Descendiendo se Llega a la Cima

(Cici Rivarola)

La pasión por el Mountain Bike le corre por las venas. Así, lleva más de 14 años montado a la bicicleta con la que ha logrado grandes resultados tanto en Chile como en el extranjero. Este año, se convirtió en el primer chileno en ser apoyado por un equipo profesional de enduro para disputar el calendario 2018, y hoy, se siente más listo que nunca para hacer historia.

Con la misma seguridad que enfrenta las pistas de enduro en cada país que visita, así también se toma la vida Pedro Burns. Sabe que el más mínimo error en carrera o un movimiento mal jugado, le podría costar el no volver a subirse a una bicicleta o incluso a perder la vida.

Por lo mismo, este joven de tan solo 21 años entrena fuertemente cada día, para cumplir el sueño por convertirse en el mejor de Chile, y por qué no, en el mejor del mundo.

Y no está para nada lejos de eso. Ya ha ganado cuatro veces la categoría Sub 21 del Campeonato Nacional de Enduro siendo Juvenil. Fue tercero del mundo en Junior hace dos años y la temporada pasada, donde corrió solo tres fechas, terminó primero, segundo y cuarto, respectivamente, quedando onceavo en la tabla general del Enduro World Series 2017. Y si hubiese corrido todas las fechas, quizá hoy, la historia sería distinta. Además, en 2015 ganó la categoría general del Campeonato Nacional de Enduro y se convirtió en el mejor chileno de la competencia en Andes Pacífico.

«Yo creo que todo está en la cabeza, la mente. Si te gusta algo y te apasiona, lo vas a hacer. En mi caso, la bici me encanta, me llena, es mi escuela, mi terapia y mi vida. Entonces, si no ando en bici me vuelvo loco. Tampoco hay que saturarse, obviamente hay que entrenar, ser disciplinado y luchar por los objetivos, pero siempre mirando más allá del resultado y sabiendo que todas las cosas en exceso hacen mal. Hay que mantener un equilibrio y saber hacerlo bien», dice Pedro.

Nacido y criado en Santiago de Chile, es el hijo mayor del matrimonio entre Roy Burns y la actriz Ángela Contreras. Creció muy cerca del cerro, en una parcela en Peñalolén, por lo tanto, desde muy chico ha estado conectado con la montaña y la naturaleza.

Con su sencillez, su mirada inocente, su empatía y su personalidad tranquila, Burns se ha convertido en un gran referente de motivación para muchos deportistas de su edad. Comenzó a andar en bicicleta cuando tenía solo cinco años, luego de que sus papás le regalaran una de marca Aprilia para su cumpleaños, con la que partió haciendo competencias de «chantadas» (andar rápido y frenar fuerte) junto a sus amigos del barrio.

Pero no fue la bicicleta la que estuvo primero. Cuando era pequeño, su papá le contaba sus travesías en motocrós, por lo que su primera estimulación fue seguir sus pasos. «Él me decía que cuando aprendiera a andar bien en bicicleta me subiría a la moto», dice. Y al parecer, le quedó gustando porque a los ocho años debutó en las competencias de cross country.

Fue por esas coincidencias de la vida que una de sus tías abrió una escuela de mountain bike muy cerca de su casa. «Me metí a probar y me gustó. Después se metió mi hermano menor, Jerónimo, y a través de esa escuela conocí las carreras de ciclismo. Empecé a competir, pasaron los años y me lo tomé en serio. En ese tiempo me hice muy buenos grupos de amigos», cuenta. Y agrega: «Me encantó este mundo del ciclismo que tiene que ver con la montaña, la naturaleza, los amigos, con el superarse, el esforzarse, con luchar por algo. Va más allá de solo andar en bici».

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«Y cuando me pregunten ¿qué estudias? Les voy a decir: viajo por el mundo en bicicleta y gano plata con eso», dice Burns. (Cici Rivarola)

Su entrenador y director de Bikes Trainning (BKT), Juan Guillermo Hang, conoció a Pedro hace siete años, cuando le pidieron entrenar a los niños en aquella escuela ubicada en Peñalolén: «Querían que profundizara en el entrenamiento. Llevaban varios años donde se juntaban todos los sábados, y desde ese momento, he entrenado a tres de esos siete niños, que son Pedro Burns, Nicolás Delich y Fernando Silva», cuenta Juan Guillermo, quien conoce el mundo de los pedales hace más de quince años.

