Un Llamado al Consumo Responsable

(Gary Chan/Unsplash)

Nuevas ideas, nuevos conceptos, nuevas formas de adaptación. La concientización por el reciclaje es una tendencia que está irrumpiendo en masa, algo que genera esperanzas a largo plazo. Tres activistas nos plantean diferentes propuestas, pero todos comparten la misma mirada: el llamado al consumo responsable.

El constante surgimiento de proyectos que provocan concientizar al ser humano con respecto a la naturaleza, es algo esperanzador. Pues el sentimiento de pertenencia con el planeta no tiene que ver únicamente con conectarse con la vida salvaje, sino también con tener la capacidad de razonar sobre el problema medioambiental. Generar reflexiones en la comunidad es una virtud que necesita estar constantemente nutriéndose. Buenas ideas llevan a mejores ideas. Aquí, tres activistas que nos cuentan por qué decidieron seguir este camino.

Educación medioambiental para empresas

Fundación Basura Cero es una ONG que nació en 2015 con el propósito de asesorar empresas y capacitar personas para que entiendan el valor de la re inserción de la basura para nuevos y próximos ciclos de funcionamiento. Se trata de la búsqueda de una economía circular y un estilo de vida sin basura, haciendo uso de prácticas como el eco diseño, la reutilización, el reciclaje, el compostaje y la biodigestión.

El impacto de esta organización ha sido enorme en un plazo muy corto. Y además de Desafío Basura Cero, su gestión inicial, también han sumado a su proyecto de trabajo la Academia Basura Cero, un programa educativo online y presencial que enseña a vivir sin generar residuos. La fundación también se ha hecho dueña de la certificación de empresas y emprendimientos que ponen en práctica la evasión de desechos, con el Sello Basura Cero en sus productos, y trabajan a la par con quienes revalorizan materiales en arquitectura, arte y diseño a través del «Basural».

De acuerdo a Macarena Guajardo, Directora Ejecutiva y creadora de la fundación, el proceso impulsivo que ha experimentado el tema del reciclaje se debe al trabajo social, mientras que el entusiasmo para que aparezcan nuevas iniciativas es mayor que la falta de ellas, dice.

Cada persona en un evento masivo genera alrededor de 1 kg de basura, y el 80% son de vasos desechables. Las personas que asisten a eventos masivos consumen alrededor de 4 vasos desechables por día.

En comparación a cuando empezaron, considera que «hay una diferencia muy importante. Hoy es posible trabajar en temáticas relacionadas a la protección ambiental. Si bien, aún quedan personas que piensan que esto es un hobbie, creemos que la sociedad está avanzando hacia una mejor manera de hacer y pensar. Nuestra puerta ha sido tocada muchas veces por distintos actores. Las personas están buscando y haciendo su parte por un mundo mejor para todos», comenta la directora.

Pero mientras más se avanza, más comienzan a aparecer otras problemáticas que antes no podían ver. Por lo mismo, Macarena cree que el país en su conjunto tiene aún muchas tareas por cumplir: «Chile tiene una buena base para avanzar hacia la sustentabilidad. No obstante, solemos seguir los pasos —muchas veces a ciegas— de los países desarrollados, donde se habla mucho sobre reciclaje. Ahora estamos ahogados en el concepto”, dice.

Y agrega: «Falta mucho trabajo en relación a la estrategia principal: poner fin a los plásticos desechables de un solo uso, lo que tiene un sentido de urgencia, que muchas veces se ve difuminado por el hincapié que se hace en reciclaje. Además, dada la problemática relacionada a los rellenos sanitarios y vertederos ilegales, el Estado explora alternativas que pueden resultar desastrosas para el futuro del país, como la incineración. Chile está bien encaminado, pero debemos avanzar en conjunto y de manera colaborativa, con paso firme, hacia un Chile que vele por el bienestar común», finaliza.

Reduciendo el 80% de la basura en los eventos

MiVaso, sigue una ideología similar a Fundación Basura, incorporando sus objetivos en pos del uso responsable. Esta empresa, creada en 2016, arrienda vasos ecológicos en eventos masivos como conciertos, festivales y eventos en general. El concepto consiste en «comprar» un vaso previo depósito, utilizarlo durante el evento (y cambiarlo las veces que quieras por uno limpio), y al final tienes la opción de devolverlo definitivamente y recuperar el depósito, o bien quedártelo.

El servicio que ofrecen puede incluir el vaso genérico (con el diseño de la propia empresa), personalizado, es decir, a gusto del cliente, y mixto, ideado para cubrir eventos que sobrepasan la asistencia programada por los organizadores. También existe la posibilidad de comprar Mi Vaso cuando el cliente adquiere el vaso personalizado, teniendo la autonomía de poder implementar por sí mismo el sistema de arriendo de vasos en el evento a cubrir. El valor añadido, está en que el vaso es de polipropileno, un material 100% reciclable que en su proceso interno evade los contaminantes, utilizando, entre otras cosas, bolsas biodegradables. Una iniciativa que  lleva poco más de dos años en funcionamiento y ya ha logrado estar en eventos como la Gran Fonda del Parque O’Higgins y el Oktoberfest, ambas en 2017.

