Agua ¿dónde vas?

Asistimos a la iniciativa Agua ¿dónde vas? que se conmemoró en el Centro Cultural Agustín Ross en Pichilemu, la cual nace para generar consciencia sobre la trascendencia del agua y sobre el preocupante escenario hídrico que vive el país.

En medio de una veintena de actividades educativas como el visionado de documentales,  la práctica de talleres, las presentaciones artísticas y las muestras fotográficas, se llevó a cabo el III Seminario de Educación y Medioambiente Agua ¿dónde vas?, instancia organizada por Punta Lobos Reciclaje, un movimiento que partió en 2015 y que se dedica al fomento del reciclaje en la zona de Pichilemu y sus alrededores.

Además, este espacio congregó cerca de un centenar de estudiantes provenientes de algunos colegios de la comuna, y a una decena de profesionales de la educación; lo que da cuenta del pleno compromiso de la comunidad educativa de Pichilemu con el resguardo de este ecosistema.

Una privatización que se consagra constitucionalmente

En la charla “La privatización de las aguas en Chile, causas y resistencias”,  Rodrigo Mundaca, el secretario general del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), realizó un repaso por el proceso de privatización de las fuentes de agua que existen en el país. Según Mundaca, “la privatización de las fuentes hídricas se encuentra consagrada, inicialmente, en la Constitución Política de 1980”. Y precisamente, en el artículo 11, numeral 24, inciso 1, se determina  que “los derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidos o constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos”. Y a renglón seguido, por el año 81, se formuló un nuevo Código de Aguas que terminó con el código del año 69.

En la instancia, Mundaca tipificó aquel cuerpo legal en cuatro derivadas. “La primera dice que todas las aguas del territorio nacional son un bien de uso público, pero en su primera derivada, son también un bien económico. En su segunda derivada, el Código le concede la prerrogativa al Estado, de ser el propio Estado quien conceda los derechos de aprovechamiento de aguas de forma gratuita y perpetua a los  particulares, quienes incorporan este derecho a su patrimonio, y pueden, por tanto, concurrir al mercado para comprar, vender o arrendar agua. Una tercera derivada, que lo hace inédito a nivel planetario incluso, es que se separó la propiedad del agua del dominio de la tierra. Y hoy existen propietarios de tierra que no tienen agua, y viceversa. Esto es lo que da origen al mercado de las aguas. Y una cuarta derivada, es que se crearon dos categorías de derechos de aprovechamiento: aguas que se consumen, consuntivas; y aguas que no se consumen, no consuntivas”, explica.

Rodrigo Mundaca (Felipe Arias)

Rodrigo Mundaca (Felipe Arias)

Según las cifras entregadas por el dirigente social, en el caso de los derechos de aprovechamiento de agua de uso consuntivo, el 73% se encuentra en manos del sector agrícola, el 9 % pertenece al sector minero, el 12 % al sector industrial, y 6% al sector sanitario.

Y en el caso de los derechos de agua no consuntivos, usados preferentemente para la generación de hidroelectricidad, “desde el año 2014 en adelante, Enel, una empresa público-privada italiana es dueña del 81% de los derechos de agua no consuntivos de todo el territorio. En Chile, el agua se encuentra privatizada”, afirma el dirigente.

Proyecto de Ley por los Ríos Libres y Salvajes

Otra de las interesantes ponencias que se realizaron durante la jornada la guió la abogada medioambiental Macarena Soler -representante de la Fundación Geute Conservación Sur- quien expuso sobre el Proyecto de Ley de Ríos Salvajes, iniciativa  que pretende crear una legislación que resguarde estos cursos de agua, y que contemple la conservación de las aguas subterráneas,  los  humedales,  los ríos y tramos de río, así como de los glaciares.

En palabras de Soler, el proyecto nació de la intención por hacer algo por los ríos. ”Y así surgió la idea de proponer un proyecto de protección a los ríos que se llama Ríos Salvajes, porque los ríos alguna vez fueron salvajes, y porque queremos que vuelvan a ser salvajes (…) a través de una ley que introduzca herramientas de gestión orientadas a preservar y a conservar ríos, tramos de ríos y sus ecosistemas”, dice.

Macarena Soler (Felipe Arias)

Macarena Soler (Felipe Arias)

Para la reconocida jurista -quien ha participado en la defensa de emblemáticas  causas conservacionistas- uno de los principales defectos de la legislación chilena  es que nuestros ríos son considerados proveedores de recursos y están regulados como tales. “Nuestros ríos, más que ser considerados de forma integral y como aporte al sistema de cuenca, son considerados metros cúbicos por segundo. Entonces dijimos ‘bueno, una buena manera de colocar nuestros ríos en el escenario es empezar a hablando sobre ellos, y no hablar de agua, no hablar de recursos, no hablar de servicios’. Hoy, desde el punto de vista del ordenamiento territorial, no tenemos un sistema de cuencas, y en la reforma al Código de Aguas que está en actual trámite en el Congreso, no hay una normativa referente a los ríos”, explica.

En ese sentido, a juicio de la abogada, el ordenamiento territorial de nuestro país es bastante básico, pues “prácticamente nuestro único ordenamiento territorial es el Sistema de Áreas Silvestres Protegidas, el que dispone prohibiciones relativamente fuertes en temas de protección ambiental. Y por tanto, no tenemos ordenamiento territorial, no tenemos un sistema de protección de cuencas, y tenemos una reforma al Código de Aguas que, por cierto, está paralizada por la fuerte presión que ha ejercido la sociedad nacional de agricultura. Así que nos parece oportuno plantear la legislación de nuestros ríos”, finaliza.