A medida que avanzó en el ciclismo, Pedro complementaba sus estudios en un colegio que imparte el método Montessori, basado en un sistema de educación menos tradicional y menos rígido que le permitió entrenar también junto a Juan Guillermo. «El Pedro siempre fue uno de los sobresalientes del grupo. Tenía varios amigos que andaban a la par, entonces se potenciaban. En ese tiempo empezamos a entrenar en una plaza, después en el gimnasio, y luego en la ciudad deportiva de Zamorano; después hicimos varios bike camps en Ocoa y Chillán. Yo creo que eso les marcó a todos, por la disciplina, la constancia y el compromiso que se requería», recuerda Hang.

En ese momento, Pedro también comenzó a competir en cross country (XC) a nivel nacional y panamericano, quedándose con el título de Campeón Nacional en distintas categorías cuando tenía menos de 15 años. Y tiempo después, con la influencia de su entrenador, Pedro se adentró en el mundo del enduro.

Esta disciplina llegó a Chile el año 2009, momento en que Juan Guillermo Hang se introdujo de inmediato en las carreras junto al ciclista Nico Prudencio. «Pero siempre olfateando que era muy entretenido y que se acercaba al modo de manejo y estilo de vida de Pedro, porque en el cross country hay que ser medio monje para tener resultados. Hay que ser muy estricto con las comidas, con las horas de sueño etc., y el Pedro no era tan estricto con eso, pero sí tenía muy buen manejo», cuenta el entrenador.

«Entonces ahí le propuse que probara algunas carreras de enduro y empezó a hacerlo como complemento. Ya pasado un tiempo, luego de que participara en varias competencias, tuvo que plantearse si seguir con el enduro o con el cross country. Mi sugerencia fue que le apuntara más al enduro por las condiciones naturales que tenía, por como venía creciendo el enduro en el mundo, en cuanto a auspicios, marcas y campeonatos», agrega.

Y la geografía de Chile, con sus extensas faldas cordilleranas, facilitó el trabajo de penetración de esta disciplina, lo que además, se vio favorecido por la aparición de más jóvenes que se instalaron a la par con los mejores exponentes del mundo. «Está bueno el nivel de competidores en Chile. Acá se lo están tomando muy en serio, en Sudamérica somos la potencia del enduro», piensa Pedro.

Tenía 16 años cuando empezó a cambiar su disciplina. Fue un cambio lento pero continuo. Recuerda que salió campeón nacional de cross country y enduro en un mismo año, por lo que su motivación de seguir en la línea del enduro fue cada vez mayor. «Me acuerdo que me quebré el escafoides y estuve como un mes sin andar y después de ese mes me propuse darle de lleno al enduro», asegura.

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Cuando terminó el colegio, Pedro ya estaba consolidado en el mundo del mountain bike. Sin embargo, las dudas de estudiar una carrera en la universidad comenzaron a surgir. «Todos estudian porque es lo que hay que hacer. Todos pasan por la duda de qué estudiar…pero mi duda era decidir entre esas dos cosas: la bici o estudiar algo que ni siquiera sabía qué era. Y bueno, después de pensar harto y de luchar contra la sociedad, me tomé un año para dedicarme a la bici», comenta.

Sin duda, fueron momentos de frustración porque debía tomar una decisión que cambiaría su vida. Lo desagradable era que ese momento de duda llegaba cada fin de año. De hecho, Pedro dice que los dos episodios más difíciles fueron a fines del 2016 y 2017, ya que tuvo que volver replantearse su futuro.

«Mis papás me apoyaron, pero me decían que les gustaría que hiciera algo más aparte de la bici. Lo que hice en 2016 fue meterme a un curso de inglés y andar en bici y viajar. Me fue bien, me seguí proyectando súper bien y llegó el fin de año de 2017 y me llegó la misma duda…la misma frustración: ¿sigo jugando a las bicicletas otro año más? Porque así lo pensaban los demás, mis amigos, algunos familiares o adultos con los que me topaba, que me preguntaban ¿qué estás estudiando? Sin duda era una presión propia que yo mismo me estaba creando. Sentía que ellos pensaban que yo jugaba a las bicicletas y que nadie valoraba lo que realmente estaba haciendo. Y los que lo valoraban bacán, pero no tenía mucho sentido porque en esta sociedad no vale mucho», expresa.

