Un Estilo de Vida Alimenticio que Rompe Mitos

(jez timms/Unsplash)

A más de un año de la publicación de su best seller Los mitos me tienen gord@ y enferm@, Pedro Grez nos comenta sobre cómo llegó a dar con el innovador método alimenticio que rompe con las dietas tradicionales (el mismo que levanta polémica entre nutricionistas), y nos explica además, cómo este se puede adaptar a las diferentes necesidades de la población.

En octubre de 2016, Pedro Grez lanzó el revolucionario libro llamado Los mitos me tienen gord@ y enferm@, el cual narra resumidamente sus propios problemas de salud y la dura realidad que experimentó una vez que quiso enfrentarlos y cambiar su estilo de vida. Los intentos fallidos por bajar de peso y nivelar sus indicadores de salud por medio de la ayuda de nutricionistas y médicos lo obligaron a abrir los ojos y buscar respuestas fuera de las dietas convencionales para ver porqué era tan extraño, que en un proceso de 10 años, estuviera progresivamente empeorando.

Durante una intensa investigación, concluyó que existía una serie de contradicciones y costumbres erróneas que la gran mayoría de la población da por asumidas. Que tenemos que bajar de peso, que para conseguirlo hay que contar calorías; que tenemos que comer cada dos o tres horas, cinco a seis veces al día; que debemos comer menos y hacer más ejercicios aeróbicos como trotar, correr, bailar o andar en bicicleta; que el desayuno es la comida más importante del día y que debes incluir frutas, cereales y pan integral, y que debes evitar la grasa.

Los estudios y su propia experiencia terminaron por confirmar los falsos juicios que hay sobre algunos alimentos. A partir de eso, creó un sistema nutricional pensado para bajar de talla y mejorar los indicadores de salud reestructurando ciertos hábitos alimenticios. Su idea estaba sustentada en la teoría de que los niveles de insulina se deben mantener bajos durante el día, de manera que el organismo crea que está en ayunas y de esa forma queme la grasa que está almacenada.

Se trata de un régimen alto en grasas y proteínas, con un bajo aporte de carbohidratos, ya que estos son los que finalmente tienen que ver con el exceso de grasa corporal que queda en el cuerpo, y por ende, con los problemas de salud.

Éste se estructura de la siguiente manera:

Al desayuno se recomienda ingerir muchas grasas densas como la mantequilla, el tocino, los huevos, las cremas y las paltas ya que estos no se transforman en glucosa, por lo tanto, son alimentos que permiten que no se active la insulina. De esta forma se evita también el exceso de hambre antes de que llegue la hora de almuerzo.

Al almuerzo se opta por el consumo de proteínas que se pueden encontrar distribuidas en carnes (no importando el tipo específico), pescados, mariscos y verduras (a excepción de los tubérculos como las papas, zanahorias o arvejas).

Con estos alimentos, quien se encuentre dentro de su talla y con los indicadores de salud estables, llegará a la cena con poco apetito, momento en que se permite la incorporación de porciones pequeñas de carbohidratos (arroz, masas, pastas, cereales y fruta). Sin embargo, para quienes no lo están, se opta nuevamente por proteínas y ensaladas.

Finalmente, se trata de un estudio minucioso que desemboca en un manejo estratégico de la alimentación, el que contempla programas y pasos distintos de acuerdo a la talla e indicador de salud de cada persona. De esta forma,  el testimonio de Pedro, la información alimenticia y médica del porqué del método, además del programa a seguir, se pueden encontrar en su libro.

Luego de que este fuera publicado, se mantuvo al menos 30 semanas entre los dos libros más vendidos en Chile, generando un impacto mediático que persiste hasta hoy, sobre todo, para quienes acogieron su propuesta, lo que significó un cambio radical en cuanto al debate sobre las dietas nutricionales que parecen obsoletas.

Así, el «Método Grez» llegó a renovar estructuras que no se habían tocado por mucho tiempo e inmediatamente fue necesario comenzar a responder preguntas que tenían que ver con cómo adaptar este método a las necesidades particulares de la población.

En este sentido, Pedro afirma que en ningún momento jugó al azar, convenciéndose antes sobre la efectividad de su idea: «El método nace después de obtener resultados, por lo tanto, no podía tener dudas si iba funcionar o no», asegura.

Si todos los días tus indicadores de salud están perfectos y estás en tu talla, ¿cómo es posible que tengas enfermedades a largo plazo?