La importancia de proteger los glaciares

Abordando la inquietante desprotección en que se encuentran los más de  24 mil glaciares que existen en nuestro país, el director de Greenpeace Chile, Matías Asún, destacó las razones por las que se deben proteger estas enormes masas de hielo. Según el psicólogo social, el mejor argumento es apelar a que no se han medido lo suficiente. “En los últimos cinco mil años no hay medición que permita establecer cuáles son sus patrones ¿Saben lo que son seis meses para los glaciares? Nada”, destaca.

Y agrega: “pero además, son parte del patrimonio nacional. Como las araucarias, tienen significaciones simbólicas y culturales. Los pueblos originarios consideran  que los glaciares son encarnaciones de sus antepasados, y ¿por qué nos vamos a olvidar de eso? ¿Por qué solo podríamos monetarizar el precio de un glaciar en la cantidad de agua que acumulan? Y viene un último problema: si los glaciares aportan agua, significa que cumplen una función eco-sistémica ¿Cuánto vale esa agua? Depende de quién la usa, ¿no? ¿Tenemos un plan territorial, ordenado, que nos permita saber quién va usar esa agua? No. Por lo tanto, cuánto vale un glaciar es algo muy difícil de estimar, y sin embargo, el modelo mercantil que tenemos en la cabeza nos dice que los glaciares valen en función de la importancia hídrica con la que aportan”, dice.

Matías Asún (Felipe Arias)

Matías Asún (Felipe Arias)

Asimismo, Asún sindicó a las industrias mineras como las principales amenazas de los glaciares, detallando, además, algunos de los brutales efectos de las faenas mineras sobre los glaciares. “La minería destruye glaciares activamente, los dinamita, los remueve, y hacen algo muy simpático: no riegan los caminos, y al no regar los caminos, las máquinas levantan polvo, y ese polvo en suspensión se deposita sobre la superficie de los glaciares blancos. Eso significa que cambia la  tasa de refracción de la luz, se altera la temperatura superficial del glaciar, aumenta la temperatura superficial del glaciar, y el glaciar se fractura y se generan hoyitos de agua hacia dentro, lo que termina prepicándolos. Esa una de las grandes razones por las que los glaciares corren hacia abajo en grandes volúmenes”, concluye.

Cambio climático en Chile

Representado al Fondo Mundial para la Naturaleza, la coordinadora de Clima y Energía  de WWF Chile, Paula Tassara, expuso sobre la adaptación al cambio climático de Pichilemu, como un ejemplo de lo que deberían incorporar las ciudades  costeras de nuestro país. De acuerdo a la especialista, “los impactos del cambio climático en las ciudades costeras suman problemáticas distintas debido a la cercanía del mar, y a su vez, la gestión del agua exige abordar soluciones en conjunto con las localidades situadas al interior y a lo largo de la cuenca”.

De igual forma, la geógrafa señaló algunos de los impactos del cambio climático en Chile. “Para el año 2030, se estima un incremento de 0,5 en las temperaturas del valle central. En tanto, para la zona austral se espera un alza de 1,5 . Mientras que la precipitación, a nivel general, va a disminuir alrededor de un 20% en la zona centro sur. También existen posibilidades de que pueda haber una gran sequía en los próximos años, como ha ocurrido en el pasado reciente. La complejidad del cambio climático es que tú no puedes decir qué va a pasar, pero tienes que estar preparado para los episodios extremos”, explica.

Asimismo, Tassara repasó el actual panorama energético de nuestro país, sin dejar de mencionar  la grave crisis ambiental que afecta a las zonas de Quintero y Puchuncavi. “La pregunta es: ¿por qué a Chile le debería importar la mitigación del cambio climático, si solo somos el 0,28% del problema? El punto es que abordarlos significa un beneficio inmediato, porque al mitigar el cambio climático estás impulsando un desarrollo sostenible que está pendiente hace rato. Y en Chile,  muchos ustedes deben saber, tenemos un problema serio con nuestra matriz energética. Tenemos muchas centrales a carbón y cuatro  zonas de sacrificio. Últimamente, Ventanas está siendo noticia, no solo porque sea una central a carbón, sino por toda la contaminación que hay detrás. Y si estamos tan contentos de que Chile esté impulsando las energías limpias, pero seguimos teniendo centrales a carbón -varias de las que se construyeron entre 2000 y 2010- se seguirá contaminando el aire”, finaliza.

Positivo balance

Un par de días luego de haber finalizado el evento, la organización Punta Lobos Reciclaje expresó su satisfacción destacando la masiva participación de la comunidad escolar y la concreción de acuerdos en torno a este vital elemento. “El resultado fue una jornada maravillosa, en la que llenamos el Centro Cultural Agustín Ross de personas con muchas ganas de aprender y participar, lo que da cuenta sobre la necesidad de generar sinergias que nos vinculen a problemáticas medioambientales”, dijeron.

“El seminario se planteó como un espacio de integración de saberes dentro de la comunidad educativa y civil, aludiendo a la capacidad de imaginar alternativas y nuevas formas de convivencia y de organización de nuestro mundo, haciéndonos crecer en sociedad”, concluyeron.


Esta nota apareció en la edición de septiembre/octubre de Outside Chile.

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