Está bien ser bueno y no genial

(Belinda Fewings / Unsplash)

¿Qué pasa si esforzarse por ser grande es lo que te detiene?

«Lo bueno es el enemigo de lo grande», es una de las expresiones de superación personal más populares que existen. Esta es la primera oración de un libro de negocios muy vendido internacionalmente; el título de otro libro de autoayuda y un mantra que la superestrella de la NFL JJ Watt ha usado en las conferencias de prensa. Suena atractivo y sale bien de la lengua, pero hay una buena probabilidad de que esté completamente equivocado.

Hoy, las tasas de ansiedad clínica y depresión son más altas que nunca. Se nos dice que esforzarnos por ser grandes y que nunca debemos estar satisfechos, es necesario para enfrentar las crecientes presiones y el ritmo del mundo de hoy. Es la única ruta al éxito. Pero, ¿qué significa el éxito? En cuanto a esto, el maestro zen Thich Nhat Hanh dice que el verdadero éxito significa sentirse contento con el desarrollo de la vida, tal y como es.

Esta mentalidad mejora la confianza y libera la presión porque no sientes que te quedas corto. También disminuye el riesgo de lesiones emocionales y físicas, ya que no existe la necesidad de realizar esfuerzos heroicos todos los días. Y el resultado es un rendimiento más consistente que aumenta con el tiempo.

Un ejemplo es Eliud Kipchoge , quien acaba de romper el récord mundial de maratón. Es, literalmente, el mejor del mundo en lo que hace. Sin embargo, Kipchoge dice que la clave de su éxito no es extenderse demasiado en la capacitación. No es fanático de intentar ser grande todo el tiempo. En cambio, tiene una dedicación inquebrantable a ser lo suficientemente bueno. Recientemente le dijo a The New York Times que rara vez, supera el 80% de su máximo esfuerzo durante los entrenamientos, lo que le permite juntar semanas y semanas de entrenamiento constante. «Quiero correr con una mente relajada. Para ser precisos, solo voy a tratar de correr lo mejor posible. Cuando corro, me siento bien. Mi mente se siente bien. Duermo de forma libre, y disfruto de la vida», dice.

Deja de correlacionar la felicidad con el éxito constante. (Nate Kitch)

Deja de correlacionar la felicidad con el éxito constante. (Nate Kitch)

Así, una buena mentalidad podría ser la clave para ser grande y feliz, porque… cuanto menos quieras ser feliz, más feliz serás; cuanto menos necesites un mejor rendimiento, mejor será tu rendimiento. Solo piensa en tu propia vida. Durante los momentos en que fuiste más feliz y obtuviste los mejores resultados, ¿estabas luchando? ¿Estabas persiguiendo algo? ¿O eras más como Kipchoge? Por eso, adoptar los siguientes principios fundamentales es, probablemente, el mejor camino para mejorar:

Acepta donde estás

El atleta Rich Roll una vez dijo: «Tienes que entrenar donde estás. No donde tú crees que podrías estar, no donde quieres estar, no donde estabas antes, sino donde estás ahora».

Con frecuencia nos esforzamos por mejorar las cosas sin reconocer nuestro verdadero punto de partida. De esta manera, no abordamos lo que realmente necesita abordarse, ya sea una movilidad deficiente en el deporte, la soledad en una relación o estar abrumado en el lugar de trabajo. El progreso en cualquier cosa requiere confrontar y aceptar donde estás. Solo entonces puedes hacer algo al respecto.

Sé paciente

La mayoría de la gente quiere resultados ahora. Pero en general, los resultados no funcionan así. Si apresuras el proceso o esperas resultados demasiado rápido, terminarás decepcionado una y otra vez. Recuerda que una de las mejores metodologías es ir lento, pero seguro.

Estar presente

Nuestra sociedad celebra la «optimización». Por lo tanto, es natural que queramos optimizarnos. Pero nuestros cerebros no funcionan como las computadoras. Los estudios demuestran que cuando realizamos múltiples tareas, nuestros cerebros solo dedican una parte a una tarea específica. Investigadores de la Universidad de Michigan descubrieron que, aunque creamos que estamos realizando tareas múltiples, en realidad estamos haciendo solo la mitad de lo que se hace.

Y no es solo nuestro desempeño lo que sufre cuando estamos por todos lados, sino también nuestra felicidad. Un estudio de Harvard descubrió que cuando las personas están totalmente presentes en la actividad que realizan, son mucho más felices que cuando piensan en otra cosa. Desafortunadamente, hoy en día estamos más distraídos que nunca. Estamos casi siempre pensando en otra cosa.

Sé tú mismo

Los medios están llenos de personas que hacen publicaciones como si todo en sus vidas fuera perfecto. Investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron que las redes sociales representan una visión demasiado optimista de la vida. Como resultado, muchas personas piensan que están más solas de lo que realmente están, una percepción errónea que puede llevar a la angustia. Además, tratar de estar a la altura de otra persona crea lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva, o una inconsistencia entre quién te representas y quién eres en realidad. Esta inconsistencia se asocia a menudo con la ansiedad.

Deja de esforzarte tanto para ser invencible, y sé tú mismo. Una investigación de Brene Brown, profesora de la Universidad de Houston, demuestra que cuanto más puedas llevar tu ser a todo lo que haces, mejor te sentirás y mejor serás. No solo eliminará la disonancia cognitiva que te drena emocionalmente, sino que también forjará conexiones más genuinas con los demás.

Una comunidad «en la vida real»

Quizás una de las consecuencias más perjudiciales de la tecnología digital es la ilusión de conexión. Pensamos que si podemos twittear, publicar, enviar mensajes de texto, correos electrónicos o incluso llamar a alguien, estamos bien. Después de todo, las relaciones digitales nos ahorran el tiempo y la coordinación de las reuniones en persona, lo que a su vez nos permite ser más productivos, o eso nos decimos a nosotros mismos. Pero aquí está la cosa: nada puede reemplazar a la comunidad en persona.

Investigaciones demuestran que el toque físico en sí es crítico para la felicidad, la comodidad y la pertenencia. Y la comunidad “en vivo y en directo” también es clave para el desempeño. En este sentido, la maratonista Shalane Flanagan ha agradecido repetidamente a su comunidad de entrenadores (y no a sus seguidores de Instagram) por su apoyo. «No estaría corriendo si no fuera por mis compañeros de entrenamiento», dice, porque en conclusión, el esfuerzo que se necesita para estar con los otros y para permanecer regularmente en la «vida real», vale la pena.

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