Testigos del éxito

Foto: Adi Goldstein

Están detrás de cada gran deportista, siendo testigos del avance y logros de cada uno de ellos. Hablamos de los entrenadores, quienes —muchas veces­­— acompañan y ayudan a alcanzar metas, que en un principio, solo eran sueños.

El señor Miyagi con Daniel San en Karate Kid (1984), Irving Blitzer con el equipo jamaiquino de Bobsleigh dentro de las olimpiadas de invierno en Cool Runnings (1993), y Mickey Goldmill con Rocky (1976), son solo algunos de los icónicos personajes del cine que se instalaron en el recuerdo colectivo. Así, los entrenadores se han ganado un lugar especial dentro de nuestro imaginario.

Pero estos personajes no son propios de las historias ficticias, pues, grandes deportistas del mundo cuentan con sus propios entrenadores y son ellos quienes los acompañan en estos caminos. Y hoy, nos propusimos conocer a quienes se encuentran detrás de los resultados, a esos testigos silenciosos del éxito ajeno.

Hijos del rigor

Carlos Torres ha recorrido el mundo como entrenador de esquí, su deporte, dice. Y su vida, está condicionada por la búsqueda de nieve en los distintos rincones del planeta. Además, hace casi 14 años trabaja con atletas con algún tipo de discapacidad, siendo entrenador del equipo nacional de Para-esquí Alpino, en el Comité Paralímpico de Chile.

«Son atletas», responde tajantemente al preguntarle sobre qué significa trabajar con deportistas paralímpicos. Definitivamente, si su pupilo mantiene un buen estado físico, las limitaciones que pueda tener no son problema, porque cuentan sí o sí con una buena movilidad.

«Los deportistas son los héroes de esta época, los dioses de esta época, todos quieren ser deportistas», es la idea que les implanta Torres a sus dirigidos. Para él, ellos se encuentran en un lugar especial, pues, pueden dedicarse a lo que muchos sueñan.

Esta motivación juega un rol sumamente importante a la hora de conseguir resultados. Según Carlos, el trabajo psicológico que se pueda hacer con los deportistas es fundamental. Finalmente, el atleta pocas veces logra ganar las competencias, por lo que, conseguir triunfos pequeños, se hace necesario para evitar desmotivarse. «Si uno no tiene ese orden estadístico, la frustración siempre llega, porque, como decía antes, es muy duro el deporte y no siempre se gana», dice.

Otro punto importante a la hora de evitar la desmotivación, es que los deportistas puedan sentirse acompañados. Por esto, la idea es que viajen con otros participantes, pues, conversar con otras personas que compartan la misma pasión, les ayuda a mantener el ánimo arriba, dice el entrenador.

Por otra parte, «el entrenador no es amigo. Soy la persona que está a cargo de sacar lo mejor de ellos», comenta Carlos, quien dice ser realmente duro con la disciplina y los entrenamientos. No perdona que ellos no den el máximo. Lo único que puede disculpar, son los malos resultados en las competencias, porque, como dice, en ellas puede ocurrir de todo.

Alcanzando metas

Para Gabriel y José, los hermanos Carvajal Fit, el deporte llegó de forma natural a sus vidas. Desde muy niños vieron a su papá que se motivó a hacer ejercicios viendo la película Rocky.

Así, la actividad física se fue consolidando en sus rutinas y entendieron qué era eso a lo que querían dedicarse. Primero pensaron en pedagogía en educación física, pero finalmente, decidieron estudiar para ser preparadores físicos.

Desde entonces, comenzaron a impartir clases gratuitas en Lampa, hasta que lograron conseguir un gimnasio y asesorar a muchas personas. Un gran motivante para ellos, es el poder ayudar a la gente a cumplir sus metas personales, dicen.

Una vez que los contactan, y antes de comenzar cualquier proyecto, congregan a una especie de reunión para ver el nivel de compromiso que tiene cada persona. Fijan un calendario anual y saben que, luego de 3 meses, recién van a ver cambios. Lo importante es la espera, la paciencia y los tiempos. El objetivo es clave, y la perseverancia es necesaria para conseguir resultados, por eso, lo importante es tener todos los plazos claros. «Para mantener la motivación, es muy importante ponerse metas a largo, mediano y corto plazo», comenta Gabriel.

La psicología es igualmente importante. Cuando una persona está haciendo ejercicios se encuentra psicológicamente vulnerable, o así lo plantean los Carvajal Fit. Por este motivo, para evitar que el estado emocional se vea afectado durante el deporte, hay que incentivar el no ceder. Unos pocos segundos amarrando los cordones, o un tropiezo, puede acabar con la motivación de terminar una serie de entrenamiento, o con llegar a la meta del día, por ejemplo. Es aquí donde la presencia del entrenador juega un rol fundamental, y eso lo saben muy bien los hermanos Carvajal.

Frente a las ganas de abandonar, les recuerdan a las personas sus propios objetivos y los invitan a asistir al siguiente entrenamiento. Solo les piden un entrenamiento más, intentando motivarlos lo más posible.

«Esto sucede porque vivimos en la sociedad de la inmediatez. Estamos acostumbrados, y el marketing se aprovecha de eso e intenta vender resultados rápidos en poco tiempo. Pero todos sabemos que esto no es rápido», explica José.

Muchas veces, lamentablemente, debido a la necesidad de obtener resultados inmediatos, las personas comienzan a hacer ejercicios de mala forma, llevando su cuerpo al límite, saliendo a correr todos los días y sobreexigiendo sus capacidades. Esto genera lesiones que amenazan con detener el ímpetu de la persona, convirtiendo una actividad beneficiosa para la salud, en un hecho dañino para ella misma.

Desde que empezaron a entrenar a otros, se dieron cuenta de este exceso de ímpetu. Por esta razón, también decidieron entregar orientación través de programas de radio, podcast, redes sociales y otros medios. Con esto, buscan enseñar que se puede alcanzar el estado físico deseado y que lo importante es mantenerse perseverante y esperar, porque los resultados llegarán.

Rasguñar el cielo

La llegada de César Tolorza al karate fue por descarte. Había pasado por muchos deportes y los dejaba al poco tiempo. Sería su madre quien, ya cansada de comprar los implementos para estas actividades, lo haría decidirse por esta arte marcial. César tenía 11 años entonces y conocería al que se convertiría en un gran amigo, Claudio, quien, con 16 años, lo apoyaría para continuar en esto.  Ya a los 14, terminó por enamorarse del karate, con la idea, además, de convertirse en entrenador.

Desde entonces, César ha aplicado la metodología cubana de entrenamiento, una que conoció cuando era pupilo de Ramiro Chirino, un karateca cubano con el cual formaron una amistad que permanece hasta hoy. Y esta misma relación cercana, entre entrenador y dirigidos, es la que ahora mantiene con sus pupilos.

«Uno es entrenador 24/7 y se van creando, también, lazos afectivos con los deportistas. Estoy seguro de que, si muchos de los que hoy entreno, mañana colgaran los guantes por el motivo que sea, seguirá habiendo una relación de amistad después de eso», dice.

Por último, César asegura que han sido muchos los recuerdos junto a sus dirigidos, pues celebran cada logro que han tenido, sin embargo, el deporte no es siempre  justo, por lo que es necesario esperar pacientemente y con constancia los resultados. Porque, como dice él: «o te tocó ganar o te tocó aprender, y cuando tienes que aprender, el maestro puede ser la clave», finaliza.

Esta artículo apareció en la Edición julio/agosto 2019 de Outside Chile.

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