Una Guía Internacional de Montaña

(Diego Sáez)

Juliana García estudió en un colegio donde le enseñaron a conocer el mundo como si fuera una asignatura más, en plena adolescencia viajó en bicicleta hasta otro país, y el año pasado se convirtió en la primera mujer en América Latina en obtener el certificado Internacional de Guías de Montaña.

Juliana nació en Quito, es hija única y a los trece años decidió pedalear desde su ciudad natal hasta el norte de Brasil, en conjunto con sus compañeros de colegio. Estuvo cinco meses en esa hazaña. Pero cuando regresó a su casa, colgó su bicicleta en una percha y se dio cuenta de que ahora quería ascender las montañas que rodeaban su ciudad.

Ella veía desde Quito la gran altura de los volcanes y las montañas. Creció con la ilusión de mantenerse en la cumbre y de mirar desde arriba la ciudad, por lo que estaba acostumbrada a vivir rodeada de naturaleza. Asistía a un colegio alternativo donde no evaluaban sus aprendizajes y donde la mayoría del tiempo, hacían salidas a terreno. Comenzó a andar en bicicleta a los diez años y a los catorce, luego de su viaje a Brasil, empezó a subir la montaña todos los fines de semana. De a poco conoció gente que practicaba trekking y se unió a un grupo de montañismo. Y luego de un año, terminó por ascender el volcán Cotopaxi en Ecuador, el que tiene una altitud de 5897 msnm.

Apenas terminó el colegio empezó a trabajar en una compañía de trekking como asistente de cocina, además de ayudar a los guías a cargar cosas. Con ese dinero, más el apoyo económico de sus padres, se fue a Perú y llegó hasta la Cordillera Blanca Huaraz. A esa altura ya estaba más que convencida que seguir el camino del montañismo, era su mejor ruta.

Más tarde comenzó por invitar a sus amigos a subir cerros, haciéndose cargo del liderazgo del grupo. Pero también se dio cuenta que necesitaba más conocimiento a la hora de tomar tamaña responsabilidad,  entonces ingresó a la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña (ASEGUIM), emplazada en Ecuador. Así, para el año 2015 fue nombrada presidenta de la asociación, convirtiéndose en una de las dos mujeres en todo el mundo (la otra es de Estados Unidos) en liderar una institución de guías de montaña.

Estando todavía en Ecuador, a la montañista se le ocurrió estudiar diseño gráfico, aunque confiesa que la carrera le tomó más años de lo previsto, ya que debía alternar un semestre de montañismo con otro para estudiar. Por fin, después de titularse, trabajó como guía de montaña y poco a poco empezó a entrenar con la idea de obtener la licencia internacional de guías de montaña (IFMGA). Y lo más impresionante era que, hasta ese momento, no había ninguna mujer en América Latina con esa certificación.

Entonces, cuando Juliana comenzó a escalar —hace ya 20 años— casi no existían mujeres que se dedicaran a subir, y menos que fueran a ser guía de montaña. Por esta misma razón cuenta que ha tenido que lidiar con actitudes machistas reflejadas en los comentarios, tanto de turistas como de profesores.

Juliana García (Diego Sáez)

Juliana García (Diego Sáez)

«Ahora hay un montón de chicas que escalan, pero falta que vean esto como una profesión, que se den cuenta que realmente se puede vivir de esto y que sea reconocido por la sociedad», dice la escaladora. Y agrega que «ni siquiera en países de Europa, se ha logrado romper la barrera de que las mujeres sean guías profesionales y que, para que cada vez sean más, deben existir referentes que estén dentro de la escuela».

Finalmente, y como parte del examen para recibir el certificado oficial de IFMGA, Juliana debió ascender hasta el volcán Altisana, de 5.758 metros de altura, al sureste de Quito. Aquí tuvo que demostrar —frente a instructores y compañeros— sus habilidades con las cuerdas, los crampones y los piolets.

Y tras toda esta experiencia, ahora está segura de que, en muchos casos, las mujeres logran ser más cautelosas que los hombres a la hora de tomar decisiones en la montaña. Pero más allá de recibir múltiples felicitaciones por lo que hace, Francois Marsigny —quien está a cargo del departamento de alpinismo en la Escuela Nacional Francesa de Alpinismo y Ski— cree que es muy importante que más mujeres sigan los pasos de Juliana, según escribió la BBC.

«Hoy la gente quiere todo rápido y eso no significa que, porque te compres el mejor equipo, ya estás seguro. La sensibilidad de la montaña solo se aprende con la experiencia», recalca la guía. «El peligro está ahí y hay que saber cómo manejar el riesgo», agrega. Actualmente, la deportista forma parte del proyecto Andes Consciente de la marca Patagonia, lugar donde aporta con varios granitos de arena a la educación en montaña.

«La montaña es un lugar muy mágico. Me motiva estar en las cumbres y compartir con la gente. Es necesario, porque no sirve de nada estar haciendo cumbre si estás con la gente equivocada», concluye la primera guía mundial de montaña.

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