Hacia los volcanes del fin del mundo

Si eres de los que disfrutan ascender y maravillarse con las vistas más espectaculares de este planeta, te invitamos a poner mucha atención a cada una de las precauciones que deberás tomar para, literalmente, no sucumbir en el intento.

Si estás en Chile, sabrás que justamente te encuentras sobre los bordes de dos imponentes planchas tectónicas: las placas de Nazca y la Sudamericana, donde se extiende —al menos— unos 4.300 kilómetros de cordillera, y donde unas 2.900 montañas son volcanes, de los cuales 90 están geológicamente activos.  De esta manera, se explica la gran actividad de gases y compuestos químicos que existe bajo esta delgada y sinuosa franja geográfica, pues cada fisura existente, es capaz de liberar una gran cantidad de energía contenida en el centro del planeta.

Solo en la zona de la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, podemos divisar, casi a simple vista, alrededor de 20 volcanes «dormidos» y otros que están totalmente despiertos. Entre ellos destacan el volcán Tolhuaca, Lonquimay, Sierra Nevada, Llaima, Nevados de Sollipulli, Rukapillán, Quetrupillán, Quinquilil, Lanín, Mirador, Puyehue, Antillanca, Peripillán, Puntiagudo, Calbuco, Yates, Apagado, Hornopirén, Chaitén, Michimahuida, Corcovado, entre muchos otros.

En esta ocasión, sin embargo, solo nos enfocaremos en los más visitados y en los que requieren de medidas y atención especiales, sobre todo al momento de planificar su ascenso:

Tolhuaca

Rodeado de milenarias araucarias (pu pehuén), ríos prístinos y montañas nevadas, tenemos al volcán Tolhuaca (de 2806 m), ubicado dentro del Parque Nacional homónimo, en la Región de la Araucanía. Posee gran cantidad de glaciares, los que pueden ser ascendidos tanto por la cara norte, como por la cara sur (en el caso de subir por el lado norte, es necesario considerar la escalada en roca. Además, te encontrarás con una serie de lagunas y termas, por lo que te sugerimos llevar todo el equipo que sea necesario: crampones, piolet, bloqueador, agua, comida, etc.).

Este volcán, también es hermano del volcán Lonquimay (de 2865 m), el cual —gracias a su ruta más habitual— se convierte en uno de los más «fáciles» de ascender. Y debido a la reciente aparición de un nuevo cráter (en 1988), este se transforma en un importante lugar para quienes estén interesados en geología y vulcanología. Además, durante la época de invierno, podemos acceder al centro de ski Corralco, famoso por su paisaje de bosque nativo y de nieve de buena calidad.

Por último, un poco más al sur, nos encontramos con el volcán Llaima (de 3125 m), siendo uno de los más activos de la zona, razón por la que te aconsejamos tomar las mismas precauciones anteriores.

Peripillán (Osorno)

El volcán Osorno o Peripillán —como era llamado por los habitantes aledaños a Toltén— es un estratovolcán cónico y su base se confunde con el gran lago Llanquihue. Subir este volcán es un clásico. En invierno funciona su famoso centro de esquí, y en verano, es bastante visitado por las familias. El ascenso hasta su cumbre, sin embargo, requiere de mayor expertise y manejo de técnicas. Es recomendado subirlo cuando su inestabilidad climática ha cesado, es decir, en primavera, ya que en invierno la nieve fresca hace más dura la caminata; y en verano, la nieve se derrite, dando paso a un peligroso hielo resbaloso. Además, se debe ir con cuidado, pues, famosas son sus grietas, rimayas y pendientes de 80°.

Montañistas ascendiendo al Volcán Villarrica. (Paula Fernández)

Montañistas ascendiendo al Volcán Villarrica. (Paula Fernández)

El caso especial del Rukapillán (volcán Villarrica)

Y en este nos queremos detener, pues se trata de uno de los ascensos que lidera el top ten de los más subidos en nuestro país.

Además, para este en especial, necesitaremos medidas y permisos especiales que acrediten que somos aptos y que contamos con los conocimientos adecuados para poder ascender a su cráter activo (ubicado en la cumbre).

De 2847 m, el volcán Rukapillán (o Villarrica) ha formado, modificado y controlado toda la geografía que le rodea. Se encuentra muy cerca de la turística ciudad de Pucón, desde donde sale la mayoría de los tours que llevan a miles de turistas de todo el mundo hacia su cráter, desde donde es posible ver la lava que burbujea ardientemente (característica que solo tienen unos pocos volcanes activos en el planeta).

Según declara la municipalidad de Pucón en su página web —entre  diciembre y marzo de cada año— la ciudad recibe unas tres veces la cantidad de habitantes que reside el resto del año. En otras palabras, llegan alrededor de unas 100.000 personas hasta este lugar.

Y uno de sus principales atractivos, por supuesto, es el volcán. Fácil de ver desde casi cualquier punto del centro, llama la atención de los turistas que se sorprenden con su elegancia e imponencia.

