Dedicar la vida a correr

Foto Portada: Eduardo Angel/No Limits Chile

Lo que partió siendo un fanatismo con las montañas, para Daniela Navarrete (33), terminó siendo una profesión. Luego de practicar tenis, running y montañismo, hoy es una de las mejores trail runners de Chile, compitiendo en duras pruebas de larga duración. Algo que, sin duda, no se consigue de la noche a la mañana.

Mañana

A las 05:15 a.m. suena la alarma. Daniela se levanta con energía y parte sin demora a entrenar. Tiene todo preparado desde el día anterior, practica en ayuna y sale enseguida a realizar sus entrenamientos personalizados de 6 a 7 a.m. Y desde muy temprano, también, recibe a gente ya sea en su casa o en el cerro. «Ahora tengo a tres personas, y aparte, entreno a dos equipos de trail running, donde hay harta gente más. Esto lo llevo haciendo hace cuatro años, desde que partí corriendo», dice. Le encanta enseñar, pues, no por nada es profesora de Educación Física.

Después de hacer clases, Dani no para y sigue entrenando por su cuenta. Sube diversos cerros dependiendo de la época en la que se encuentre. Entre ellos, el Manquehue, el Manquehuito, el San Cristóbal o el Pochoco: «Hay un montón de lugares donde ir a practicar, y muy cerca», comenta. A media mañana vuelve a casa y se prepara unos huevos y un café con leche, tratando de no comer muchos carbohidratos pero sí harta proteína.

Desde pequeña su vida se ha visto ligada al deporte. Hizo ballet, natación, y luego tenis, deporte que practicó hasta la universidad. Según ella, no era muy buena, sin embargo, sus partidos y desempeño se extendían bastante ya que se esforzaba lo suficiente. Y luego, descubrió el montañismo: «el ir a la montaña con mochila grande y demorarte mucho tiempo en lograr una distancia o en subir una montaña, y que de repente, te dieras cuenta que podías recorrerlos mucho más rápido, hacía que no hubiese por donde perderse. Empecé porque entrenaba a un equipo de running y ellos empezaron a hacer trail running, entonces también me metí», recuerda.

Daniela solía trabajar en una oficina, atendiendo asuntos administrativos dentro del Ministerio del Deporte. Y a pesar de ser un buen trabajo, éste le quitaba demasiado tiempo para entrenar y seguir con su pasión, por lo cual decidió abandonarlo. Hoy, se dedica totalmente al trail running. «De repente vuelvo a mi casa a revisar los programas, o a hacer análisis sobre mis corredores y ver cómo han evolucionado para poder entregarles el feedback después». Y más tarde, si tiene tiempo, también duerme una siesta.

Tarde

Durante el resto del día se dedica a seguir entrenando y a ir al gimnasio tres veces por semana: «es súper importante para fortalecer la parte central del cuerpo, hacer abdominales, planchas y poner peso a las piernas», explica. Y en este sentido, la alimentación es de vital importancia: «como hartas proteínas, como pescado o pollo con verduras. Más tarde, me alimento con un yogur con un poco de avena si es que el entrenamiento es muy duro, sino como una fruta», cuenta.

Desde las 19.30 a las 21.30 horas, siguen las clases, las que cuentan con una alta demanda de clientes. Durante este período entrena a dos equipos de trail running, quienes siguen atentamente cada uno de los movimientos de Dani, una de las mejores profesionales en esta disciplina. Cuando hay competencias, además, «es importante que tres días antes te cargues de carbohidratos comiendo pastas, y muchas calorías. Para mí es difícil lograr la carga total porque son muy altos los estándares de las calorías. Por eso existen unos polvos que se hacen, que suplen los platos de comida. Ahí tienes que preferir mucho las proteínas, por lo demás. Y también aumentar mucho la hidratación», explica. Así, recibe una competencia importante cada dos meses.

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(gentileza de dani navarrete)

—¿Esta rutina es la que te permite forjar tu resistencia o hay algo más?

—Creo que también es por un tema de actitud. Soy súper positiva. Si estoy en una carrera y me dicen que agregaron 10 kilómetros más, digo «dale no importa». Trato de ver siempre el vaso más lleno que vacío. Igual creo que eso me ayuda harto para motivarme a lograr las cosas. Hay que cambiar el chip, porque hay veces que uno dice «ya no puedo más», pero de repente, si paras, te detienes un poco y después retomas— contesta.

Y en vez de pensar: «me quedan dos kilómetros más», Daniela no se achaca y sigue avanzando. Lleva pequeñas recompensas como un snickers o un manjar, premiándose luego por superar ciertos puntos. «Estas cosas te alientan un montón para distraerte de la carrera. Una va súper metida porque estudias la ruta por la que vas, pero siempre hay que tratar de entretenerse. Yo por ejemplo, no escucho mucha música, pero a veces voy contando, o haciendo matemáticas» (ríe).

Para ella, siempre es necesario mantener un equilibrio físico y también psicológico, una parte fundamental en el entrenamiento. «Es con la cabeza, donde uno mismo se puede autoflagelar y sabotearse. Por otro lado, está la nutrición y la alimentación, que si no cuidas, podrías irte a negro y desmayarte», agrega. Según Daniela, estas son las bases principales para lograr un buen desempeño en este deporte.

Noche

Dani cierra su día relativamente temprano, a eso de las 22:30 o 23:00 horas. Llega bastante cansada luego de un largo día de entrenar a más personas y a sí misma.  Y si está muy desgastada, consume un shot de proteínas que prepara con agua o leche, o a veces un poco de pollo con ensalada, aparte de tomar mucha agua. O

Esta artículo apareció en la Edición mayo/junio 2019 de Outside Chile.

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