Con los Pies en la Tierra

Foto portada gentileza de Jaime Hume

¿Cómo correr naturalmente y llevar lo menos? Descubre la mezcla Trail Running/Minimalismo, un estilo que históricamente, ha resultado bastante efectivo para muchos.

«Cuando corro libre y espontáneamente por los cerros, sin más compañía que el silencio, me lleno de sensaciones placenteras y se activa en mí un sistema locomotor maravilloso que me permite moverme a mi antojo, a mi ritmo», dice Jaime Hume (de 58 años), el  corredor de The North Face Running Club y atleta auspiciado por Five Fingers, de donde adquiere sus zapatillas minimals conocidas por adherirse a la forma de sus pies y a cada uno de sus dedos (tal como si fueran un guante), además de contar con una delgada suela de caucho que le entrega una sensación parecida a la de andar descalzo cada vez que sale.

Muchos pueden imaginar lo difícil que debe ser olvidarse por completo de los técnicos sistemas de amortiguación con los que viene nuestro calzado. Sin embargo, para este corredor chileno, que ha pasado por las populares carreras Endurance Challenge 160k, Maratón de Santiago, La Gran Travesía 100K, Putaendo 100K, Ultra fiord 100 millas, Andes Infernal 50K y Vulcano Ultra Trail 100K, «el trabajo del cuerpo es agradable con estas zapatillas, me siento fuerte y más cerca de mi esencia, alejada por siglos de la civilización», dice.

Todo comenzó hace 40 años, durante un frío día de invierno, cuando un adolescente Jaime se quedó mirando absorto y desde su casa, el nevado e imponente cerro Manquehue (Región Metropolitana), y sin más compañero que el entusiasmo, decidió subir lo más rápido posible para tocar la nieve, y luego llegar hasta la cumbre para dar un grito a todo pulmón antes de regresar.

Con el correr del tiempo, se fueron intercalando episodios en que el trail running iba y venía en la vida de Jaime, hasta que por fin, tomó la firme decisión de ser corredor. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que un acumulado calendario de carreras llegara a advertirle sobre una serie de lesiones…

¿Por qué me duele el pie?

Luego de someterse a una resonancia magnética, en 2013, Jaime supo que sumaba unas cuantas rupturas musculares, además de la comprensión del labrum de la cadera derecha (el labrum es el anillo del cartílago que funciona como «pegamento» entre el fémur y el acetábulo).

«Consulté especialistas de MEDS (la Clínica de Medicina Deportiva de Chile) y otros dos doctores deportistas, quienes me dijeron que era necesaria una operación o que no podría seguir corriendo», comenta el activo runner. «Pero decidí no operarme y, lejos de desanimarme, me sometí a un largo tratamiento kinesiológico en KMP (el centro de Kinesiología y Medicina Preventiva que también me auspicia). En paralelo, investigué sobre el Barefoot —la tendencia que consiste en correr descalzo o con zapatillas minimalistas— y leí el libro Nacidos para Correr (2001), del periodista y corredor Christopher McDougall», cuenta.

Este libro, que ha inspirado a muchos a probar esta «nueva» modalidad al momento de correr, narra una épica aventura que comienza con una simple pregunta que el mismo autor estadounidense —que pasaba constantemente lesionado— se hace: ¿Por qué me duele el pie? Así es como McDougall decide salir a buscar la respuesta, hasta encontrarse con los apacibles indios Tarahumara —aislados por las temibles Barrancas de Cobre en México— quienes han perfeccionado durante siglos la capacidad de correr cientos de millas alejados de la civilización, descalzos, y lo más importante, sin lesiones. Se trata de una historia que no solo ha despertado la mente de algunos; también enfatiza y argumenta detalladamente, que tal como venimos al mundo, es suficiente para atravesar caminos inimaginables. «Te inspirarás cuando te des cuenta que, de hecho, todos hemos nacido para correr», concluye el libro, abriendo la polémica sobre si correr descalzo es la mejor opción.

Rompiendo paradigmas

Luego de leer a McDougall, confiado y sin querer asumir lo que los doctores le habían dicho, Jaime partió a comprar sus primeras zapatillas minimalistas; y recién sacadas de la tienda, se fue a entrenar, como de costumbre. «Sin ninguna duda, sé que mientras más me acerco al Barefoot, gano en salud, entretención y rendimiento. Todo gracias a las capacidades y adaptaciones fisiológicas que se van desarrollando con esta forma particular de correr», concluye el runner. «Ya son seis años con los pies bien puestos en la tierra», agrega.

Rompiendo el paradigma de las zapatillas amortiguadas, Jaime está seguro que avanza en dirección correcta. Hoy, asegura que su desempeño deportivo se mantiene sin lesiones. Según Daniel Lieberman, profesor de biología y evolución humana en Harvard, esto es posible porque «el golpe con la parte delantera del pie permite que el impacto no afecte a las rodillas, uno de los puntos más débiles al momento de correr. Un corredor calzado puede aprender a apoyar la parte delantera del pie, pero el peso del zapato, precisamente por la supuesta protección, se convierte en un gran impedimento» (Fuente: La Vanguardia).

«Sin ninguna duda, sé que mientras más me acerco al Barefoot, gano en salud, entretención y rendimiento»

Tal como algunos concuerdan, las zapatillas con aire, con geles, u otro tipo de amortiguación (normalmente ubicados en el talón) provocan que taloneemos y que con cada pisada, hagamos vibrar todo nuestro cuerpo de forma dañina. «El pie es una compleja obra de ingeniería que une veintiséis huesos; treinta tres articulaciones; centenares de músculos, ligamentos y tendones; envuelto en una piel de espesor variable para formar un diseño maravilloso y articulado», dice Jaime. Entonces, «al usar los pies —lo más cercano a estar descalzo— adquieres con la práctica y con el tiempo, una nueva forma de correr que, además, involucra todos tus sentidos», añade.