Luego de esa lucha, decidió dedicarse 100% a la bicicleta, y en 2018 ya es el tercer año que destina por completo a su gran pasión. Ahora se siente más confiado y decidido que nunca: «Ya tengo las cosas más claras, por fin. Quiero correr el Enduro World Series toda mi vida y quiero llegar lo más lejos posible en el ciclismo. Quiero seguir haciendo historia porque ya lo estoy haciendo. Voy a dedicarme a la bici el resto de la vida», asegura.

«Obviamente puedo hacer otras cosas, meterme a un taller, estudiar cuando quiera, hacer mis negocios o lo que sea, pero quiero andar en bici y no me importa lo que me digan. Y cuando me pregunten “¿qué estudias?” les voy a decir: “viajo por el mundo en bicicleta y gano plata con eso”. Me estoy ganando un sueldito chico, pero igual. He viajado, he hecho lo que quiero y soy feliz», dice risueño y con seguridad.

Así también lo testifica su entrenador, quien cree que Pedro tiene varios motivos para estar seguro con su decisión. «Renovó su contrato con Trek Factoy, así que creo que de aquí en adelante se viene muy prometedor, con buenas oportunidades porque está en primera línea. Lo veo más decidido que nunca, y yo creo que este año —con el apoyo que ha tenido, con la vivencia del 2018 y con sus resultados— puede decir con certeza que el año siguiente se viene con todo. Reitero la frase, Pedro está más decidido que nunca», afirma Juan Guillermo.

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Para lograr todos sus sueños, sin duda, ha tenido que hacer un gran esfuerzo económico, físico y psicológico. En su caso, cree que el entrenamiento es fundamental para afrontar de una mejor forma las posibles caídas. Por lo mismo, es que entrena seis veces a la semana y descansa solo un día. A pesar de que no tiene un horario estructurado, sí intenta tener tiempos fijos para ir al gimnasio. Martes y jueves hace trabajo físico y los demás días los deja para andar en bici.

«Una vez a la semana salgo a rutear en la bici pistera. Otro día a la semana practico descenso, otro día salgo en la bici endurera, otro día repeticiones, y fin de semana de carrera o de paseo largo», explica Pedro. Además, «tengo un psicólogo deportivo y he tenido un par de sesiones que me han ayudado, pero mi propio psicólogo soy yo. Lo importante es tener conciencia, saber hacia dónde va la micro, qué es lo que te mueve, por qué quiero hacer esto y el premio llega cuando uno termina o tiene un buen resultado. Sentirse realizado, satisfecho. Entonces todo tiene su premio y hay que saber llevarlo», asegura.

En cuanto a la alimentación dice que ha aprendido a saber qué es lo que su cuerpo necesita. «Me cuido en las comidas. Básicamente como sano y mucho, esa en mi filosofía. Hay otros que son más cuadrados que andan pesando el arroz y eso. Yo siento que mientras más como mejor», dice entre risas.

Y agrega que: «Lo que más he dejado de lado es la vida social con amigos, sobre todo la que se da mucho en la universidad, con los compañeros. Por lo general, los fines de semana cuando hay carretes, hay carreras (…) pero en el fondo es algo que yo elegí y obviamente hay que pasarlo bien cuando hay que pasarlo bien…carretear cuando hay que carretear y ver a los amigos cuando hay que verlos, porque al final, mi prioridad es otra y mi estilo de vida es otro. No me dan ganas de carretear todos los fines de semana, prefiero acostarme tempranito, porque estoy cansado, recuperarme y al otro día salir a andar en bici o salir a correr», explica.

Y como en todo deporte extremo, aquí también existe un gran porcentaje de riesgo. «Obviamente te caes, te lesionas, pero es parte del deporte. Ojalá sea lo menos posible, pero yo creo que siempre estamos vulnerables, es como que cruces la calle y te atropelle un auto», dice.

