Mujeres sudamericanas y aventureras

Desde sus orígenes, la bicicleta ha sido una herramienta liberadora para la mujer. La osadía de dejar la falda para ponerse pantalones y desplazarse con libertad y rapidez en un mundo que las condenaba a estar enclaustradas en sus hogares, permitió que hoy en día sean cada vez más, las que se atreven a recorrer el mundo en dos ruedas.

El ciclismo aventura es un deporte extremo donde los deportistas pedalean grandes distancias en terrenos difíciles y muchas veces peligrosos, a velocidades inimaginables. Jime Sánchez (Argentina), Paulina Pinto (Chile) y Marisol López (Argentina), son algunas de las ciclistas sudamericanas que practican esta bella y exigente disciplina.

Jime Sánchez ama el movimiento y justamente, es por esa razón, que la bicicleta cumple un rol importantísimo en su vida. Pero esto no fue siempre así. Por el año 2012 estaba trabajando en una agencia de publicidad sentada frente a un monitor a diario, hasta que un día se lo propuso: recorrer en bicicleta la Ruta 40, la columna vertebral de Argentina, que va desde el punto más sur hasta el más norte del país.

«Al principio, la idea me dio muchísimo miedo porque yo era inexperta en lo que se refiere al cicloturismo, pero algo dentro mío me decía que lo intentara. En cada vuelta de pedal descubrí que la bicicleta era lo que necesitaba para conectar con mi cuerpo, con la naturaleza, con una forma de vida más liviana y, sobre todo, más presente», dice Jime, recordando su primera aventura de 1.600 kilómetros recorridos en nueve meses.

El primer gran viaje en bicicleta de Marisol López (Sol) también fue pedalear de punta a punta la Argentina. Para ella y hasta ese momento, el cicloturismo le había dado la posibilidad de viajar largo y pesado, sin tiempos ni grandes exigencias. Esta dinámica permitía a Sol conectar con las personas y el entorno de maneras muy distintas a la que estaba acostumbrada en la ciudad. «Los momentos que más me marcaron durante el viaje fue cuando más vulnerable, expuesta y cansada me encontraba, en aquellos lugares donde la naturaleza, con sus vientos o su altura, se imponían de tal manera que hasta lo más simple, como respirar o pedalear un kilómetro, parecía imposible», cuenta.

Fue justamente en ese momento, cuando Sol se dio cuenta que no quería vivir viajando para conocer diferentes culturas y lugares, sino que, lo que anhelaba con toda su piel, músculos y pulmones, era poder descubrir lugares difíciles de llegar, aislados y salvajes «para conocer mi propio límite, hasta llegar al borde de mí misma, hasta no poder respirar, pero aun así, sabiendo que todavía podría más», dice.

Para Paulina Pinto, la bicicleta desde siempre fue un medio que le generaba libertad, tanto en lo deportivo como en lo cotidiano. Pasó varios años compitiendo, ganando experiencia y obteniendo resultados, sin embargo, cuenta que nunca pudo detenerse a disfrutar del entorno, de las sensaciones, de los sonidos y olores que le ofrecían los lugares más remotos y hermosos que recorría.

«Con el tiempo comencé a darle más importancia a conocer nuestro entorno y la naturaleza. Mis prioridades cambiaron. Ahora no puedo dejar de explorar nuevos lugares o rutas, las cuales había pedaleado durante varios años, pero vistos de otra forma», comenta Paulina.

Ellas pedalean hacia la aventura

La fortaleza física y mental, la curiosidad, la convicción, la constancia, el trabajo y la búsqueda no tienen ninguna relación con el género, aunque así nos hayan hecho creer durante todos estos años. Afortunadamente en la actualidad, y gracias al despertar de miles de mujeres en todo el mundo, en especial en Sudamérica, se han ido derribando aquellas creencias y estereotipos donde el ser mujer u hombre condicionaban tu vida, elecciones, gustos y posibilidades.

