Estoy meditando (no estoy sentado)

(Isabell Winter / Unsplash)

Una oda a los que no pueden quedarse quietos.

Lo intenté.

Hace un tiempo, todos hablaban sobre cómo la meditación había cambiado sus vidas: amigos, conocidos entrevistadores y entrevistados de podcasts e incluso, los baristas de las cafeterías a las que asistía.

Por entonces, alguien me había mencionado la aplicación Headspace, así que la descargué. Esta parecía la forma más idónea para comenzar a meditar: conecte unos auriculares, escuche algunas cosas, permanezca quieto por un tiempo, cambie su vida. Solo toma de 10 a 15 minutos al día, ¿qué tan difícil sería?

Terminó siendo bastante difícil, en realidad. Escuché el primer episodio mientras estaba acostado, y me dormí antes de que terminara. Andy, el chico de Headspace, tiene una voz muy suave. Tan relajante que podría llegar a anestesiar a las personas de un consultorio, pero sin anestesia.

Estaba bastante seguro de que dormir no era la idea, aunque dormí muy bien esa noche. Pero sabía que me había perdido algo, así que lo escuché por segunda vez, por si acaso. Fue grandioso, me fue realmente bien. Me sentí relajado, mi cabeza estaba limpia y terminé la sesión. Medité sin detenerme y me sentí un poco orgulloso de mí mismo por haber completado la misión.

A la noche siguiente, escuché el segundo episodio. Fue genial también. Entonces, no sé qué pasó. No continué más con el tercer episodio, y luego pasó una semana. Más tarde intenté retomarlo solo para lograr superar una sesión completa. Pero, finalmente, eliminé la aplicación de mi teléfono para que no me avergonzara cada vez que la veía. Pensé, ya sabes, que tal vez la meditación no era para mí.

Pero había algo que me era familiar en todo esto. No amo correr, pero me encanta comer, así que corro. Y en estas carreras, que a veces duran una, dos, cuatro, u ocho horas, no llevo auriculares. No hablo con nadie, además del ocasional “hola” para los demás corredores de Trail. No escucho música para hacer que el tiempo pase más rápido y no escucho podcasts. Simplemente corro, en un silencio relativo, y mis pensamientos van hasta donde necesitan ir. Creo grandes planes que nunca se realizarán, pienso en personas en las que no he pensado en años, resuelvo comer mejor y dormir más, imagino ideas de libros y películas, recuerdo el diálogo de películas que no he visto en una década o más, escucho las letras de las canciones de rap que he estado escuchando durante 20 años y, ocasionalmente, pienso que son tan buenas que saco mi teléfono (que está en modo avión) para escribir algunas notas. Entonces, ¿estoy … básicamente meditando mientras corro?

¿Alguna vez has notado todas las grandes ideas que tienes cuando estás:

-En la ducha

-Conduciendo

-Caminando

-Corriendo

-Montando una bicicleta

-Aburrido”?

Esto no es coincidencia. Leo Widrich publicó este fenómeno en una investigación titulada “Por qué tenemos nuestras mejores ideas en la ducha: La ciencia de la creatividad”. Aquí, Widrich escribe: “Si mantienes un estado mental relajado y lleno de dopamina, es más probable que tu cerebro brinde sus mejores ideas, las más creativas”. Por supuesto, generar buenas ideas no suele ser el objetivo de la meditación, pero cambiar (o al menos ajustar) tu estado de ánimo, suele serlo.

Como casi todo el mundo, tengo unas 40 formas para que la gente pueda contactarme, lo que significa pasar mucho tiempo mirando pantallas brillantes y recibir docenas de correos electrónicos y mensajes al día. Entonces, ¿cómo encuentro quietud? Bueno, durante unos minutos o unas horas, literalmente huyo de todo el ruido. Y eso, diría yo, es mi meditación.

Es más. Si comparas los beneficios mentales de la meditación  y del caminar o correr de forma consciente, encontrarás muchas similitudes en los efectos que ocurren en tu cerebro:

-Mejora la función cognitiva

-Aumenta la creatividad

-Disminuye la fatiga mental y física

-Baja el riesgo de desarrollar depresión

-Libera endorfinas (en cantidades similares, según un estudio)

-Aumenta el flujo de sangre hacia el cerebro.

Por supuesto, existen otros beneficios relacionados con la meditación que no se pueden conseguir solo con ejercicios físicos, y viceversa. Y objetivamente, no existe uno que sea mejor que el otro. Así que tuve que preguntarme, ¿qué es lo que estoy buscando?

En este momento, la respuesta es “quietud”, algo que me aleje la cabeza de los datos y del ruido por un tiempo. Y correr hace eso. Entonces, decidí abandonar la meditación que se hace en calma para darle una siguiente oportunidad en un futuro. Por ahora, me atendré a mi práctica personal de “meditación en movimiento” porque todavía me proporciona -al menos- un beneficio que con la sola meditación no consigo: lograr la justificación para comer una mayor cantidad de pizza.

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