¿Basta con la genética, para ganar medallas?

Foto: Club Atlético Oassi

La progresiva inclusión de los extranjeros en el deporte nacional, y sus muy buenos resultados en atletismo, han hecho que las esperanzas queden en sus manos. ¿Cómo lograr que éstas se cumplan?

El aumento de personas de países foráneos en nuestras tierras, ya sea por problemas políticos o monetarios, conllevará —indudablemente— a un natural proceso de mestizaje con los chilenos, motivo por el que mucha gente deposita esperanzas en que el deporte competitivo nacional mejorará gracias a las características que heredarán los futuros atletas.

Orelly Sánchez es un entrenador cubano, fundador del club atlético OASSI, en el cual reciben a jóvenes para adentrarlos al mundo del atletismo. Dentro de sus objetivos pretenden integrar a quienes no puedan pagar los altos precios de los clubes más importantes del país, contando entre sus filas, con numerosos deportistas extranjeros. «Hay venezolanos, haitianos, colombianos, italianos, estadounidenses, alemanes. Pueden llegar acá porque las puertas están abiertas. Estamos logrando que haya una identificación y un lugar donde el extranjero pueda llegar», dice.

Sin embargo, la falta de recursos ha perjudicado el desarrollo de los deportistas, pues el hecho de no poder costear los viajes para sus alumnos, significa una desventaja clara en comparación con el resto. Y a pesar de esto, se posicionan como el quinto mejor club del país en cuanto a resultados.    

«Tenemos mucha gente porque no se maltrata a nadie, no se humilla a nadie. Acá se practica la familia, la empatía, no hay diferencia entre las personas, hay competitividad y también hay humildad», cuenta Orelly.

—¿Es muy diferente el atletismo en Chile?

—Es muy diferente. Hace rato me pregunto por qué Chile no tiene un equipo nacional establecido. En todos los países los mejores entrenan juntos, tanto cadetes, juveniles y adultos. Acá en Chile convocan y entrena cada cual por su lado. Son muy aislados y no debe ser así. Por eso el atletismo acá no tiene el nivel que podría llegar a tener. Infraestructura hay y es muy buena, hay muchas pistas, pero falta rendimiento. Más que recursos, hace falta la intención de querer mejorar y cambiar- contesta el entrenador.

¿Se darán las mismas oportunidades para migrantes y chilenos? Según Orelly, el atletismo es un deporte en el que todos pueden participar, «y sí, se les da la oportunidad. Aunque ya está establecido que quien más recursos tiene, tiene más ventajas, porque no es solamente correr. Está en el calzado, el transporte, la alimentación y suplementación, lo cual es caro. Ahí se marca la diferencia, pero la oportunidad de entrenar sí la tienen», asegura.

foto: club atlético oassi

foto: club atlético oassi

El futuro del atletismo chileno

En este club, son conscientes de la favorable genética deportiva de algunos migrantes. Sin embargo, para Orelly, el éxito en el deporte depende de muchas más cosas, siendo muy importante la base psicomotriz que se entrega en edades tempranas, algo que en nuestro país, ha demostrado falencias. «Claro que a futuro, Chile tendrá mejor genética, pero se debe ayudar con la preparación de esos niños desde pequeños, con buenos profesores», insiste. «En el Caribe, por ejemplo, es diferente por el clima y porque los niños están todo el rato jugando en la calle y no con un computador, entonces, están mucho más avanzados que los chilenos. No es solo la genética. Hay que crear un sistema donde el niño se vaya desarrollando paulatinamente para que ese talento después se vea reflejado en resultados de alto rendimiento», agrega.

Julia es una atleta venezolana que llegó hace pocos meses al país. A sus cortos 15 años, ha logrado continuar con su prometedora carrera deportiva al inscribirse al club OASSI, donde ha encontrado gente que como ella, busca un futuro en el atletismo. «Todos son muy unidos, hay mucho compañerismo. Y siempre estaban pendientes de lo que me faltase», comenta.

Para ella, la realidad de este deporte en Chile puede mejorar con los años, y por ahora, solo se dedica a ponerle ganas y esfuerzo. «Mi objetivo es competir en mundiales, olimpiadas, fuera del país, todo. Con mucho empeño y entrenando fuerte», afirma.

Y efectivamente, hay cifras que adelantan que los migrantes lograrán ser importantes en nuestro deporte. Según un estudio del sociólogo Lorenzo Agar, para el año 2050, tres de los once titulares en la selección chilena de fútbol, serán hijos de inmigrantes.

Sin ir tan lejos, la nacida en Haití, Berdine Pierre Castillo, se coronó como la campeona nacional de Atletismo de Menores y Cadetes, con 800 metros lisos el año pasado; el también hijo de migrantes, Jean Beausejour, ha marcado historia dentro del balompié en nuestro país, mientras que en la halterofilia, el nacido en Cuba, Arley Méndez, ha logrado múltiples medallas.

Saliendo de nuestro país, la selección francesa campeona del mundo en fútbol, se componía mayoritariamente de hijos de africanos, mostrando un precedente en cuanto al éxito en la inclusión de migrantes al deporte nacional, sin mencionar cientos de casos más.

Sin embargo, para Orelly hay mucho que hacer para lograr grandes resultados. «Aquí hay que trabajar, y espero que algún día haya un cambio y alguien nos coopere. Acá se espera que alguien sea campeón sudamericano para ayudar, y estamos compitiendo con desventaja. Colombia ya ha cambiado su sistema, Brasil lo tiene hace rato, Venezuela venía bastante bien y entendieron cómo es el asunto: no seguir como en Chile, con trabajos aislados y sin sistema. Tenemos esperanza y fe, y con esfuerzo propio, vamos a seguir luchando para ver hasta dónde llegamos». O

Esta artículo apareció en la Edición mayo/junio 2019 de Outside Chile.

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