Para la chilena Paulina Pinto, ser una mujer aventurera es vivir las experiencias al límite, sentirse fuerte, valiente y poderosa, a pesar de lo que leía en los libros de ficción o lo que decían los medios de comunicación, mostrándola como una hazaña solo para hombres. «Siento que el ser una aventurera cambió mi historia, ya que vivo intensamente y me animo a que este espíritu crezca cada día. El ciclismo aventura no se limita a géneros, ni edades, es una actitud frente a la vida», asegura.

A su vez, Marisol López explica que intenta no medirse con los varones, que es —a su juicio— nuestro principal punto de medición: «para mí, está en poder encontrar debajo de toda aquella superficie de estructuras impuestas y convenientes con las que estamos moldeadas, qué es realmente —después de todo— ser mujer, sea en el ámbito que sea», dice.

Jime Sánchez dicta talleres en Buenos Aires para mujeres que quieren iniciarse en el cicloturismo. Está convencida de que una mujer que decide viajar en bicicleta es una mujer que cree en ella, que es posible que se abra a nuevas experiencias y que desea romper con las estructuras impuestas social y culturalmente.

Sol López de Nación Salvaje; Paulina Pinto de Aventura de a Dos y Jime Sánchez de La Vida de viaje (Andrés Calla, lavidadeviaje.com (Jime Sánchez), Mariano López, aventuradeados.com (Paulina Pinto), Javier Rasetti, nacionsalvaje.com (Sol López)

Sol López de Nación Salvaje; Paulina Pinto de Aventura de a Dos y Jime Sánchez de La Vida de viaje.

Mujeres sudamericanas y aventureras

La mujer sudamericana, en general, a pesar de la inestabilidad de algunos países latinos, ha logrado armarse de una coraza inquebrantable para proteger y sostener a su familia. Esa misma mujer, que con fuerza y empuje admirable ha logrado salir adelante, pocas veces utiliza todo su potencial para cumplir sus propósitos, sus metas y sus propios sueños, puesto que durante mucho tiempo estuvieron ocupadas siendo madres y esposas.

Para algunas, esa realidad ya empezó a cambiar. Toda esa fuerza que supieron ganar a lo largo de la historia, es utilizada hoy, como una energía femenina arrasadora, capaz de transformar sus vidas en una constante aventura. Tanto Marisol, como Paulina y Jime, sienten una alegría enorme al ver a mujeres de todas las edades preguntándose qué quieren, dando lugar a lo insensato, agarrando una bici y subiendo las montañas.

«Me enorgullece ver a las mujeres haciendo lo que no estaban destinadas a hacer, y que no tienen miedo de avanzar de forma diferente. Que se siga contagiando más y más. A cambiar de pensamiento, que el ser mujer te hace ver el mundo con otra perspectiva», enfatiza Paulina.

Jime cuenta que hace poco la invitaron a participar de un video en el que diferentes mujeres de habla hispana comparten su mirada y experiencias de viajes en bicicleta. Aquí, todas coinciden en que el empoderamiento que sienten, no por mostrarse como mujeres fuertes sino como mujeres reales, vulnerables y humanas, se hace cada vez mayor.

«Creo que es ese el mensaje más valioso de todos: las que viajamos y nos animamos a una aventura no somos mujeres especiales ni súper poderosas. Todas podemos lograrlo. Creo que es importante transmitir ese mensaje para que las mujeres se animen a conocer nuestro continente y el mundo, y si es en bicicleta, mucho mejor», finaliza Jime.

Paulette Zambra, aventuradeados.com

Fotos gentileza de: Andrés Calla, lavidadeviaje.com (Jime Sánchez), Mariano López, aventuradeados.com (Paulina Pinto), Javier Rasetti, nacionsalvaje.com (Sol López).

Este artículo apareció en la Edición julio/agosto 2019 de Outside Chile.

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