Los Juguetes Más Salvajes de Chile

(Camilo Muñoz)

'Salvaje' nace como un proyecto de figuras articuladas de madera que fueron pensadas para transformarse en una serie de juguetes didácticos para los niños ¿La particularidad? Sus colecciones son representaciones de la flora y la fauna chilena, en un intento por generar aprendizaje sobre la riqueza y la cultura de nuestro país.

Las oportunidades creativas que se generan en ambientes académicos, muchas veces, tienen la posibilidad de experimentar también con ideas personales. Así le ocurrió a María Angélica Ortúzar, quien estudiando diseño en la Universidad Diego Portales, tuvo que proponer un proyecto para el título de egreso.

El ramo del título llevaba por nombre Taller Feliz, el que consistía precisamente en concretar una idea que personalmente se asociara al concepto de felicidad, de manera que pudiera continuarse también en un futuro.

De ahí nace Salvaje, una iniciativa realizada individualmente por María Angélica, con la intención de plantear algo distinto: «Cuando comencé con esto, lo básico era preguntarles a los niños qué animales conocían, y ellos te decían ‘hamster, elefante, tigre, león’. Es decir, los típicos, pero ni uno conocía a la vizcacha. Fue una reafirmación de querer dar a conocer la flora y fauna chilena de una forma didáctica, enfocado en los niños», cuenta.

Salvaje consiste en la creación de una serie de figuras articuladas de madera —fabricadas como juguetes en un inicio— que representan parte de la identidad natural de Chile. En efecto, la primera colección se llamó Altiplano Salvaje y se centró únicamente en animales nacionales construidos con raulí, un árbol también propiamente chileno. Otros ejemplares que compusieron la entrega final del taller fueron el zorro, el flamenco, la vizcacha, la vicuña y el suri.

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María Angélica e Inés muestran su colección de flora y fauna nacional en su taller. (Camilo Muñoz)

La idea tuvo un excelente recibimiento por parte de los profesores. Sacó nota 7 en la defensa del título y, de acuerdo al objetivo inicial del ramo, se extendió más allá de la universidad.

A partir de ahí nace la marca y la intención de seguir desarrollando otros ejemplares y luego comercializarlos. «Mientras realizaba el taller, subí los primeros diseños por redes sociales e inmediatamente hubo público que mostró mucho interés. Preguntaban dónde podían comprarlos, siendo que eso aún no existía. Lo único concreto es que se trataba de un proyecto para un taller de la universidad. Ahí pude ver que esto tenía posibilidades, porque a la gente le gustaba», recuerda María Angélica.

El perfil objetivo del público, si bien estaba orientado en un principio hacia niños de hasta 10 años para que pudieran desarrollar una motricidad fina, y a su vez, disfrutar de un juguete didáctico, fue mutando gracias al valor añadido del producto: modelos que representan distintos hábitats chilenos. Por lo tanto, el interés de los padres por hacerlos llegar a sus niños más chicos, pero también a los niños mayores de 10 años e inclusive para ellos mismos, hizo que Salvaje ya no fuera solo un juguete, sino también, una pieza de diseño.

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(Camilo Muñoz)

«Los adultos que buscan este producto, valoran el diseño en sí, lo atractivo del modelo, pero que también aprecian el medio ambiente, la flora y la fauna local, la artesanía. Por eso el recibimiento fue bueno, porque sienten que vale todo lo que representa».

La primera colección se mostró en ferias, también con buenas críticas. Por esta razón, en 2017 lanzaron su segunda edición Pacífico Salvaje, y manteniendo la esencia del proyecto, integraron más variedad geográfica a sus modelos. Esta vez, los animales de la serie correspondieron al cachalote, al delfín chileno, al lobo marino, al pingüino de Humboldt y a la tortuga cabezona.

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(Camilo Muñoz)

Para esta segunda colección también se sumó Inés, hermana de María Angélica, y juntas ya están preparando la tercera, Bosque Valdiviano. «Se alinearon hartos factores para que me enganchara con esto», comenta Inés. «Ya de por sí venimos de una familia que le gusta andar construyendo cosas. Mi papá es ingeniero, yo soy ingeniera mecánica, todas las colecciones se hicieron en el taller que tenemos en la casa y mi hermano también pasa mucho tiempo ahí. Hemos convivido mucho con este ambiente, entonces nos sentimos pertenecientes a experimentar con manualidades. A pesar de que yo soy ingeniera, siempre me gustó mucho el diseño, y aprovechando que el proyecto es de mi hermana, me motivé», agrega.

Pero además de los diseños que integran ambas colecciones, también existen dos ediciones de calendarios con temáticas que siguen el mismo formato: la primera, hecha en 2015, que muestra la cosecha de verduras y frutas que caracteriza a cada mes; y la segunda, en 2017, bajo el concepto Flora nativa de Chile.

«Para este 2018 queremos empezar con todo», dice Inés. «La idea es generar mucho stock para expandirnos, porque a pesar de que se trata de un proyecto chico, que además estuvo parado durante 2016, hay mucha gente en Instagram que hoy está pendiente de lo que vamos a sacar. El concepto es entretenido y afortunadamente hemos tenido críticas muy positivas», concluye.

Así es como Salvaje, una serie de juguetes de madera que fueron creados originalmente para el aprendizaje y la entretención de los más pequeños, termina transformándose hoy en una fuente de conocimiento sobre riqueza y cultura natural para todo un país.

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(Camilo Muñoz)

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