De esta manera, expertos como Lieberman son partidarios de que, al liberarnos del tradicional calzado, se producirá en nosotros una serie de adaptaciones fisiológicas que terminarán por recuperar la forma natural del pie.

«Tengo mis zapatillas minimalistas preferidas, con tan solo una delgada suela flexible de caucho, sin drop, sin amortiguación, sin grip. Con ellas no hay limitación para correr en calle, cerro o montaña», explica Jaime. «Sin embargo, en carreras de circuitos donde quiero ir más rápido, y donde hay piedras y bajadas pronunciadas, utilizo zapatillas minimalistas que tienen algo más de grip y una suela un poco más gruesa, sin perder los atributos esenciales de este calzado, por supuesto. También he probado los huaraches y los calcetines suizos para probar», cuenta el corredor.

(Gentileza de jaime hume)

(Gentileza de jaime hume)

—¿Qué diferencia notas después de 6 años?

—Con más de 15.000 kilómetros acumulados, puedo concluir lo siguiente: contrario a lo que imaginaba, no me han salido ampollas ni callosidades desproporcionadas bajo la planta de los pies; las lesiones han sido nulas; he tenido que cambiar la pisada, pues ahora piso con la parte delantera del pie; los músculos en la parte inferior del gemelo se tienden a fortalecer, el metatarso genera tejido, los dedos se empiezan a abrir y recuperan el movimiento que no tenían con la zapatilla (lo que es una ventaja en carreras con sendero). El sentido de la visión se agudiza y la agilidad y el equilibrio se desarrollan para controlar la carrera. Se adquiere mayor tolerancia a altas y bajas temperaturas (al tercer año no usé más calcetines) y no hay ninguna limitación para correr largas distancias en cualquier superficie porque, si logras amortiguar con tu propio pie, puedes evitar lesiones— contesta Jaime.

Mientras tanto se prepara para correr en Latitud Sur, en Maratón de Santiago y en Gran Travesía 100K, desafíos que, por supuesto, enfrentará con sus infaltables zapatillas minimalistas.

¿Minimalismo?

En este punto, consultamos al mismo Jaime, ¿qué entiende por minimalismo? «Es correr con lo justo y necesario, prescindiendo de todo aquello que no le agrega valor al acto natural de correr: sin reloj; sin monitor cardiaco; sin GPS; sin audio; sin bastones, sino que con todos tus sentidos. Correr minimalista es correr con los pies en la tierra, liviano y holgado; sentir cada centímetro del terreno; sentir cada irregularidad; sentir el frío y el calor; desarrollar el equilibrio y la coordinación. Es explotar y conocer esas capacidades insospechadas, hoy atrofiadas por la civilización, por los prejuicios y por las influencias del marketing deportivo», contesta.

Pero ¿qué más sigue un estilo minimalista en la vida de Jaime? Hoy, vive en una especie de conteiner que decidió armar en Til Til, en un sector de protección ecológica conocido como El Llano (Región Metropolitana). «Vivo minimalistamente con menos lucas, que en toda mi vida, con lo esencial. “El Tarrito” es una autoconstrucción donde he utilizado materiales reciclados y de segunda. Así he ido aprendiendo, haciendo», dice.

En este lugar, Jaime cuenta con agua, energía solar y calefacción, además ha implementado el compostaje y la lombricultura, y un proyecto de huerta y frutales para el autoconsumo. Por último, recalca que puede salir a correr libre por los cerros del vecindario y sin tener que pedirle permiso a nadie, y generalmente, sin ver a nadie durante el recorrido.

En El Plomo (Gentileza de Jaime hume)

En El Plomo (Gentileza de Jaime hume)

—¿Qué le aconsejarías a un corredor que desea seguir un estilo minimalista?

—Le diría que lo más fácil es comenzar a caminar con las zapatillas minimalistas por la calle. Primero, acostúmbrate a caminar.

Luego de un mes, reemplaza entre un 5 y un 10 % el kilometraje habitual que haces con las zapatillas amortiguadas. En paralelo, debes ir practicando una serie de ejercicios de fortalecimiento para tus gemelos y de elongación para los tendones de Aquiles.

Deberás masajearte los pies, sobre todo los dedos, piensa que los tienes apretados. Hay ejercicios como tomar una bolita con los pies. Debemos pensar que los pies pueden hacer casi las mismas funciones que los dedos de la mano. En la medida que podamos soltar los dedos, veremos que podremos ir, literalmente, avanzado mejor.

Ante cualquier dolor hay que bajar y volver atrás. El cambio debe ser gradual y placentero. Es importante saber que lo más complicado son las bajadas con piedras, las que requieren destreza y concentración. Los dolores de adaptación principalmente se dan en el metatarso, gemelos y tendón de Aquiles. Pero debes tener presente que la recuperación post carrera es rápida y que al día siguiente, los pies amanecen descansados—contesta Jaime.

Finalmente, una zapatilla minimalista es toda aquella que presenta una suela plana y flexible, con menos de 12 mm de espesor, sin ninguna tecnología que controle la pisada, más que tu propia agilidad, vista y concentración cuando las uses.

Por último —y un punto no menor— es que las suelas de caucho serán bastante amigables con tu bolsillo. «Ahora mis zapatillas me duran el doble, en comparación con las que usaba anteriormente», concluye el corredor. O

Esta artículo apareció en la Edición mayo/junio 2019 de Outside Chile.

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