Existe una conexión entre el ejercicio y la ira

Aarón Blanco Tejedor/Unsplash

Una nueva investigación analiza los diferentes efectos del ejercicio sobre la ira como una emoción y como un estado de ánimo.

Hay grandes cantidad de pruebas sobre el poder que altera el estado de ánimo mediante el ejercicio para reducir sentimientos como la ansiedad y la depresión. Pero, como señala un nuevo estudio en Medicina y Ciencia en Deportes y Ejercicio, ha habido muy poca investigación sobre los vínculos entre el ejercicio y la ira.

Los investigadores de la Universidad de Georgia decidieron abordar este efecto. Le mostraron una serie de imágenes de alto impacto emocional, que generan enojo, a un grupo de voluntarios. Esto antes y después de de un paseo, moderadamente intenso, de 30 minutos en bicicleta. Evaluaron los niveles de ira de sus voluntarios con cuestionarios y midiendo la actividad cerebral con electrodos de EFG. Los resultados son más matizados de lo que esperaba.

Lo primero que hay que notar es que hay una diferencia entre los estados de ánimo y las emociones. Esto puede parecer obvio, pero es algo en lo que realmente no se había pensado en este contexto, y resulta que hay una literatura académica larga y complicada que discute sobre las diferencias precisas entre los dos. A grandes rasgos: los estados de ánimo tienden a ser más duraderos, están menos asociados con un desencadenante inmediato y no hay nada que puedas medir en el cerebro que los revele. En contraste, las emociones son más cortas, son una respuesta a un evento desencadenante específico y están vinculadas con patrones consistentes y medibles de actividad cerebral. Puedes estar enojado, y también puede experimentar la ira como una emoción.

El estudio, que fue dirigido por Nathaniel Thom, comenzó evaluando a 430 estudiantes para seleccionar a los 16 que fueran más propensos a enojarse. Esto hace que sea más probable ver cambios significativos, como las pruebas de medicamentos para la presión arterial en personas que tienen presión alta. Durante la visualización de imágenes, la actividad cerebral mostrada por el encefalograma y las respuestas al cuestionario midieron la ira de los sujetos como una emoción que respondía a cada escena que veían. Antes y después de las sesiones, también completaron cuestionarios psicológicos para verificar si la experiencia general los había puesto de mal humor, y si eso estaba afectado por la presencia o ausencia de ejercicio.

Los resultados mostraron que el viaje en bicicleta de 30 minutos tuvo dos efectos positivos en el estado de ánimo. Los voluntarios se sintieron menos enojados inmediatamente después del paseo en bicicleta, y también era menos probable que la sesión de visualización de imágenes posterior al ejercicio los pusiera de mal humor . En otras palabras, el ejercicio reduce los niveles de enojo y ayuda a inmunizarte contra el estado de ánimo enojado.

Pero cuando consideramos la ira como una emoción, la imagen cambia. El ejercicio no tuvo ningún efecto en la intensidad de las emociones reportadas durante la visualización de las imágenes, no solo para las imágenes que provocan ira, sino también para las imágenes elegidas para inducir sentimientos de temor y amabilidad. Los datos del electroencefalograma tampoco mostraron diferencia en la intensidad emocional. El ejercicio puede ponerte de mejor humor, pero, al menos en este estudio en particular, no pareció cambiar el estado emocional.

Se necesitarán muchas más investigaciones para descubrir estas sutilezas y qué tan generalizadas son. Por ahora, es interesante ver una confirmación aparente de que el ejercicio realmente puede funcionar como un tipo de profiláctico contra la irritación, pero no como uno todopoderoso. Incluso después de una carrera, las cosas que te hacen enojar todavía te harán enojar. Solo recuerda que la emoción transitoria pasará, y su buen estado de ánimo después del ejercicio con estilo Zen volverá.

Compartir

scriptsell.neteDataStyle - Best Wordpress Services