Un Día con: Max Keith

¿Te has preguntado como es el día de un deportista? El trail runner Max Keith nos contó desde su entrenamiento diario hasta las zapatillas que usa para correr.

A las 6:30 suena el despertador. Y lo primero que hace Max Keith (de 26 años) es levantarse disparado de la cama. No es de las personas que se quedan acostadas cinco minutos, dice. Luego, se prepara un café como si fuera el ritual de cada día, «después destino unos 40 minutos para revisar algunos correos del trabajo, etc., y tipo 7:30 u 8:00 salgo a entrenar», cuenta.

—¿No desayunas antes?

—La mayoría de las veces como algo rápido: una barra de cereal, un poco de avena y café son fundamentales para mí. Es un desayuno muy piola pero también depende mucho del entrenamiento. Si voy a estar una hora afuera, me da lo mismo el desayuno, pero si voy a estar tres o dos horas en el cerro, sí o sí tengo que comer algo. Ahora, que estoy entrenando harto por ejemplo, estoy comiendo avena y café, y ya a la hora que te dije, salgo a correr- contesta el runner.

Como vive al lado del San Cristóbal, Max sale de su casa y se demora siete minutos en entrar al cerro. Y en un tiempo de dos horas, llega hasta la cumbre de El Carbón como si fuera un juego de entrenamiento. En total, cuenta que suma unas 20 horas de preparación, las que reparte entre los días hábiles (2 horas) y los fines de semana (de 3 a 5 horas).

—¿Qué zapatillas usas para entrenar?

—Uso diferentes zapatillas. Ahora estoy usando las Hoka. No te puedo dar más detalle, pero esas son las zapatillas que están llegando de la marca Zolkan— responde Max.

Cuando vuelve del entrenamiento ya son cerca de las 10 am. «Ahí es cuando desayuno bien: huevos con algún acompañamiento, por ejemplo. Luego me ducho rápido y me voy en bici hasta mi trabajo, Welcu», dice. Y aquí, la misión de Max es promocionar diversas iniciativas deportivas. «Es una plataforma donde hacemos inscripciones para eventos deportivos. Mi trabajo es estar a cargo de todos los eventos que se hagan en Chile y eso significa relacionarse con clientes y hacer un poco de soporte», cuenta el deportista.

—¿Cuántas horas de trabajo realizas diariamente?

—En rigor, no tengo horario, y por contrato, no tengo que estar en la oficina. No marco tarjeta por así decirlo, pero estoy conectado desde que me levanto hasta que termino de trabajar. Podría decir, que diariamente, estoy en la oficina de 11 a 6 de la tarde— contesta.

Y aunque es bastante fiel con las rutinas, cuando llega la hora del almuerzo, el carácter de esta comida siempre es muy variable. «Es complicado porque me da por épocas. En verano, que es full calor, no me da hambre y solo me dan ganas de comer una fruta o una barra con un café. En invierno, como hace más frío, trato de almorzar y es cuando se me ordenan los horarios. No me preocupo de cuántas calorías tiene la comida, pero siempre me preocupo de saber qué estoy comiendo. Generalmente, como legumbres con ensaladas», cuenta.

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(Max Keith)

—¿Qué pasa después del trabajo?

—La mayoría del tiempo me voy directo a la casa y tipo 7 pm ya estoy cansado porque me despierto muy temprano, así que mando los últimos mails del trabajo, dejo las cosas listas para mañana y aprovecho de relajarme, de estar con mi polola y de desconectarme. Y a veces, cuando entreno poco en la mañana, vuelvo a entrenar en la tarde, y en el verano, como hay más sol, agarro la bicicleta y me voy al cerro, o en la mañana voy a trotar y después voy al gimnasio. Todo va variando…

Para la cena, Max dice que la base siempre se compone de ensaladas, pero «más que la cena en sí, me interesa el postre.  Me da lo mismo lo que tenga de salado, pero si después tengo algo dulce, lo voy a disfrutar más», confiesa. «No me gusta acostarme con el estómago lleno, entonces, tipo 7 pm es mi última comida. Es una manera de dormir mejor porque tengo problemas para quedarme dormido», agrega.

—¿Cómo son tus fines de semana?

—No sé si es obsesivo o no, pero me gusta mantener un horario definido los fines de semana. En invierno salgo un poco más tarde porque a la hora que despierto, está de noche y me deprimo. Así que me despierto media hora más tarde para que se aclare un poco y comienzo mi día como si fuera de pega, pero sin tener que ir a trabajar y entreno más. En verano me despierto temprano y hago todo más temprano. Aprovecho el sol y esta más fresco, versus en invierno, cuando espero que salga el sol para entrenar porque si no me muero de frío— responde.

Pero en general, su cuerpo está equilibrado y «acostumbrado al horario de siempre», concluye. Todo gracias a su perseverante y sagrada rutina deportiva, a una alimentación que depende de lo que entrena y a un estilo de vida que apunta siempre a la sintonía entre el cuerpo y la mente.

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