Que el Parque Vuelva a Ser Parque

Foto gentileza de Comunicaciones Más Verde.

Gabriel Benoit, embajador de Patagonia, presenta Lawqa, un recorrido que realiza en solitario y sobre su mountain bike, por rutas y senderos olvidados… y donde la pesca con mosca adquiere nuevo significado.

Historias sobre combativas truchas que habitan en los ríos que surcan los desérticos valles de la Región de Arica y Parinacota, son las que, por años, había escuchado Gabriel Gabo Benoit, embajador de la marca Patagonia y guía de la práctica de pesca con mosca, modalidad que se caracteriza por utilizar una caña y un señuelo artificial al que llaman «mosca».

Decidido a develar este misterio, Gabo partió hacia el norte de Chile a buscarlas. Y lo que ahí descubrió lo dejó atónito: a más de 4.500 metros sobre el nivel del mar, en medio de un ambiente natural extremo, con potentes vientos, con poca agua y con un esfuerzo físico no menor por la falta de oxígeno, Gabo halló las agresivas truchas.

Pero la euforia duró poco, porque también se encontró con una de las mayores amenazas al ecosistema local: los relaves, o aguas industriales generadas por la extracción de mineral sulfurado, estaban afectando a la zona. Impactado, decidió dar a conocer el tema al mundo a través del documental Lawqa (Lauca), registro que fue estrenado en noviembre del año pasado, y que documenta el recorrido en bicicleta de este guía, a quien se le ve atravesando los ríos del altiplánico en busca de estas fascinantes truchas.

Bajo este contexto, y en medio de su activa rutina como embajador de Patagonia, Gabo se dio un respiro para conversar sobre este novedoso registro fílmico con Outside:

«El documental Lauca nació después de un primer registro fílmico de pesca que hicimos, al que llamamos Chasing the Run (2010)», cuenta Gabo. Y todo nació porque  «queríamos hacer una segunda versión que se iba a llamar Alone, por mis excursiones en moutain bike en solitario, por el altiplano», agrega.

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Según él, la idea original fue lanzarse a descubrir nuevas rutas para la bicicleta y la pesca con mosca. «Pero una vez allá, también encontré que había que proteger el Parque Nacional Lauca, lugar donde se desarrolla esta aventura. Habían muchas irregularidades dentro del parque, que además forma parte de la Red Mundial de Reserva de la Biósfera», agrega.

De esta manera, se fueron dando las instancias que motivaron a crear Lawqa, el documental, el cual, además, lleva el mismo nombre que el pueblo aymara le otorgó a este parque.

—¿Sabías sobre la existencia de truchas en estas latitudes?

—Sabía que podían haber truchas. Un primo mío, Matías Heinsen, fue pionero en la pesca con mosca por esas latitudes. Él fue quien me mostró y me llevó a estos lugares. En un principio sabíamos de la existencia de truchas de un tamaño menor, pero cuando vi el tamaño de los peces, me sorprendió. También me di cuenta de la belleza del lugar, algo único— contesta Gabo.

El embajador de Patagonia cuenta que básicamente se encarga de recorrer terrenos altiplánicos donde se encuentra con un sinfín de aguas a 4500 metros sobre el nivel del mar. Entre ellos, el Lago Chungará (Provincia de Parinacota) y el río Lauca, son unos de los más frecuentados por él, convirtiéndose —además— en un gran desafío para cualquiera que vaya, ya que al llegar a este sitio se cuenta con muy poco oxígeno.

La primera vez que Gabo partió probando esta modalidad de pesca fue con su primo, durante un viaje de 10 días. «Hicimos un recorrido de avanzada, para ver qué había. Nos fuimos pedaleando por el trayecto del Camino del Inca que pasa por Chile. Ahí revisamos un lugar de pesca y no nos fue tan bien, pero sí pescamos. Más tarde, volví un par de meses y cubrí otras aguas. Ahí detecté la presencia de truchas y cada vez iba encontrando mejores ejemplares. También iba dándome cuenta de que la pesca tenía un potencial enorme», recuerda.

Por lo demás, el equipo que Gabo lleva consigo se reparte entre una caña de pescar número #3, una línea floating, líderes de 9 a 10 pies, tippets 4x y 5x, y moscas tipo streamer, mientras que la caña que ahora usa, es una hecha por Rod Makers Chile, de de 5 tramos y de 7 pies y medio. «Está hecha de fibra de vidrio y es súper compacta. La meto en mi mochila de bicicleta y me acompaña para todos lados», dice.

Según el guía, aunque no existe certeza, estas truchas serían producto de unos cuantos intentos de piscicultura que la propia comunidad aymara desarrolló en el altiplano. «Y luego, en los años 70, se sembraron muchos de estos ríos para que, en caso de guerra con los vecinos, hubiese alimento», cuenta.

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—¿Y qué te parece la pesca en este lugar?

—La pesca en el altiplano es muy buena. Las truchas son de un porte promedio similar, aproximadamente de un kilo, a kilo y medio. Son truchas Arcoíris. Los ríos son de tipo free stone, y corren por grandes valles. Por lo general no tienen más de 6 a 7 metros de ancho. También hay algunos Spring Creeks (manantiales) muy chicos. Todos, a más de 4500 metros de altura— responde Gabo.

—¿Son truchas combativas?

—Sí, son truchas muy peleadoras y saludables. Se nota que están bien alimentadas (se alimentan de un pez oriundo de la zona que se llama karachi), y son muy combativas. No son muchas, pero tampoco hay truchas chicas. Estamos hablando de truchas Arcoíris grandes, por lo tanto, es también una población vulnerable a la presión de pesca— contesta el embajador.

De acuerdo con esto, Gabo explica que la mejor pesca con mosca es la que logra imitar al karachi, y eso se logra con streamers chicos, además de pescar desde la orilla y vadeando. «Es la única forma aquí», explica.

Por otra parte, «el clima es un poco inestable aquí. Hay días con poco viento y de repente hay tormentas fuertes. El clima en el altiplano es bien cambiante, sobre todo, en esta época del año (verano). Aquí el verano es lluvioso y el invierno es seco», agrega.

Según Gabo, podría existir la posibilidad de levantar excursiones en conjunto con las comunidades de la zona, y así fomentar el turismo con esta práctica. Sin embargo, «el problema es que no sé si los ríos resisten mucha presión de pesca. Como te comenté, la población de truchas no es muy grande y se nota, porque todas las truchas son de un tamaño similar, lo que quiere decir que no hay mucha renovación de truchas. Incluso, cuando hay desove, las otras truchas se comen a las crías», explica el embajador.

—¿Por qué crees que han podido sobrevivir?

Creo que han podido sobrevivir porque son aguas súper limpias. Me imagino que en el pasado era notable la cantidad de truchas. Probablemente algunos pescadores se pudieron haber encontrado con un paraíso de pesca, pero hoy ya no es así— dice.

Para Gabo, definitivamente la pesca y los caminos para andar en bicicleta son su pasión. «Nunca imaginé que estaría pescando en el desierto más árido del mundo y alrededor de volcanes de más de 4.500 metros de altura. En lo personal, el altiplano ha sido uno de los lugares de pesca más gratificantes, y todavía hay mucho por descubrir aquí», finaliza el guía.

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