Las cifras que nos entrega CONAF, confirman lo llamativo que resulta este cono. Solo por año, más de 20.000 personas intentan llegar a su cumbre, concentrándose principalmente en dos meses al año (enero y febrero).

Aquí, afortunadamente, la nieve se renueva cada cierto tiempo, borrando todo tipo de huella. Sin embargo, lo que siempre queda son los deshechos de basura, algo que se podría evitar si el parque nacional en cuestión —y todos los parques nacionales de Chile— recibieran más atención por parte del Gobierno. De ser así, en este lugar existiría la posibilidad de crear baños en la base del volcán, para todos estos visitantes que suben día a día a cumplir uno de sus sueños: escalar un volcán activo.

Por esta razón, los riesgos debieran ser tomados muy en cuenta. El hecho de tener un día óptimo (sin viento, despejado), en un volcán sumamente visitado y donde es posible ver filas y filas de personas que caminan afanadas por alcanzar la cumbre, no significa que sea un cerro fácil y seguro todo el tiempo. Muchos inexpertos y/o primerizos van al volcán, y usan piolet y crampones por primera vez en su vida, o nunca antes habían tocado la nieve, solo por nombrar algunos ejemplos; y al ser accesible para casi todos, también lo hace ser muy visitado.

Pero también se hace bastante estricto al momento de traspasar las puertas de CONAF, donde es obligación ir con un guía o demostrar ciertos conocimientos en montaña.

Vista hacia el imponente Rukapillán. (Paula Fernández)

Vista hacia el imponente Rukapillán. (Paula Fernández)

Tecnicismos del volcán

Para tenerlo bien claro, es necesario señalar algunas características de este volcán: se encuentra cubierto por un importante glaciar que se extiende por 30.3 km, el cual está casi siempre cubierto de nieve en su totalidad (sin embargo, en varias oportunidades también se puede apreciar hielo en la superficie, lo que lo hace muy resbaloso y peligroso). Además, su cráter es un agujero abierto de unos 200 metros de diámetro, con fumarola continua y lago de lava casi siempre visible, el que permanece a unos 1250°C.

Si revisamos los registros del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), podremos enterarnos que, el Rukapillán, comenzó su actividad hace unos 650.000 años, tiempo que probablemente nos cuesta imaginar. También ha pasado por muchas erupciones, las que muchas veces han sido explosivas y efusivas, con emisión de material magmático, ya sea como flujo de lava, o flujos piroclásticos, dando origen a los lahares (o flujos de sedimento y agua que se movilizan desde las laderas de los volcanes). 

En su historia más reciente, la erupción más importante ocurrió el año 1948, la cual se llevó  por completo al primer centro de esquí, el que pertenecía a la familia Pollak. En esa ocasión, murieron dos personas y fueron cerca de 100 los afectados en total. (Fuente: entrevista Jorge Paredes, administrador P.N. Villarrica).

Otras erupciones importantes ocurrieron los años 1960, 1964 y 1971, donde una erupción muy violenta bajó por el río Correntoso, alcanzando el río Turbio y formando un aluvión que llegó hasta las cercanías de Pucón.

La preparación de los guías

Como mucha gente no sabe cómo subir hasta los 2847 metros que alcanza su cumbre, es necesario que los guías del volcán sean personas expertas y que sepan cómo controlar al grupo. Por esta razón, no cualquier persona puede subir y llevar gente, ya que debe demostrar dichos conocimientos en la municipalidad de Pucón, donde también deberá ser sometido a exámenes médicos, sicológicos y físicos, siendo este último, la instancia de mayor exigencia para los postulantes.

Aún así, la ascensión con guía al volcán ha sido algo controversial muchas veces. Solo por nombrar algunos ejemplos, recordamos el triste fallecimiento de un joven freerider francés, Pierre Chlonge, quien viajaba con su padre y su hermano haciendo videos de esquí. Estos chicos, confiando en su destreza —pero sin conocer el volcán— subieron sin guía local, decisión que desencadenó una serie de equivocaciones logísticas.

Grupos de turistas ascendiendo por la ruta comercial al Volcán Villarica. (Paula Fernández)

Grupos de turistas ascendiendo por la ruta comercial al Volcán Villarica. (Paula Fernández)

Otro gran accidente ocurrió en 2012, producto del repentino cambio climático que se experimentó en el volcán durante un ascenso. Un mexicano murió, un brasileño se perdió y un chileno resultó con lesiones graves ¿Cómo? Las condiciones climáticas cambiaron, no estaban preparados para un terreno más duro y resbalaron desde el sector La Colada (2615 m) hasta Piedra Blanca (2296 m).

Hay que considerar que la mayoría de las montañas en Chile se pueden subir sin guía, pero ninguna de dichas montañas tiene las características que hacen tan especial y codiciado al Rukapillán, pues, al ser un volcán activo de más de 2.500 metros de altura, toda condición puede verse mayormente alterada.

