En búsqueda de una Pasión

Foto Gentileza de Lucas Gaona

En esta oportunidad, quisimos indagar sobre la vida y rutina de Lucas Gaona, uno de los referentes nacionales más destacados en Boulder.

El gimnasio Zenit está ubicado en pleno Parque Araucano. En sus muros escalan niños y jóvenes que ríen, disfrutan y se apasionan por lo que están haciendo. Entre medio,

Lucas Gaona llega saludando, con confianza, se siente en casa: los muros y la escalada son su entorno.

Dice que lo suyo no son los entrenamientos estructurados. Lo que le gusta es ir fluctuando, ir creciendo, ir desafiándose, pero por sobre todo, ir escalando por la vida. Es fuerte como las rocas, y siempre encuentra desafíos distintos para seguir ascendiendo en lo que le apasiona.

Al amanecer: descubrir la pasión

Lucas nació en 1990, y a los 10 años —mientras era alumno del colegio Altamira de Peñalolén— conoció por primera vez la escalada. «Me gustó el deporte desde la primera vez que me subí al muro», cuenta. Desde aquel entonces ya han pasado 18 años, donde ha entrenado tanto en Chile como en el extranjero, escalando rocas de distintas dificultades.

—¿Qué te gustó de la escalada?

—Me resultó fácil altiro, pero creo que, por lo general, a los niños les resulta fácil. Si ves un niño moverse sobre el muro verás que le sale muy natural, muy intuitivo. Creo que simplemente me entretuvo. De chico siempre anduve colgado de los árboles, a cualquier peñasco que hubiera, y se me dio natural. Lo pasaba bien arriba del muro, es un deporte que te desafía todo el rato, y me atrapó— contesta Lucas.

Pero no sería hasta su primera competencia cuando gatillaría realmente esta pasión. Llevaba tres meses entrenando cuando el taller de escalada del colegio decidió participar en un certamen que se realizó en la Escuela Militar. Y en esa oportunidad, Lucas logró subirse al podio dentro de los tres mejores. Hoy, cree aquel episodio fue vital para dedicarse a esto. «Fue un motor de motivación para darle y meterme en la escalada, haciendo que me gustara aún más», cuenta el escalador.

Si bien, reconoce que dedicarse a este deporte es más difícil que dedicarse a una carrera convencional, también sabe que, para él, siempre fue más fácil gracias al apoyo de sus padres, quienes tienen un gimnasio con más de 30 años de funcionamiento.

Lucas es un madrugador. Le gusta levantarse temprano y escalar con frío, sobre todo en verano, pues busca evitar la transpiración, algo que puede ser crucial a la hora de escalar. «La escalada es un deporte donde dependes de la adherencia y del tacto de las presas. Si hace mucho calor, uno transpira más. Entonces, para mí, entrenar en las mañanas es ideal», asegura este deportista, quien estos últimos seis meses, ha comenzado sus entrenamientos a las 6:30 de la mañana.

Ya sea en su casa o llegando temprano a escalar; pernoctando y amaneciendo en el sector mismo, los fieles acompañantes para Lucas Gaona no solo son las cuerdas, las cintas, los arnés o las zapatillas para escalar, sino también, el infaltable mate, testigo silencioso de sus aventuras. «No me puede faltar, me cuesta salir sin algo para tomar calientito, que te prenda y que sea rico», confiesa Gaona. Con esto listo, recién puede dedicarse a escalar.

La escalada te permite practicarlo en familia, te genera desafíos que después te dan gratitud y te permite conocer la naturaleza, lugares preciosos. Te abre un mundo.

Al atardecer: Dedicarse a lo que nos gusta

Lucas comenzó escalando mayormente en boulder, en muros de escalada dentro de gimnasios, cerca de su casa y colegio. Estudió Ciencias del Deporte con entrenamiento específico en alto rendimiento y mención en escalada, y hoy, dedica sus días a hacer clases en distintos gimnasios y, por sobre todo, a escalar mucho.

«Es un camino distinto, pero súper entretenido. Es algo que me encanta, me encanta entrenar gente, me encanta ver cómo mejoran y por los procesos que pasan: frustración, felicidad, motivación, desmotivación…», relata.

Lucas escala 6 días a la semana, y en promedio, suma 4 horas diarias, pero podrían ser mucho más, en realidad. Esto se debe a que escala antes de las clases, en las pausas entre éstas y, en algunos casos, durante las mismas, para entregar a sus alumnos un mejor apoyo y guía.

Además, dentro del día, siempre se hace espacios para escalar. «Por lo general, por más que haya que pegarse un pique gigante, como es el caso del Cajón del Maipo, voy. Salgo a las 7 o 6:30 de la mañana, paso todo Santiago sin taco, escalo hasta las 3 – 3:30 de la tarde y bajo después a las clases», agrega el deportista. Porque, cuando algo te gusta, no hay excusa que valga, piensa.

—¿Cómo se estructura tu rutina de entrenamientos?

—Durante los últimos años, mi rutina de entrenamiento ha estado súper enfocada en proyectos específicos. Llevo los últimos cinco años escalando en roca principalmente, entonces eso es más libre. Parte del entrenamiento importante es escalar en roca. Intentar entrenar lo más enfocado en la resolución de problemas de alto nivel, te lo desencadena la escalada de roca, al menos- responde Lucas.

