impresión de que si se pusiera realmente atención a los alcances de todo esto, las empresas actuarían y tomarían el valor que significa conservar las fuentes de vida más esenciales de todas, que están precisamente en los recursos naturales que el planeta dispone».

El cambio implica una transversalidad compleja, por lo tanto, esta reflexión tiene que ser tomada de forma inmediata. «Se están viendo cambios positivos desde iniciativas individuales, hay una mayor conciencia sobre el riesgo que está experimentando nuestro ecosistema, la gente se está moviendo. Pero debe haber una cohesión desde todos los frentes. La responsabilidad de los líderes políticos y económicos es enorme».


Esta experiencia apareció en la edición de Outside Chile marzo/abril 2018

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