Hacia un Mundo más Justo

(Patagonia Fair Trade)

El pasado 12 de mayo, se celebró el Día Mundial del Comercio Justo, un momento necesario de dialogo y reflexión sobre el consumo consciente.

El Comercio Justo es un movimiento social que nace con el fin de contribuir al desarrollo sostenible y equitativo, a través de mejores condiciones comerciales. Esto con el fin de hacer posible el desarrollo de trabajadores y productores más vulnerables, dándoles la oportunidad de vivir dignamente de su propio trabajo.

La Organización Mundial del Comercio Justo (WFTO), fue creada en 1989, con más de 324 corporaciones en más de 70 países. Recientemente en Chile, solo existen 10 organizaciones miembros de WFTO, que son Witral Chile, Pueblos del Sur, Ong. Santa María de Buena Fe – La Cordillerana, Hebras del Alma, Green Glass, Fundación Chol Chol Chile, Fundación Artesanías de Chile, Cridem SPA, Calypso Chile y Beas y Tapia.

Gerardo Wijnant, trabajó por más de 25 años como gerente de la primera empresa de comercio justo en el país (COMPARTE), donde se retiró hace aproximadamente cinco años con la necesidad de impulsar más en profundidad el tema de ayudar a productores y emprendedores necesitados, y de crear conciencia del consumo consciente.

Gerardo explica que el Comercio Justo es una herramienta que pretende acercar lo más posible al pequeño productor al consumidor, a través de la eliminación de determinados eslabones de la cadena de comercialización. «Se puede lograr un mejor precio para sus productos y así ponerlos en el mercado, porque en general estos no tienen visibilidad. Paralelamente, el comprador puede darse cuenta que con su opción de compra tiene un producto certificado de comercio justo y que al mismo tiempo contribuye en un beneficio para todos», explica. A partir de este mecanismo, es posible que el mayor porcentaje de lo que está pagando el cliente llegue a manos del trabajador.

La idea es priorizar a productores más vulnerables o con menores posibilidades de acceso al mercado convencional tradicional, buscando fijar su preferencia exclusivamente en trabajadores que muestran más dificultades de entrada. Sin embargo, tiene un sentido de compromiso relacionado con mejorar la calidad de vida de estos mismos.

Por otra parte y para su beneficio, los consumidores son libres de acceder a productos de mayor calidad, con el respaldo de que están aportando y respetando los derechos de los trabajadores y ayudando también a cuidar el medioambiente.

Fotos Charla Sust 8_5JGerstle_60Conversatorio Comercio Justo (Tienda Patagonia)

Uno de los diez criterios principales, y no menos importante, que deben ser cumplidos por las organizaciones, es la del cuidado del medioambiente. Lo que hacen los trabajadores es maximizar el uso de las materias primas que vienen de orígenes sostenibles dentro de su propia región, usando tecnologías de producción sin uso de electricidad ni combustible contaminante,  utilizando también, energía renovable que minimiza la emisión de gas invernadero que daña al ecosistema.

Por lo tanto, los consumidores tienen la posibilidad de adquirir productos hechos con materias primas sustentables y que tienen el menor impacto al medioambiente.

A pesar de que hay muchos productores chilenos que aún no tienen idea de lo que se trata el comercio justo, Gerardo Wijnant tiene como expectativa y objetivo personal trabajar con empresas, consultoras, fundaciones, universidades etc., con el fin de generar más conocimiento a personas que se quieran involucrar directamente a entregar una mejor calidad de vida a emprendedores originarios de nuestro país.

La ropa también es un ejemplo

La marca de ropa outdoor Patagonia es un claro ejemplo e impulsor de Comercio Justo en Chile y el mundo. El 2017 a nivel global ha llegado a producir 480 productos con esta certificación, incluyendo un 83% de todos sus polars. Todo esto está muy alineado con la misión de la compañía: construir el mejor producto, no causar daños innecesarios y usar los negocios para inspirar e implementar soluciones a la crisis ambiental.

«Esta es una tendencia cada vez más relevante, y las grandes compañías han entendido que esto es un camino viable, necesario y muy exigido no sólo por los mercados internacionales si no por los consumidores locales. Patagonia es un claro ejemplo de ello.  Queda cada vez más patente que se puede trabajar bajo un modelo de comercio justo, que es sostenible, factible y rentable hacer negocios con miras a un mundo más humano, en que se pague el trabajo de forma justa y en el que respete el medioambiente», explica Wijnant.

Lo pagado por esta compañía a través del programa Fair Trade desde 2014 han beneficiado a más de 26.000 trabajadores. Los cuales han decidido gastar ese dinero en programas de salud, bonos en efectivo, filtros de agua, entre otras necesidades.

Una de las misiones fundamentales de esta corriente, es mejorar la economía de las familias productoras para que así contribuya en una mejor calidad de vida a nivel mundial, promoviendo la tradición y un modelo de economía solidaria y sustentable, que tiene como objetivo central la comercialización de los lugares y productos elaborados por los trabajadores chilenos.

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