La alimentación para este profesor no es tema, dice. Lo importante es comer sano, bastantes proteínas y ensaladas. Trata de no cargarse a los carbohidratos, cuenta. Sin embargo, también se escapa de las dietas tradicionales, pues no sigue una en específico, así que puede darse sus gustos y comer todo tipo de comidas de vez en cuando, incluso, para darse un gusto con alguno que otro chocolate.

Por otra parte, Lucas ha visitado distintos lugares del mundo, ha sido parte de la selección nacional de escalada, y ha entrenado tanto en solitario como en compañía de entrenadores y otros escaladores. Dice que prefiere escalar acompañado, salir con amigos o con su pareja, que también es escaladora. «Recomiendo entrenar con alguien porque la escalada es un deporte muy técnico, y al ser un deporte tan técnico, uno cuando está sobre el muro, pierde las dimensiones y las percepciones de lo que puedes hacer», aconseja.

Otro punto principal que Lucas destaca, es el trabajo psicológico, debido a que mientras avanzas, van apareciendo desafíos y problemas que debes saber solucionar para seguir el ascenso. En este sentido, el control de la frustración que tenga el atleta, es fundamental, y entrenar la parte psicológica, es algo necesario.

—¿Cómo se trabaja la mente?

—Bueno, lo puedes entrenar con psicólogos deportivos, que se dedican específicamente a lo que es tu desempeño y a la resolución de problemas. Pero yo no entreno mucho el factor psicológico así, creo que lo entrenas más en la concentración principalmente. O sea, es estar claro con lo que vas a hacer y no ponerte nervioso cuando pasas las partes importantes. En competencia es, entrenar con competencias, someterte al estrés competitivo. Cuando estás entrenando, intentar ponerte en situaciones que tengas que enfrentar, por ejemplo en boulder, cosa de tener ese factor para las competencias, que es el poder resolver dentro de los primeros intentos, problemas que no conoces.

Sumado al trabajo psicológico, es necesario un cuidado físico. Lucas asume que hay que realizar este deporte con conocimiento y cuidado, ya que tiene un riesgo asumido. Hay momentos donde se depende de terceros o donde el preparamiento previo es fundamental.

 Definitivamente, entrenar durante todo el día se le da fácil: trabaja en los mismos gimnasios e intenta siempre hacerse de tiempos para salir a escalar fuera de Santiago. Dice que se hace cansador estar pendiente de todo, pero la motivación siempre está, y cuando el cuerpo flaquea siempre puede darse algún descanso, despejarse corriendo, jardineando o leyendo. Le gusta la historia novelada, y su libro favorito es El Médico (de Noah Gordon). Dice que este libro lo marcó, pues cuenta la historia de un hombre que recorre el mundo buscando su pasión, algo similar a lo que él encontró con la escalada.

Al anochecer: proyectándose hacia el futuro

Hoy, Lucas Gaona sigue preparándose, su entrenamiento está destinado a desafíos y dice que está lleno de asuntos que le gustaría resolver. Espera volver a Rockland (en Sudáfrica), en busca de algunos de los ascensos que le faltaron durante su última visita. Dice que le encanta la variedad de agarres y formas que entrega la arenisca que se ve ahí, además de ser amigable para la piel en comparación de otras como el granito.

Ésta, sería la cuarta visita de Lucas a tierras sudafricanas, donde espera escalar en

Mooiste Meisie, categorizado como un 8b (en una escala que alcanza hasta el 9b+, evaluando la dificultad de los movimientos y la longitud de la vía), o alcanzar un 8b+, que es el grado en Boulder que no ha podido conseguir.

En caso de no ir a Rockland, Lucas planea llevar su rumbo hasta Europa, específicamente a España, donde espera encadenar un 9a. El objetivo de cualquiera de estos viajes, sería subir su nivel de escalada y aprovechar la oportunidad.

Según Lucas, si bien se puede alcanzar un buen nivel en Chile, en el extranjero la escalada está en otro. «Está mucho más desarrollada la escalada en roca y el nivel es muy alto, entonces, la media del nivel, como es tan alto, te ayuda a ir tirando. Hay entrenadores grosos para ir a entrenar», asegura.

Y aunque ha entrenado dentro de grandes potencias en la escalada, ha sido en Chile donde ha conocido algunos de sus grandes referentes, como el japonés Yuji Hirayami, Killian Fischhuber o Chris Sharma.

—¿Cómo fue escalar con ellos?

—Son unos simpáticos. Al escalar con ellos, aprendes mucho porque tienen una técnica muy depurada, son detallistas. Entonces, de cada personaje, que ya tiene proyección y que ha tenido un nivel alto, aprendes distintas cosas. A veces el cómo enfrentan los Boulders, las técnicas que utilizan para enfrentar los Boulders, los tiempos de pausa o cómo prueban distintas cosas que son importantes cuando uno busca mejorar un poco— contesta.

Así es Lucas, siempre desafiándose con nuevos caminos, llenos de proyectos, llenos de energía. Entre ellos, desea llegar a abrir su propio gimnasio, ver avanzar a sus alumnos, apoyarlos en las competencias, y seguir mejorando él, siguiendo una carrera de 18 años que sigue vigente y activa, que comenzó acompañando a su padre (cuando subían árboles) y que hoy, lo posiciona como uno de los referentes a nivel nacional en Boulder. Lucas no duda a la hora de invitar a más gente a practicar la escalada:

«Es un deporte que te permite practicarlo en familia, que te genera desafíos que después te dan gratitud, y que te permite conocer la naturaleza y lugares realmente preciosos. Te abre un mundo», reflexiona finalmente.

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