Carmen Meza, cofundadora de MiVaso, enfatiza en el compromiso que la gente está mostrando en sentirse partícipe del cuidado medioambiental. «Hasta ahora las personas han recibido muy bien nuestra iniciativa. Dedicamos la mayor parte del tiempo en explicar por qué estamos presentes y cómo funciona MiVaso; finalmente, la mayoría accede a involucrarse en el sistema de arriendo de vasos reutilizables, porque las causas son positivas y además educativas», dice.

(Fundación Basura)

(Fundación Basura)

Y agrega: «Cada persona en un evento masivo genera alrededor de 1 kg de basura, y el 80% corresponde a vasos desechables. Las personas que asisten a eventos masivos consumen alrededor de 4 vasos desechables por día. Cuando nos vamos de un evento lo más gratificante es ver los espacios libres de residuos o con una disminución considerable, sobre todo porque las personas entendieron que tienen una alternativa de consumo responsable y que en conjunto logramos que sea así».

En febrero también llevaron sus productos a Isla de Pascua «y fue súper interesante trabajar con ellos, ya que tienen muy buenas redes de trabajo para concientizar a la población, con medidas muy potentes en materia medioambiental. Hemos trabajado también en el Salar de Uyuni. Estamos súper abiertos a recibir propuestas, que esto se propague dentro y fuera del país. Nuestro modelo de negocio es muy flexible y a la medida», concluyen.

Adoptando el estilo de vida Zero Waste

Desde una iniciativa más individual, Camila Silva decidió hace un par de años —luego de darse cuenta de la cantidad de material que tiraba cuando estudiaba diseño en la universidad— comenzar a reciclar todo lo que se botaba en su casa y progresivamente comenzar a vivir un estilo de vida Zero Waste, una tendencia mundial que fomenta la reutilización de los productos dándole nuevos ciclos de vida a los recursos.

Compromiso que luego transmitió a su familia y que progresivamente fue adaptando a concientizar su rutina en base a la reutilización. Desde la comida, hasta los productos para el aseo de la casa y de higiene personal, Camila ha sabido encontrar la forma para alcanzar la misma calidad de vida que convencionalmente se considera óptima. La diferencia está en la satisfacción que le dejan los efectos que provoca en su entorno: «Cosas tan simples como llevar bolsas de género para comprar el pan o descartar comidas procesadas, son detalles súper grandes que inmediatamente ahorran el problema de la bolsa de plástico y evitan un ciclo circular de residuos. Animarse a hacerlo es dar el primer paso, que es lo importante, luego uno lo va integrando naturalmente», dice.

(Mi Vaso)

(Mi Vaso)

Su influencia mediática se concretó luego de crear la cuenta en Instagram con el perfil @Nomedalomismo, dando a conocer sus prácticas y la forma de llevarlas a cabo. Actualmente, tiene más de 8.500 seguidores y constantemente la están invitando a charlas y conversatorios.

Camila es una de las pioneras en Chile en integrar este estilo de vida de manera consciente, pues por medio de sus redes también ha podido ver la curiosidad de la gente por el continuo aprendizaje en materia medioambiental. «Zero Waste es una tendencia que existe hace muchos años, pero cuando yo partí, en 2016, era de las primeras en Chile. Aquí no era actual, solo se hablaba de reciclaje en general, pero cuando apareció el concepto, prendió muy rápido. Estoy convencida que el interés de la gente por estas conductas son las primeras semillas si queremos sobrevivir como especie», comenta Camila.

El gran desafío, afirma, es que la sociedad pueda acomodarse al contexto en el que se desenvuelve y poder interiorizar estos hábitos. «Hay mucha gente que viene haciendo esto hace muchos años, pero mediáticamente es reciente. Por lo general, estas personas viven en comunidades ecológicas o fuera de Santiago por querer escapar de muchas cosas, entre esas, el basural, además de llevar una rutina más tranquila y sana. Lo que yo propongo con

@Nomedalomismo es que es posible adoptar la reutilización y evitar contaminar en general (usar la bicicleta, por ejemplo) sin tener que arrancar. Si se pone un poco más de atención, es sorprendente lo productivo que pueden ser los residuos. Eso ha sido lo que más les ha llamado la atención con quienes me ha tocado compartir. El llamado es a empatizar con el planeta, a protegerlo», dice. Y agrega: «Hay mucha gente que confunde los objetivos y quiere comprar la bolsa de género más bonita o la última paja de plástico por sumarse a la moda. Esto se trata de buscar alternativas para ir concientizando que es posible vivir con menos y ser feliz, todo está en practicar el uso responsable de los recursos, evitando los caprichos innecesarios y ser menos egoísta con nuestro medio ambiente», finaliza.

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