Y añade: «Después de probar por más de 10 años decenas de dietas oficiales, supervisadas por médicos y/o nutricionistas, además de otras alternativas (sacadas de prensa, revistas, etc.) como drogas con receta retenida y suplementos, el resultado que obtuve fue más exceso de grasa corporal y peores indicadores de salud. Entonces, decidí investigar. Además, las dietas bajas en calorías, diet o light, no fueron sostenibles en el largo plazo para mí. Ya era pre diabético, pero lo que generó el gran cambio fue el diagnóstico de diabetes tipo 2. Al investigar qué era la diabetes 2 descubrí que en el fondo es tu cuerpo diciéndote “no me des más azúcar que no la puedo procesar”, y entender que los carbohidratos con almidón, una vez que se digieren, se convierten en glucosa (que es azúcar). Lo demás fue experimentar y obtener resultados. Ahí nació el Método Grez y el objetivo fue compartir una experiencia personal para todos aquellos que estaban viviendo la misma situación».

Con respecto a las polémicas que han surgido dentro del círculo de nutricionistas, especialistas de la salud y aquellos que se niegan a aceptar un estilo alimenticio que parece osado y fuera de las reglas convencionales, Pedro cree que el error ha estado en no escuchar con atención la propuesta.

Según Pedro, el Método Grez consiste en una dieta mediterránea, que incluye el dejar los carbohidratos con almidones y las frutas para el horario de la tarde/noche todos los días, una vez a la semana, dos veces o una vez al mes, dependiendo del exceso de grasa corporal y lo fuera de rango que estén tus indicadores de salud. Y dado que somos todos diferentes, cada cual tiene que descubrir qué cantidad y con qué frecuencia debe comer aquellos alimentos, que en exceso, se convierten en grasa corporal, explica.

«Con este método estás comiendo todo lo que recomienda la dieta mediterránea, solo que se hace en distinto orden. Respecto a las consecuencias de comer de esta forma, hay estudios médicos publicados que la avalan, y países como Suecia, la tienen implementada desde hace más de cinco años. Canadá está en vías hacia lo mismo», cuenta.

Según el método, este plato no sería lo ideal para mantener tus indices bueno. (Brooke Lark / Unsplash)

Según el método, este plato no sería lo ideal para mantener tus indices bueno. (Brooke Lark / Unsplash)

Los procedimientos de prueba y error que hizo estaban enfocados en descubrir qué cantidad y frecuencia le permitía obtener los resultados que buscaba, es decir, eliminar exceso de grasa corporal y mejorar sus indicadores de salud, «los que actualmente están en: glucemia: entre 70 y 80; cintura: 48% de mi altura; presión arterial: 11/6; HDL: 76; triglicéridos: 54», comenta.

Y aclara: «Estos indicadores de salud, definidos por la OMS (Organización de la Salud) son los que permiten concluir que no padezco del síndrome metabólico y que tengo un bajo riesgo de tener diabetes 2 y enfermedades cardiovasculares. Otro indicador que no está en los mencionados, pero que es clave, es la hemoglobina glicosilada, que es el promedio del azúcar en 3 meses. Lo ideal es un 5% y yo tengo 4,7%. Sobre 5,3% eres pre diabético y en 6% eres diabético».

Y a diferencia suya, que consume carbohidratos con almidón una o dos veces al mes para mantener su talla e indicadores, su señora Bárbara los puede consumir todos los días (cosa que hace) y al igual que él, se mantiene en su talla y con sus indicadores en rangos perfectamente normales, cuenta Pedro.

Cree que la noción que hay en cuanto al sobrepeso y a la forma en cómo éste debe cambiar, es uno los mayores errores que comete la población al momento de elaborar planes. Por ello, especifica a qué se refiere con mantener la talla, de que se trata de un estilo de vida y que no es el único, y que por lo tanto, no pretende alzarse como una medida obligatoria.

«Esto no es una fórmula de “pierda 10 kilos en 10 días”. Eso está totalmente desbalanceado y puede ser dañino. Sigue a tu sangre. La sangre no miente. Si todos los días tus indicadores de salud están perfectos y estás en tu talla, ¿cómo es posible que tengas enfermedades a largo plazo?», dice.

«Dicho lo anterior, si estás en tu talla y con tus indicadores de salud en rangos normales, comiendo carbohidratos con almidón en la mañana (como pan, cereales, mermeladas diet, fruta, etc.) ¡dale!, sigue haciendo eso. El Método Grez no es la única dieta. Es un estilo de vida para todos aquellos que lo probaron todo sin obtener resultados. No es una pauta estandarizada para todos. Es una invitación a conocerte, a escuchar tu cuerpo y a descubrir tu propio camino. Y lo más importante, sin pasar hambre», concluye el autor.

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