Cuando el ciclista Guga Ortiz sufrió un accidente a los 22 años, Pedro estaba en Canadá con él. De hecho, habían estado juntos el día anterior. «Fue un golpe muy duro y muy fuerte para toda la comunidad, para todos los ciclistas, porque en el fondo era uno más de nosotros. Corría con nosotros, lo veíamos harto, entonces, que lata decirlo así, pero el peor de los casos es ese. Te podís quebrar una pierna, una mano, pero quedar en silla de ruedas, por lo menos para mí, es algo muy fuerte. Obviamente, lo que le pasó nos llegó a todos y te cuestionas muchas cosas. Pero el mismo Guga nos ha demostrado lo fuerte que es y que algo así te puede tocar en cualquier momento», confiesa.

«Pero yo creo que a pesar de lo malo que pueda pasar, todas las carreras te dejan una enseñanza, ya sean victorias o derrotas, y no solo las carreras, sino que compartir con los amigos, la familia, estar en la naturaleza, etc. Todo eso me lo entrega el ciclismo», concluye.

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«Soy fuerte de mente y eso se necesita para ser un buen corredor. Más allá de tener talento en la bici, o estar muy entrenado», comenta Pedro. (Cici Rivarola)

En 2017 Pedro ganó una fecha del Enduro World Series en Nueva Zelanda, superando a corredores importantes dentro del medio internacional. Esto fue muy significativo para este joven deportista ya que se consolidó aún más como corredor de enduro a nivel mundial. «Yo sabía que era candidato a ganar (…) y quizás, si hubiera corrido todas las fechas, podría haber salido campeón mundial, pero por temas de auspicios y distintas cosas, ese año solo pude correr tres fechas de ocho. La primera en Nueva Zelanda, fue un gran premio. Además salí onceavo en la general, que es mi mejor resultado, porque he tenido un 12 y un 14. La segunda fecha en Francia salí segundo, a un segundo del primero. Y la tercera fecha que corrí, salí cuarto. En las tres fechas estuve súper bien, así que me quedo tranquilo con eso», cuenta.

Este año ha ganado todas las fechas del campeonato nacional de mountain bike y ya corrió siete fechas de ocho en el Enduro World Series 2018. Estas fueron en Chile, Colombia, Francia, Austria-Eslovenia, Italia, Canadá e Italia, dejando fuera a España por fuerza mayor, y quedando con la posición 34 en el ranking mundial en su primer año corriendo en categoría Elite Adulto.

«En otros países, todo es agrandado se podría decir. La carrera es más difícil, más física, más larga, los competidores son más fuertes, son muchos más. Todo es el doble y eso te hace crecer mucho y mejorar como deportista, porque te estás midiendo con los mejores del mundo en las mejores pistas y en un campeonato mundial, entonces sí, es una tarea difícil para los chilenos», asegura.

Hoy, el endurero se siente más confiado y seguro que nunca. Se siente un corredor fuerte y consolidado, muy claro con sus fortalezas dentro de la competencia. «Soy fuerte de mente y eso se necesita para ser un buen corredor. Más allá de tener talento en la bici, o estar muy entrenado, si no erís fuerte de mente y no tenís un chip de competencia, que significa aguantar la presión el día antes, saber llevar todas las sensaciones, los nervios, la presión de hacer las cosas bien, los miedos, estar a punto de largar en la partida, los viajes, estar lejos, los rivales, las carreras (…), son muchas sensaciones y muchas cosas que pasan en la mente. Y yo creo que en ese ámbito, soy muy fuerte y por eso he llegado hasta donde estoy y por eso me proyecto, y voy a seguir llegando lejos», dice confiado.

De aquí a unos años más, Pedro se ve aún más sumergido en el ciclismo (ojalá con el auspicio internacional como el que tiene ahora), corriendo todos los Enduro World Series, pero sobre todo, feliz y en busca de seguir dando lo mejor de él. «Una de mis metas es llegar a ser campeón mundial aunque no me gusta mucho ponerle un nombre o número a las cosas. Pero sí estoy claro de que quiero seguir luchando, para llegar lo más lejos posible», finaliza Pedro Burns.

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