Por eso, no es menor el proceso de postulación que deben atravesar los guías para obtener el permiso. Este año, por ejemplo, luego de un exhaustivo proceso de selección, solo clasificaron cinco personas para  trabajar de guía, donde, finalmente, quedó solamente uno (Fuente: Municipalidad de Pucón).

La taja, el controversial mecanismo de descenso

Otro tema es la cuestionada Taja o «Culipatín», una tabla apta para deslizarse sentado por la nieve, la cual te permite descender rápidamente, evitando el cansancio. Desde un punto de vista más ortodoxo, este mecanismo parece peligroso al exponer a las personas, sin conocimientos en montaña, a bajar a gran velocidad por la ladera de un volcán, sin embargo, es algo que suele hacerse.

Los más puristas argumentarán que bajar una montaña sentado no es lo óptimo ni lo más adecuado para una expedición real de montaña, pero la verdad, es que el culipatín no afecta mucho más que el descenso paso a paso, ya que los toboganes que se forman son fácilmente borrados después del invierno.

Además, es necesario saber que a todos se les entrega un piolet y se les enseña a usarlo en caso de descontrol, y acudir a las técnicas de autodetención si éstas fueran necesarias. Por lo tanto, es recomendable no usar a la taja o culipatín en caso de ascensión en solitario.

En general, el ascenso al volcán Villarrica se hace en 4, 5 o 6 horas, dependiendo del ritmo (también hay quienes pueden subirlo en 2 horas y media). Y en invierno, los más experimentados, pueden bajar esquiando o en snowboard, siempre tomando las precauciones necesarias.

DSC02241

Algunos guías suben con esquís en la espalda para luego descender esquiando. (Paula Fernández)

Gas en la cumbre

Es importante señalar que en su cumbre, siempre hay gases sulfurosos que afectan directamente al sistema respiratorio, lo que puede provocar irritación ocular. Por este motivo, es recomendable usar mascarilla al permanecer en su cumbre, si no, se está muy expuesto a este gas olor a azufre que, además, es bastante molesto.

Otros riesgos del volcán

Más allá de los riesgos durante la ascensión, también es necesario poner en la palestra el hecho de que, durante los últimos años, las faldas del volcán por la cara norte han sido progresivamente habitadas y construidas.

Jorge Paredes, administrador del Parque Nacional Villarrica, explica que, «lo más preocupante hoy en día es la cantidad de poblamiento humano en las faldas del volcán. La gente sigue construyendo en lugares que anteriormente se han visto afectados con erupciones, quedando todo bajo un río de lava». Como algo insólito, nos cuenta además, que «por la entrada sur del parque, que es un poco más difícil llegar, la gente sigue loteando hasta el límite del recinto, acaparando bosque nativo y otras cosas».

Como en cualquier zona tan frágil como ésta, expuesta al ánimo de un volcán, se cuenta con ciertos criterios en caso de emergencia. La ciudad está organizada de tal manera que se pueden ver carteles que indican zonas seguras y zonas expuestas a la furia del volcán, pues, no por nada se llama Rukapillán, o la casa de los espíritus, los que de vez en cuando, se despiertan para reordenar la geografía que les rodea.

Recomendaciones generales

Subir a un volcán con nieve, grietas, glaciares y condiciones como las que encontramos en varios de los volcanes mencionados, requerirá que estemos preparados para usar el equipo adecuado: debemos estar dispuestos a ponernos casco (en caso de caída o desprendimiento de rocas); guantes, ya que tocar la nieve directamente podría causarnos gran dolor, quemazón y hasta perder parte de la piel, además del frío; lentes de sol y bloqueador solar, puesto que el reflejo del sol en la nieve alcanza un 90%, quemándonos la vista y la piel; y también gorros, bandanas, y ropa de abrigo en general. Un muy buen dato es abrigarse por capas, por ejemplo: usar una primera capa pegada a todo el cuerpo, un pantalón impermeable, un polar o chaqueta de pluma para la zona donde se ubican nuestros órganos más importantes y un cortaviento impermeable, solo por sugerir una elección práctica. Probablemente, si la temperatura lo permite, caminaremos solo con primera y tercera capa. Otros implementos necesarios para algunas ascensiones serán las polainas, las botas de montaña, los crampones y los piolets y, por supuesto, debemos saber cómo utilizarlos.

Como ves, subir un volcán no es algo para tomarse tan a la ligera. Si tienes suerte, puedes encontrarte con un buen día de sol y sin viento, y disfrutar de la cumbre tranquilamente. Es probable que disfrutes mucho su ascenso, puesto que las vistas son impagables y, muchas veces, te harán alucinar por su belleza.

Pero con un volcán activo, vivo, ferviente y agrietado como el Rukapillán, no se juega, pues si juegas con él, literalmente, te puedes quemar.

Agradecimientos a Andeshandbook.

Compartir

scriptsell.neteDataStyle - Best Wordpress Services